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Virginia Busnelli, sobre obesidad: "Lo importante es el paciente, no la balanza"

La obesidad es una enfermedad crónica y compleja. La médica Virginia Busnelli explica por qué el hambre es su principal síntoma y cómo debe tratarse.


La obesidad sigue siendo vista por gran parte de la sociedad como un problema estético. Sin embargo, la ciencia hace años demostró que se trata de una enfermedad crónica y compleja que puede desencadenar múltiples patologías. La médica especialista en nutrición, Virginia Busnelli, advierte que la falta de información aún condiciona la forma en que se la percibe.

Según explica la especialista, la obesidad es una enfermedad multifactorial. Esto significa que no responde a una única causa, sino a la combinación de distintos factores como la genética, el ambiente, el sedentarismo, la calidad del sueño, algunas medicaciones y los cambios en la alimentación asociados a la industrialización de los alimentos.

En ese contexto, Busnelli subraya que el tejido adiposo —la grasa corporal— cumple funciones importantes en el organismo, pero puede enfermarse. Cuando eso ocurre, el cuerpo comienza a producir alteraciones hormonales e inflamatorias que modifican los mecanismos del hambre y la saciedad, lo que explica por qué el hambre se convierte en uno de los principales síntomas de la enfermedad.

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Entrevista completa Virginia Busnelli

Qué es la obesidad

—¿En Argentina hablamos de obesidad como un tema de salud o estético?

—La población generalmente, por falta de información, lo ve como un problema estético principalmente. Puede ser que la gente, al tener la obesidad como signo la corpulencia aumentada, principalmente crea que es un problema en cómo se ven. Pero hace muchos años que la ciencia ya demostró que la obesidad es una enfermedad compleja, una enfermedad crónica y un problema de salud.

De hecho, la obesidad es la madre de la mayoría de las otras enfermedades prevalentes que existen en el mundo. O sea que, en realidad, puede ser que siga siendo vista por falta de información o de divulgación de lo que realmente es la obesidad como un tema estético. Pero bueno, estamos acá para cambiar eso, que la gente realmente empiece a entender lo importante que es comprenderla y conocerla para poder bajar las cifras que crecen permanentemente.

—¿Qué es lo principal que debería entender la gente cuando escucha la palabra obesidad?

—Primero, empezar a cambiar un poquito la historia. Porque durante muchos años la obesidad estuvo vista como una falla moral, como un problema en la fuerza de voluntad de las personas que comen mucho y aumentan de peso. Esa es una mirada muy reduccionista, muy simplista, que la ciencia ya demostró hace mucho tiempo: que la obesidad es una enfermedad multifactorial.

Es decir, hay más de una situación que se suma a un paciente para que desarrolle exceso de peso a lo largo de su vida. Hay muchas causas: genéticas, ambientales, medicaciones, enfermedades asociadas, la deuda de sueño, el sedentarismo, todo lo que tiene que ver con el ambiente, la industrialización de los alimentos. Hay muchas causas, no una sola.

Y cuando se da la obesidad en una persona, es por la sumatoria de varias causas. Con lo cual, lo que le pasa a una persona que vive con obesidad es que ese tejido, que es la grasa, que nace con una determinada función en nuestro cuerpo, que es de sostén, de regulación de la temperatura, de protección de los órganos, en algún momento, y por un montón de causas, se enferma.

¿Eso qué quiere decir? Que nuestro propio tejido adiposo, nuestra propia grasa, adquiere funciones que normalmente en otra persona puede no tenerlas. Entonces, lo que se enferma, cuando decimos que una persona tiene hepatitis, es que se le enfermó el hígado. Bueno, ¿qué se le enferma a una persona que vive con obesidad? El tejido adiposo. Este tejido adiposo se enferma y empieza a producir hormonas, con lo cual modifica el hambre y la saciedad. Por eso, el principal síntoma de la obesidad es el hambre.

Por eso, yo les explico que todas las enfermedades tienen un signo y un síntoma. Bueno, el signo principal de la obesidad es el aumento de la corpulencia, y el síntoma es el hambre. Pero además, como este tejido adiposo cambia de tamaño y se modifica de lo que es inicialmente, o es un tejido que se enferma, el cuerpo lo ve como algo que es extraño, que no está bien, y todo el sistema inmune lo ve como algo que es extraño, con lo cual lo va a atacar.

Y ahí, el sistema inmune se defiende, y el adipocito que es atacado por ese sistema también, y empieza a producir factores de inflamación. Con lo cual, es una enfermedad en la cual hay alteraciones hormonales, alteraciones inflamatorias, generando inflamación de todo el cuerpo, y también se producen un montón de otras situaciones que no solo tienen que ver con los cambios hormonales, y que tienen que ver con los cambios inmunomediados o de inflamación, que generan que aparezcan otras enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes, la hipertensión arterial, muchas de las apneas del sueño, el hígado graso, el cáncer... Hay muchas enfermedades, en realidad, que aparecen con más frecuencia en los pacientes que tienen el tejido adiposo enfermo o disfuncional.

