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Empresarios privados en contra del FMI por la presión para eliminar el monotributo

El régimen simplificado para pequeños empresarios está en la mira del Fondo, porque dice que genera "enanismo fiscal" y discrimina a los autónomos.


El Fondo Monetario Internacional (FMI) es implacable ante el monotributo. Desde su propia creación en 1998, el organismo que conduce Kristalina Georgieva critica abiertamente al régimen para pequeños y medianos contribuyentes, y periódicamente reclama o bien cambios radicales o, sin vueltas, directamente su eliminación.

El último informe sobre Argentina donde se aprobó la segunda revisión correspondiente al acuerdo de Facilidades Extendidas firmado en marzo del año pasado no fue la excepción. El organismo considera que el monotributo reduce la base de recaudación, genera “enanismo fiscal” (empresas o trabajadores que no crecen para no salir del régimen), incentiva la fragmentación de actividades, fomenta relaciones laborales encubiertas y crea diferencias fuertes frente a autónomos y responsables inscriptos.

En su momento, durante su creación en el gobierno de Menem bajo el copyright del entonces titular (y, curiosamente, creador) de la AFIP, Carlos Silvani, un hombre que venía del FMI, se aceptó el régimen bajo la promesa que ayudaría a reducir el alto y crónico nivel de evasión tributaria en los pequeños y medianos contribuyentes.

Pero que, una vez alcanzada la meta, debía comenzar a desmantelarse como sistema de recaudación, para volver a algo clásico, como la generalización de autónomos. El problema surgió luego de la caída de la convertibilidad, cuando en plena crisis el esquema de monotributistas se consolidó y generalizó, y ya no hubo posibilidades de dar marcha atrás. Sin embargo, el FMI siempre insistió en que había que terminar o modificar el régimen.

La respuesta de la Rosada

Desde Buenos Aires, la posición es clara. No habrá cambios en el monotributo. Mucho menos que impliquen una mayor presión impositiva sobre la clase media baja, media y alta que militan dentro del régimen y que, en líneas generales, responderían a potenciales votantes mileistas en una aventura reeleccionista.

Pero tampoco a los empresarios privados les entusiasma la idea que llega desde el FMI. El último informe publicado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), fijó su posición indicando que se apoya una reducción de la presión impositiva local, “realizadas en el marco de un equilibrio fiscal inédito en la historia reciente del país”.

Y que se “aboga por la continuidad de ese proceso, con especial acento en los tributos más distorsivos, considerando necesaria una reforma tributaria integral que permita niveles menores de presión impositiva y una mayor neutralidad fiscal que favorezca el comercio y la actividad económica en general”.

Propuesta "inapropiada"

En consecuencia, la CAC considera la propuesta del FMI como “inapropiada” al basar las recomendaciones “en la ampliación de la base de contribuyentes del Impuesto a las Ganancias y en un incremento del impuesto simplificado (Monotributo) incluyendo la transferencia de sujetos adheridos al Régimen General para financiar la reducción de tributos distorsivos (Impuesto sobre Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias, Derechos de Exportación)”.

Para la CAC “sin un incremento de los ingresos personales, una mayor presión tributaria sobre los trabajadores en relación de dependencia solo reduciría los niveles de consumo, de por sí amesetados en los últimos meses, ahogando una recuperación de la que comienzan a observarse los primeros síntomas. Asimismo, un incremento significativo del monotributo no solo provocaría una situación similar a la arriba descripta, sino que también llevaría a un aumento de la informalidad, generando un efecto contrario al del aumento de la recaudación que se procura obtener”.

Palabra empresaria

La CAC indica lo siguiente:

  • La Cámara de Comercio está convencida de que una reforma tributaria exitosa debe incluir como sujetos activos a las jurisdicciones locales (provincias y municipios) que deberán reformar sus estructuras fiscales, reduciendo el gasto y simultáneamente los tributos como los Impuestos sobre los Ingresos Brutos, de Sellos y Tasas Municipales de Inspección de Seguridad e Higiene (y similares de otras denominaciones), que constituyen la mayor preocupación actual para el sector empresario.
  • En el orden nacional, la Cámara apoya la continuidad de la gradual reducción o eliminación de tributos que afectan a la producción tales como Derechos de Exportación, sobre los Créditos y Débitos en Cuentas Bancarias y Contribuciones a la Seguridad Social, sin afectar la sustentabilidad fiscal ni los ingresos de sectores medios y bajos. La CAC está convencida de que esto será posible a través de los mayores ingresos que provea el incremento de la actividad y del ordenamiento de las cuentas públicas, como así también gracias a una mayor formalización de la economía.
  • Por último, reafirma su compromiso con el ordenamiento fiscal, las reformas laboral y tributaria, y el proceso de desregulación de la economía, lo que en definitiva implica la opción por una sustancial reducción de la excesiva presión tributaria actual, que es causa eficiente de perjudicar la actividad, disminuir la competitividad y limitar el progreso nacional.