Milei y el Día Mundial de la Libertad de Prensa
Puede que La Libertad Avanza pase un bajón, pero allá ellos. En tanto, preocupa más que la Libertad de Prensa sea amenazada en plena gestión de Milei.
El presidente Milei en su peor momento con la información pública, los periodistas, el periodismo y la libertad de prensa.
El Día Internacional de la Libertad de Prensa no es acaso la mejor efeméride de hoy para el gobierno democrático del presidente Javier Milei en tanto Argentina vive un retroceso de la calidad de sus instituciones, como las que atraviesa el periodismo.
Tampoco somos tan distintos al resto del mundo, ya que según el Informe sobre las tendencias mundiales 2022-2025, de la UNESCO, "la libertad de prensa ha experimentado su mayor declive desde 2012". Más adelante volveremos a esta ecuación.
Milei
La relación entre el presidente y la prensa ha sido tensa desde que el libertario con su agenda de austeridad y su inclinación al drama de tono religioso, asumió el inquilinato de la Casa Rosada.
Sin embargo, la situación ha empeorado en las últimas semanas, a medida que el gobierno prohíbe, demanda e insulta a periodistas.
La semana que termina ha dejado en evidencia que La Libertad Avanza es una más de las tantas castas que merodean el poder en Argentina. Y que resuelve los entuertos con aquellos mismos modos que tanto denostó antes de su ascenso de gloria.
No ha pasado mucho tiempo desde que Javier Milei alzara la figura de un liberal argentino con mayúsculas: Juan Bautista Alberdi.
Se trata de un liberal, digamos: nada de variaciones rebuscadas sobre el pensamiento politico de un demócrata que, en el país, sentó precedentes importantísimos sobre el periodismo, la libertad de prensa y el pensamiento libre.
El historiador Natalio Botana tiene una versión sobre esta contradicción (y hay tantas como para repartir) del presidente. Es cuando afirma que Milei fabrica su “paraíso perdido”.
Y asegura que el presidente "no le presta atención al Alberdi propulsor de la educación pública financiada por los recursos fiscales, sino al Alberdi que habla de la omnipotencia del Estado, donde proponía un Estado mínimo”.
Caso contrario será en modo progresivo y lamentable a lo que podríamos asistir, si la tensión no cesa. Y es un escenario dramático, al que abonan sus más acérrimos opositores. Estos suelen deslizar sobre el ADN cívico del libertario juicios tales, como que es autoritario, restrictivo, sectario. Y hasta peor: mesiánico.
Si tiene cola, cuatro patas y ladra, podría tratarse de un perro. Si tus relaciones políticas se entablan con líderes autocráticos como el húngaro Viktor Orbán, si manifestas odio por el periodismo, si la agresión violenta es la forma degradante de relacionarse con los otros... y quizá algunas cosas estén dentro de lo que hay que revisar.
En entrevista para el Departamento de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Torcuato Di Tella, el imprescindible historiador Natalio Botana, afirma sobre Alberdi y de paso sobre otra figuras de esa época, que "la importancia de Alberdi en la historia argentina es fundamental en relación con dos cosas: primero por su aporte a la Constitución de 1853 y segundo porque es una de las grandes figuras de la tradición republicana argentina. Alberdi pertenece a un trío fundador junto (Domingo Faustino) Sarmiento y (Bartolomé) Mitre. Como toda figura central está sometida al debate político que tiende a simplificar las cosas".
Y va más lejos, al afirmar que "la figura de Alberdi es de una gran complejidad. No es lo mismo pensar al Alberdi de 1853 o el Alberdi anciano cuando volvió al país en 1879 y dio la conferencia que hizo leer en la Facultad de Derecho titulada “La omnipotencia del Estado”. Hay grandes diferencias".
Javier Milei
Reporteros Sin Fronteras es la organización internacional defensora de la libertad de expresión. Es una ONG que sitúa a Argentina en el puesto 98 de 180 en su Índice Mundial de Libertad de Prensa, 69 posiciones por debajo de la de 2022.