Causas de la obesidad

—¿Y qué rol ocupa la genética? De todos estos posibles factores, ¿es el principal o tiene la misma importancia que el resto?

—Todos los factores que son causa son importantes; específicamente, lo que pasa con la genética es que hay dos tipos de obesidades relacionadas con la genética.

Cuando se altera un solo gen, que se llama obesidad monogénica, que es esa que se da en los nenes recién nacidos, que tienen obesidades muy severas, que son bebés que todavía toman la teta y ya tienen obesidad, que son enfermedades que forman parte de un síndrome, con alguna otra alteración además de la obesidad.

Y después está la poligénica, que es esa que tenemos aquellos que recibimos varios genes de mamá, de papá, es decir, que construimos una unidad de muchos genes que tienen alguna codificación para la obesidad, que es la más común del adulto, que es lo que la gente comúnmente dice "la tendencia". Más allá de lo que es genético, también está el ambiente, o sea que la genética no determina lo que le pueda llegar a pasar a un paciente, pero sí es muy importante.

Tratamiento para un paciente con obesidad

—Y cuando llega un paciente con obesidad, ¿cómo es el tratamiento? Entiendo que es interdisciplinario, que no se reduce solo a comer menos y hacer más ejercicio.

Tratamiento para una persona con obesidad

—No, esa es la mirada reduccionista que tanto esfuerzo estamos haciendo los profesionales en hacerles entender a los pacientes que esto no es nada más culpa de ellos, porque el problema, si bien todo lo que es la alimentación y todo lo que es el ejercicio físico influencian, por supuesto, en el peso de una persona, mirado de esa manera, es como que la culpa es del paciente.

Entonces, ¿cómo tratamos a un paciente con obesidad, además de interdisciplinario? De manera individualizada. Cada persona que vive con obesidad trae una historia; esa historia tiene que ser tenida en cuenta, con lo cual al paciente hay que estudiarlo, hay que acompañarlo. Es todo un proceso que se hace, porque esto es una enfermedad crónica, con lo cual ningún tratamiento que tenga un inicio y el paciente no pueda sostener más de un mes va a ser un tratamiento.

Empezamos por todo lo que tiene que ver con estudiarlo al paciente, comprenderlo, acompañarlo, y empezamos a hacer cambios en la alimentación, pero es más bien una reeducación alimentaria, una revinculación con la comida, cambios en el ejercicio físico que tienen que ser paulatinos, progresivos, no un castigo como el paciente lo vio durante tanto tiempo, sino que pueda empezar de manera progresiva a disfrutarlo. Y el trípode, o sea, lo que acompaña a esta base de la pirámide, que es la alimentación, el ejercicio físico, es el manejo de las emociones.

Tener en cuenta lo que al paciente le pasa, siente, y con esto, abrirle la puerta a la salud mental y psicoemocional de ese paciente, porque muchas veces el paciente sabe todo lo que tiene que hacer; los pacientes con obesidad son expertos. El problema es que no pueden. ¿Y por qué no pueden? Porque uno durante muchos años los estigmatizó y los responsabilizó de algo que no depende de ellos, con lo cual, cuando vos le abrís esa mirada amorosa y antiestigma, el paciente empieza a cambiar y a partir de ahí hay otros tratamientos posibles, como pueden ser los fármacos. Hoy existen muchos fármacos para tratar la obesidad, que tampoco son para todo el mundo, que deben ser individualizados.

Existen técnicas de intervencionismo bariátrico sin la necesidad de llegar a una cirugía, que son balones de distintos tipos, que son técnicas que en realidad son por corto tiempo, con lo cual tienen que ser combinadas con otras, y por último, la cirugía bariátrica, que sigue siendo un gold standard, un tratamiento supernecesario en algunos pacientes. Todas estas son alternativas; la mayoría de ellas se van combinando en el tiempo. El uso es crónico, el tratamiento es a largo plazo y siempre el acompañamiento del equipo interdisciplinario y el tratamiento centrado en el paciente. Lo importante es el paciente, no la balanza. No buscar un resultado, sino que el paciente permanezca a largo plazo para que el tratamiento no sea abandonado.

Consecuencias de tomar medicación sin acompañamiento médico

—¿Y qué consecuencia puede tener tomar estas medicaciones sin un acompañamiento médico?

—Es muy difícil contestar esa pregunta porque hay muchos fármacos diferentes, con lo cual los efectos adversos o las consecuencias del uso fuera de prospecto son diferentes para cada fármaco, pero sí puedo decirte que los fármacos que son aprobados para tratamiento crónico en los pacientes con obesidad son fármacos eficaces, eficientes y seguros.

