Una es musulmana, la otra judía y crearon un podcast para hablar de lo que las une: "Hay una forma posible de caminar juntas"
En diálogo con MDZ, las creadoras del podcast En tus zapatos, Bárbara Zeifer y Melody Kabalan, contaron cómo surgió su amistad y qué buscan con su proyecto.
"Estas dos chicas porteñas son amigas y tienen mucho en común", dice la descripción del podcast En tus zapatos. Sus creadoras son Bárbara Zeifer y Melody Amal Kabalan, quienes pertenecen, respectivamente, a la comunidad judía y a la musulmana. En su proyecto, las chicas buscan defender una convicción: a pesar del dolor y la violencia, ambos grupos pueden coexistir y caminar juntos a través del diálogo.
De esta forma, en cada episodio de En tus zapatos, Bárbara y Melody hablan de distintos temas que dejan en evidencia todas las similitudes que existen entre ellas: la perspectiva millennial, las exigencias en la maternidad, las comidas típicas, el amor romántico y más. Todo esto, sin dejar de poner sobre la mesa sus diferencias y mostrar aquellas cuestiones en las que no coinciden, con el respeto y cariño que se tienen y que trasciende la pantalla.
-
Te puede interesar
Histórico: el Hospital Notti realizó su primer trasplante renal pediátrico
Desde la redacción de MDZ, las chicas contaron cómo surgió su amistad, los prejuicios que tenían de la otra, cómo vivieron aquel 7 de octubre y qué buscan con su proyecto.
Mirá la entrevista completa con Bárbara Zeifer y Melody AmalKabalan
-Quería arrancar preguntándoles cómo se conocieron y cómo surgió este vínculo.
-Melody: Nosotras nos conocimos estudiando resolución de conflictos. Barbi arma un encuentro en donde tenía que invitar a judíos, musulmanes y católicos en Argentina, y gracias a ese encuentro, y que ya veníamos todos más o menos trabajando en el diálogo interreligioso, o la resolución de conflictos, o en cuestiones comunitarias, fue la primera vez que nos vimos. Eramos totalmente desconocidas, teníamos en común que cada una pertenecía a una comunidad minoritaria en nuestro país. Y así fue que, gracias a esta disciplina, que es la resolución de conflictos, seguimos estudiando juntas, seguimos haciendo cosas para otros jóvenes, actividades para otros jóvenes, y nos hicimos amigas, porque empezamos a encontrar un montón de similitudes y también cuestiones interesantes que nos diferencian.
"Nunca me había propuesto a escuchar cómo ven la situación desde el otro lado"
-¿Cómo comenzó este interés de ambas por el diálogo interreligioso, la resolución de conflictos?
-Bárbara: En mi caso, la verdad, no me interesaba. A mí siempre me interesó lo que era el conflicto en Medio Oriente. Siempre, desde la secundaria, nosotros teníamos una materia que era historia judía, donde aprendimos toda la historia del conflicto, y siempre me interesó. Después estudié Ciencia Política, me fui a estudiar a Israel, me fui a estudiar a Estados Unidos, buscaba en los libros, en los profesores, en las universidades, entender por qué este conflicto no se podía resolver. Y cuando me llega esta propuesta de armar este encuentro y de convocar jóvenes musulmanes, me di cuenta que yo no conocía a ningún musulmán en mi ciudad. Y yo digo, "¿Cómo puede ser que estoy tan interesada en entender el conflicto y nunca me propuse escuchar qué es lo que opinan, cómo ven la situación desde el otro lado?" Y ahí fue que, un poco obligada por el profesor que la iba a dictar, que me dijo "tenés que traer sí o sí musulmanes", yo dije, "bueno, está bien, vamos a buscar". Y encontré jóvenes que ya estaban trabajando juntos, y ahí llegaron Melody con sus amigos. Y la verdad que para mí era cumplir como un check, un ítem de la de la propuesta, y me encontré con una amiga, y fue una gran sorpresa para mí.
-Jamás te lo hubieras imaginado...
