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Un tratamiento podría mejorar la vida de millones de personas que padecen espasticidad

La espasticidad se presenta en muchos casos después de lesiones neurológicas, por eso, los expertos explican en qué casos y cómo debería seguirse al paciente.

La espasticidad es una condición que muchas personas desconocen. Sin embargo, es muy frecuente en personas con enfermedades y secuelas neurológicas y, si no es tratada a tiempo, puede impactar notablemente en la calidad de vida de quienes la padecen. Se trata de un trastorno motor del sistema nervioso, que genera un aumento del tono muscular y que afecta la movilidad de los pacientes. 

Lo más importante de este enfermedad es que es una secuela común en las personas que han tenido un accidente cerebrovascular (ACV), parálisis cerebral, lesiones medulares o con enfermedades como esclerosis múltiple u otras patologías asociadas al sistema nervioso central.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 15 millones de personas sufren un ACV al año en todo el mundo. De este grupo, 5 millones mueren y otros 5 millones sufren una discapacidad de por vida. Por este motivo es que el ACV representa la cuarta causa de muerte y la primera causa de discapacidad en el planeta.

La Dra. Mercedes Molinuevo y el Dr. Gastón Espinet, médicos especialistas en Medicina Física y Rehabilitación y miembros de la Sociedad Argentina de Medicina Física y Rehabilitación (SAMFyR) aclaran nuestras dudas y explican que lo que le sucede a los pacientes es que sufren un aumento del reflejo tónico de estiramiento que genera un aumento del tono muscular y que afecta la movilidad de quienes lo padecen.

Se trata de un trastorno que no tiene cura, es crónico, y tiende a empeorar si no se lo trata correctamente. No se limita -como se suele creer- a pacientes adultos, puede afectar tanto a niños como a jóvenes, adultos o ancianos, dependiendo de la causa que la origine, además de que es una condición que afecta por igual a hombres y mujeres.

El porcentaje de aparición depende de la condición que la origina, SAMFyR proporcionó varios datos:

  • Esclerosis múltiple: 84%
  • Encefalopatía crónica no evolutiva (ECNE o PC): 70% a 80%
  • Lesiones medulares: 60% a 78%
  • ACV (Accidente cerebrovascular): 20% a 30%
  • TEC (Traumatismo de cráneo): 13% a 20%

¿Puede prevenirse y tratarse?

La espasticidad en sí misma no puede prevenirse, pero sí se puede evitar y prevenir la aparición de un ACV o de una lesión medular, por ejemplo. Una vez instaurada la lesión neurológica lo que se puede hacer es evitar que la espasticidad empeore. Por ello es fundamental el diagnóstico precoz del médico fisiatra y el equipo de rehabilitación.

Esta enfermedad debe tratarse con un equipo multidisciplinario en el que intervengan médicos fisiatras, neurólogos, kinesiólogos, terapistas ocupacionales y fonoaudiólogos. Pero para llegar allí, son los médicos neurólogos, los terapistas ocupacionales o los kinesiólogos los que derivan a los pacientes con los médicos fisiatras. Éstos evalúan el impacto funcional de la espasticidad y trazan un plan de tratamiento.

Los médicos sostienen que es fundamental que el tratamiento implique distintos abordajes y técnicas, con el objetivo de reducir el impacto de la espasticidad en los pacientes. La misma puede tratarse con fármacos que actúan como relajantes musculares; infiltraciones con toxina botulínica, que actúan sólo sobre los músculos afectados; yesos seriados; cirugías ortopédicas o neurocirugías.

A su vez, son muy importantes los cuidados posturales luego de una lesión neurológica y las movilizaciones pasivas de las articulaciones afectadas. Además, es necesario que el paciente tenga el equipamiento adecuado -silla de ruedas, férulas, ortesis-, y que pueda acceder a los tratamientos recomendados en tiempo y forma.