Es decir, todos los fármacos aprobados en la Argentina por Anmat para el tratamiento crónico de la obesidad son fármacos seguros, utilizados dentro de prospecto. ¿Esto qué quiere decir? Utilizados como corresponde. Cualquier fármaco utilizado fuera de prospecto, no solo los fármacos antiobesidad. Si vos le das un antihipertensivo a una persona que no tiene presión arterial, seguramente el resultado va a ser grave.

Bueno, lo mismo pasa con cualquier fármaco para la obesidad. Cualquier fármaco utilizado fuera de lo que corresponde, indicado por personas que no son expertas, sobre todo que los fármacos antiobesidad tienen muchas titulaciones para ir subiéndolas. Muchas veces hay pacientes que te dicen: "Sí, yo usé ese fármaco, pero no me sirvió". Y en realidad nunca pasó de la primera dosis porque nadie se animó a subirle las dosis.

O pacientes a los que les subieron las dosis muy rápido y se descompusieron y la pasaron re mal, con lo cual es importante que te trate un equipo y que el equipo que te trate sea un equipo que esté preparado y sea idóneo para tratar pacientes con obesidad. No solo en que sepa manejar un fármaco, sino que sepa acompañar a un paciente, porque muchas veces, por prescribir fármacos, se olvidan de lo más importante. Lo más importante es que el paciente se sienta bien y esté acompañado y sepa cómo está abordando el tratamiento y, desde lo emocional, ponga su parte.

Qué es el índice de masa corporal

—¿Sigue siendo una herramienta válida el índice de masa corporal?

Índice de masa corporal

—El índice de masa corporal sigue siendo una herramienta válida. Por supuesto, tiene sus limitaciones. Es una medida que yo respeto mucho, más allá de que tiene muchas críticas. Por varios motivos. Primero, porque es una medida de uso fácil que se puede usar para comparar y se puede usar en el mundo entero como medida de comparación usando nada más el peso y la altura. Con lo cual es una medida fácil que vos podés usar en el consultorio.

Ahora, ¿cuáles son las limitaciones del índice de masa corporal? Primero, que todavía no está ajustado según las diferentes poblaciones. No es lo mismo una persona europea que una caucásica que una centroamericana. Segundo, hay que tener en cuenta que para medir exceso de peso tenemos que pensar que el índice de masa corporal es peso y altura; no diferencia el componente graso.

Con lo cual puede haber una persona que tenga más peso por tener o más agua o más músculo u otro componente en exceso que no sea el componente graso. Pero eso es muy fácil porque vos, con un centímetro midiendo el perímetro de cintura, podés darte cuenta de que lo que tiene esa persona es exceso de grasa corporal, que generalmente la localización principal es el centro abdominal, con lo cual, si un paciente con índice de masa corporal aumentado tiene además el perímetro de cintura, una persona puede más o menos identificar y tener una noción.

Por supuesto, después existen otras técnicas como la bioimpedanciometría, que permite saber el porcentaje de grasa corporal, que por supuesto es el método de gold standard, pero no todo el mundo puede hacer en un pueblo remoto de la Argentina una bioimpedanciometría. Por lo tanto, con una balanza, un altímetro y un centímetro más o menos, puede darle un panorama al paciente junto con los análisis de sangre o los exámenes complementarios de lo que le está pasando. Con lo cual, ¿es la mejor medida? No, no es la mejor, hay mejores. ¿Es valiosa en algunos lugares del mundo? Es valiosa en algunos lugares del mundo.

Cuándo una persona debería tratar la obesidad

—¿Y cuándo una persona debería ir al consultorio a tratar la obesidad?

—Siempre. Cualquier persona que sienta que tiene exceso de grasa corporal o que tiene algún descontrol con la comida o que tiene alguna disfunción debería sentirse plenamente libre y segura de ir a consultar y encontrar en el sistema sanitario una ayuda. El problema es que la gente le tiene mucho miedo.

Todo lo que tiene relación con el peso es muy temido porque existe una deuda profesional de los profesionales hacia los pacientes, que es lo que estamos intentando acortar ahora para que los pacientes, siempre que sientan que tienen que consultar, se acerquen a la consulta.

—Para ir finalizando, ¿qué mensaje te gustaría darle a aquellas personas que están luchando con su peso?

—Lo más importante para mí es que el exceso de peso no es una cuestión de voluntad, es decir, no es que hicieron algo mal y por eso aumentaron de peso, sino que es una enfermedad; es la biología de la enfermedad la que hace que se descontrole, que no es culpa de un paciente no poder perder peso, que las dietas no son la solución, que la restricción alimentaria ha generado un gran comercio dietario y una mercantilización de una enfermedad que es muy compleja.

Que se acerquen al sistema, que busquen médicos expertos en el área que empiecen a comprender la enfermedad. En @virbusnelli tienen un montón de información para que puedan seguir informándose.