En redes sociales, Milei promueve el lema: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, a menudo con videos de quienes critican a su gobierno.
Diario La Nación registró más de 1.000 insultos dirigidos a periodistas en las redes sociales de Milei tan solo durante el fin de semana de Pascua.
A fines de marzo, también MDZ sufrió una particularísima situación entre nuestro periodista Nicolás Gallardo y el jefe de Gabinete de la Nación, Manuel Adorni.
La prohibición de entrada de reporteros a la sede del gobierno elevó su hostilidad a un nuevo nivel, justificada como medida de seguridad después de que un programa de la cadena Todo Noticias utilizara gafas inteligentes para grabar dentro de la Casa Rosada.
Las imágenes no mostraron nada que no fuera ya público, incluyendo documentos sensibles o información que pudiera poner en riesgo al país.
La Casa Militar, la oficina encargada de la seguridad del edificio, presentó una denuncia penal contra dos reporteros involucrados en el programa, acusándolos de espionaje. Podrían enfrentar hasta seis años de prisión si la justicia procede con la acusación.
“Era un video que mostraba las luchas internas en la sede del gobierno, un recurso estético”, declaró Luciana Geuna, una de las dos periodistas atacadas, en una entrevista reciente. “Javier Milei está claramente presentando a los periodistas como sus enemigos”.
El gobierno de Milei prefiere las redes sociales para sus comunicaciones oficiales, desacreditando a menudo a los medios tradicionales. Con el fulgurante reinado de la Inteligencia Artificial se entiende mejor lo que ya era lugar común: las redes sociales no son democráticas. Y peor: están libradas a una manipulación grosera y peligrosa.
El gobierno de Milei ha promovido cuentas oficiales en X e Instagram, negándose frecuentemente a conceder entrevistas y a celebrar ruedas de prensa con periodistas.
Investigaciones sobre corrupción que involucran al círculo íntimo de Milei lo han llevado a distanciarse incluso de los medios afines, intensificando así su lucha contra el periodismo en general.
Hoy, como ayer, el periodismo militante es otro factor que traba la mejora de calidad en la información.
Libertad de Prensa
La Libertad de Prensa ha experimentado su mayor declive desde 2012. El Índice Global de Libertad de Expresión del Instituto V-Dem ha caído un 10 % en los últimos 10 años, un claro indicador de cómo se está erosionando esta condición democrática
Este declive refleja patrones más amplios: debilitamiento de los parlamentos y las instituciones judiciales, caída de los niveles de confianza pública y profundización de la polarización. También ha coincidido con retrocesos en materia de igualdad, junto con una creciente hostilidad hacia los periodistas.
Al mismo tiempo, el creciente dominio de las grandes empresas tecnológicas —y las consecuencias de sus cambiantes políticas y prácticas— han creado un terreno fértil para la propagación del discurso de odio y la desinformación en Internet.
En los últimos dos años, el rápido auge de la inteligencia artificial generativa (gen IA) ha marginado aún más el valor de los medios de comunicación.
Contundente. Esclarecedor. Sin embargo, este Informe sobre Libertad de Prensa, motiva e inspira al periodismo para proseguir en el ejercicio de una actividad relacionada con los valores de la democracia, bajo el máximo rigor profesional, para cumplir la tarea de brindar datos e información de calidad.
Alberdi
Para ensalzar la alicaída Libertad de Prensa en estos días, el mismo Natalio Botana ofrece un cierre para este panorama, desde el refugio seguro que es la Historia.
"Cada corriente política en la Argentina ha tenido su paraíso perdido. El kirchnerismo tenía una vocación romántica hacia Juan Manuel de Rosas y reivindicaba la batalla de la Vuelta de Obligado que fue una batalla perdida", sostiene.
Y en su opinión, "siempre hay una suerte de regreso a un paraíso perdido. Milei ha creado una imagen de un paraíso perdido y es la de la Argentina de hace cien años como primera potencia mundial que no resiste a la más mínima historia comparada".





