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Encuentro clave de Luis Caputo con Kristalina Georgieva, buscando que lleguen (rápido) los US$1.003 millones

Descontado un "waiver" por no haber alcanzado el nivel de reservas, fue clave sostener el superávit fiscal y no emitir por segundo año consecutivo.

Luis Caputo y Kristalina Georgieva, tras el anuncio del FMI.

Luis Caputo y Kristalina Georgieva, tras el anuncio del FMI.

X | @LuisCaputoAR

A 24 horas de haber explicado, como pudo, una de las peores noticias económicas desde que es ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo se pudo dar ayer el gusto de anunciar un principio de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que, waiver mediante, el organismo avale los números y porcentajes del 2025.

Caputo se reunió hoy con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y ambos rubricaron la aprobación del ejercicio pasado. No sin reproches, por cierto, pero todos esperables. Incluyendo el waiver por no haber recuperado el año pasado reservas en el Banco Central, una de las tres variables imprescindibles comprometidas en el acuerdo de Facilidades Extendidas vigente desde abril del año pasado.

Ahora sólo resta un paso, que podría darse en los próximos días. Incluso esta misma semana: que el caso pase a manos del Board del Fondo, donde está la palabra final de la aprobación, para que, luego, llegue el momento más esperado. Se trata de la liberación de los US$1.003 millones comprometidos por el FMI en el acuerdo, y que deberían haber sido girados entre enero y febrero pasado.

Nunca es tarde. Ese dinero irá directamente a las arcas de aumentos de reservas del Banco Central, y garantizarían que en el segundo semestre todos los compromisos del país con el FMI sean liquidados en tiempo y forma.

Reunión clave

Luis Caputo se reunió ayer con Georgieva en el marco de la Asamblea Anual de Primavera del FMI, acompañado por el viceministro y encargado de las negociaciones con el Fondo, José Luis Daza y el presidente del BCRA, Santiago Bausilli, quien, para ser justos, fue el principal convencedor de Georgieva y su gente.

Entre ellos el responsable del caso argentino, el muy paciente economista venezolano Luis Cubeddu, quien finalmente no puso reparos en el capítulo de reservas 2025. Fundamentalmente por una realidad: el cambio radical de política de parte del equipo del quinto piso del Ministerio de Economía y el Banco Central, que este año llevan comprados más de 5.700 millones de dólares, dinero que si bien no llegó a aumentar sólidamente la cuenta positiva, sirvió para cumplir con todos los compromisos del año.

Mirando las reservas

Según los datos que se conversaron en la reunión entre Caputo y Georgieva, hay un compromiso oficial de continuar con la política y aprovechar el período sojero que termina a comienzos de julio, para aumentar las reservas. La meta fijada para este año es extrema: U$S 10.000 millones de incremento en los dólares del Central. Difícil de conseguir.

Pero se confía en que hacia diciembre el número verde estará en situación más tranquila que en la actualidad, y que, por primera vez desde que Javier Milei es presidente, haya reservas positivas.

Por lo demás, las otras dos metas del 2025 fueron aprobadas y no hubo malentendidos. El superávit fiscal primario del año pasado llegó al 1,4% real, el financiero al 0,5% y no hubo emisión monetaria por segundo año consecutivo. Solo con estos datos, el FMI habilitaría el waiver por la falta de incremento en las reservas.

Se habló, obviamente, del incremento en la inflación del primer trimestre del año, donde, curiosamente, no hubo cuestionamientos importantes de parte del FMI. En definitiva, la misma Georgieva habló en este mismo encuentro cumbre del Fondo en Washington de los efectos inflacionarios del conflicto en Medio Oriente.

Dólares del BCRA

Difícil que justo haya problemas en este capítulo con la Argentina, donde cualquier efecto de suba de precios en el mundo tiene rebotes más importantes. Pero, además, el Fondo tiene en cuenta que la política de aceleración de compras del Banco Central incurre en inevitables efectos sobre los precios, especialmente en una economía como la argentina.

Y aunque no haya presión sobre el dólar, se sabe que la mayor presión monetaria puede influir en el IPC. O al menos esto es lo que ve del Fondo, lo que es una visión algo favorable a la posición criolla. Habrá que aprovechar.

Donde sí hubo y habrá que dar explicaciones es en la cuarta, y no escrita, variable a cumplir con el FMI. La recaudación del primer trimestre del año siguió floja, con una inflación en alza. Esto quiere decir que la necesidad de ingresos tributarios por arriba del incremento de los precios comienza a complicarse, pese a la promesa del Palacio de Hacienda de una corrección en el negativo ya en el segundo trimestre del año.

Por ahora hay una distorsión de casi el 10%, un nivel que debe recuperarse entre abril y junio, cuando, parece que el IVA continúa chúcaro. Habrá que ver cuánto aportan las retenciones y los impuestos financieros, dato que debe ser positivo ya en abril.

En busca de dólares

Por lo demás, todo en el encuentro fue positivo. Ahora, para terminar de cerrar la liberación de los U$S 1.003 millones, todo depende del Board del FMI, donde parecería que el país no encontraría escollos. Menos en tiempos de guerra internacional.

Según el poroteo oficial, Argentina tiene ya casi el 75% de la aprobación necesaria en el directorio del Fondo, con el aval de los Estados Unidos, principal aportante y accionista del organismo. También apoya la Unión Europea, América Latina y la mayoría de los países asiáticos, incluyendo China, que tiene una predilección especial y permanente en avalar al gobierno de Javier Milei en todos los terrenos posibles.

Como la aprobación del 2025 viene con “waiver”, el nivel de votos positivos debe llegar al 85% de los avales, con lo que restaría solo conseguir un 10% del total de votantes. Estarían en manos de Medio Oriente, Canadá y Oceanía, y, se supone, que habrá fumata blanca.

Los votos del Board

En el tema votos del Board, la situación está marcada de manera clara. Cada estado soberano tiene un porcentaje de votos dependiendo de su PBI, reservas y aportes directos al funcionamiento del organismo con sede en Washington. Cualquier acuerdo normal (stand by o Facilidades Extendidas) es aprobado con un porcentaje mínimo del 70%, pero se necesita mayoría del 85% para inconvenientes puntuales como un “waiver”, como el que Argentina necesita por no haber cumplido con el nivel de reservas comprometido para el 2025.

En definitiva, mientras Estados Unidos apoye (y vaya si Donald Trump apoya a Milei), no habría problemas en el Board. En todo caso, sólo habría que soportar críticas crónicas como las que siempre estados como Japón, Países Bajos o similares le hacen al país. Nada nuevo y nada grave.

Una vez cumplido este trámite, comenzará para el país y el FMI el capítulo 2026, donde parece que las metas serán más fáciles de lograr. Especialmente por el cambio de política en cuanto al incremento de reservas. Lo que buscará Caputo en las próximas horas es liberarse de las siempre molestas misiones del FMI, las que incluyen visitas al país y opiniones adversas en temas complicados. En lo posible, que el próximo viaje de Cubeddu a Buenos Aires, que sea en el segundo semestre. Con dólares en el Central.