Pepas de membrillo: la receta del clásico argentino que nunca falla ¡en pocos pasos!
Dulces y caseras para acompañar el mate: descubre la fórmula perfecta para hacer fácilmente estas galletitas clásicas y tentadoras. Una receta sin igual.
Totalmente deliciosas y perfectas para compartir.
ShutterstockLas pepas de membrillo son un clásico de la repostería argentina, apreciadas por generaciones. Su nombre proviene de la forma en que se coloca un montículo de dulce de membrillo en el centro de una masa redonda. Al hornearse, se transforman en galletas tiernas y fragantes, perfectas para acompañar mate o café. ¡Esta es la receta perfecta!
Su origen se vincula con las tradiciones panaderas de inmigrantes europeos que llegaron al Cono Sur, y aunque han evolucionado con los años, siguen manteniendo ese espíritu casero y tradicional que tanto las distingue. Las pepas no solo son ricas, sino también fáciles de preparar y con ingredientes accesibles, lo que las convierte en una opción perfecta para quienes desean iniciarse en la repostería casera.
El dulce de membrillo, protagonista indiscutido de esta preparación, aporta no solo sabor, sino también una textura firme que contrasta a la perfección con la suavidad de la masa. Si bien existen versiones modernas con otros rellenos como batata, frutos rojos o dulce de leche, las clásicas pepas de membrillo mantienen un lugar especial en el corazón de quienes crecieron con ellas en la mesa familiar.
Aprenderás a prepararlas desde cero, con una masa sabrosa, mantecosa y fácil de trabajar, y un relleno que se funde suavemente en el horno, logrando una combinación irresistible.
Ingredientes
200 g de manteca a temperatura ambiente, 150 g de azúcar, 2 yemas de huevo, 1 huevo entero, 1 cucharadita de esencia de vainilla, ralladura de 1 limón, 300 g de harina 0000, 1 cucharadita de polvo de hornear, 250 g de dulce de membrillo, 2 cucharadas de agua
En solo cinco pasos: pepas de membrillo ¡totalmente caseras!
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Comienza cortando el dulce de membrillo en cubos pequeños y colócalos en una cacerolita junto con las dos cucharadas de agua. Lléva a fuego bajo y revuelve constantemente hasta que se forme una pasta suave y homogénea. Este paso es clave para que el relleno sea fácil de manejar y se integre bien a las galletas. Una vez listo, reserva y deja enfriar.
En un bol grande, colóca manteca a temperatura ambiente junto con el azúcar. Bate con batidora eléctrica o con cuchara de madera hasta lograr una mezcla cremosa y clara. Agréga las yemas y el huevo entero de a uno, batiendo bien después de cada incorporación. Luego añade la esencia de vainilla y la ralladura de limón, que le dará un aroma fresco y delicioso a la masa.
Tamiza la harina junto con el polvo de hornear e incorporalos poco a poco a la mezcla húmeda. Usa una espátula o las manos para integrar sin amasar demasiado. La masa debe quedar suave, blanda y algo pegajosa, pero manejable. Si está demasiado blanda, puedes refrigerarla unos 15 minutos antes de formar las pepas.
Toma porciones pequeñas de masa y forma bolitas del tamaño de una nuez. Colócalas en una placa para horno enmantecada o cubierta con papel manteca, dejando algo de espacio entre cada una. Con el dedo pulgar o con el mango de una cuchara de madera, hace una hendidura en el centro de cada bolita. Con una cucharita o manga, colocá una porción de la pasta de membrillo en cada hueco. Procura que el relleno no rebalse para evitar que se derrame durante la cocción.
Lleva las pepas a horno precalentado a 180°C y cocina durante unos 12 a 15 minutos, o hasta que los bordes estén apenas dorados. No deben quedar muy doradas para mantener su textura tierna.
De la cocina a la mesa
Una vez cocidas, retirá la placa del horno y dejá enfriar las pepas sobre una rejilla. Al enfriarse, toman la textura ideal. Puedes guardarlas en un recipiente hermético por hasta una semana.
Las pepas de membrillo son más que una simple galletita: son un símbolo de hogar y tradición. Con esta prparación sencilla y llena de sabor, puedes prepararlas en casa y compartirlas con quienes más quieras, creando momentos dulces y memorables alrededor de una mesa. ¡Y a disfrutar!