-B: ¡Jamás! O sea, cuando ellos llegaron, yo estaba con muchísimo prejuicio, porque aparte Melody es una chica que lleva la cultura árabe muy arraigada, o sea, ella cada tres palabras te dice una palabra en árabe, y no es que pasa desapercibido. Entonces al principio yo pensaba que no tenía nada que ver conmigo. Y una noche estábamos haciendo un fogón y nadie quería hacer la actividad que yo había propuesto, que era como todo muy pedagógico, qué sé yo. Y uno de los amigos de Melody trajo una guitarra y empezaron a cantar canciones de Chiquititas, de Cris Morena, y ahí yo dije, "esto es lo mismo que yo haría con mis amigas". Y ahí se me abrió una ventana a decir, "acá puede haber algo que yo me estoy perdiendo".
-M: A mí, por lo contrario de Barbi, siempre me interesó el diálogo interreligioso. Yo fui criada en un barrio donde viven hoy en día muchos árabes musulmanes, fui a una escuela islámica con cultura árabe, y a mí lo que me pasaba era que, desde muy chica, quería contarle a la gente que el Islam no es lo que muestran constantemente en los medios hegemónicos. Entonces, me encantaba averiguar, investigar. A los 14 años fue mi primera actividad de diálogo interreligioso, que se trataba de convivir una semana con jóvenes de diferentes religiones, ir a un festival de cine y analizar las películas y que cada uno cuente desde su cultura esa perspectiva. Y ahí arranqué a formar parte de los primeros grupos de jóvenes, y también de mujeres que empiezan a aparecer en el diálogo interreligioso. El diálogo te invita a escuchar, a entender al otro sin intención de convencer a la otra persona ni de debatir. Entonces, ahí empezó mi camino. A mí me encantaba, y a veces sonaba muy raro, tanto en mi comunidad como mi propia familia, que yo agarraba y decía, "quiero ir a tal templo", o "a tal iglesia", o "quiero tener una Biblia". O sea, era como, "esta chica quiere dejar de ser musulmana". No, a mí me gustaba mucho encontrar la humanidad, como yo la encuentro en el sagrado Corán, cuando Allah Subhanahu Wa Ta'ala (Alá, toda la gloria sea para Él, el Exaltado), habla constantemente del valor humano, del varón, de la mujer, de todas las personas, le dedica un capítulo coránico a la Virgen María, habla constantemente de que lo que importa es lo que cree tu corazón, tu intención, la buena voluntad de las personas. Y yo quería saber qué decían las otras religiones y también de mostrarle al mundo - porque siempre fui muy soñadora-, lo que yo aprendí con el amor que me enseñó el Islam. Y hoy en día, nosotras dos nos encontramos tanto de manera individual como también con este equipo que formamos, dando conferencias en el mundo, clases... uno piensa que de chica soñás algo, y hoy en día no solo que se está cumpliendo, sino que a veces hasta nos olvidamos de a todos los lugares que tenemos que ir. Y eso es maravilloso, porque hay gente que cree en nosotras, hay una agenda mundial que invita, a pesar de todo lo que está pasando, a escuchar al otro, a entender las diferentes culturas y, a su vez, nosotras estamos llevando la cultura argentina, porque no dejamos de representar a nuestro país. Mientras el mundo muestra un conflicto tan grave que cada vez crece y crece más, nosotras mostramos que, más allá de cualquier diferencia y de que no tenemos por qué coincidir en todo -y no coincidimos en todo-, hay una forma posible de habitar, de convivir y de caminar juntas, ¿no? Por eso el podcast se llama En tus zapatos.
"Hay una forma posible de convivir y caminar juntas"
-¿Cómo las criaron sus familias? ¿Realmente las criaron para odiarse entre ustedes? ¿Qué prejuicios tenían? Por lo que vos (Melody) contas, ya habías interactuado, me imagino, con judíos en este camino de diálogo interreligioso, pero, ¿qué dificultades se encontraron cuando empezaron a profundizar en el vínculo?
-B: Y... nos criamos con una distancia. O sea, ya la pauta de no habernos conocido, que no haya ningún espacio de encuentro entre las comunidades, ya te da la pauta de una desconfianza. Yo no sé si diría odiar o temer, pero sí una desconfianza, como que a veces a mí todavía me pasa, después de tantos años de trabajar con esto. El otro día fuimos a una entrevista, y me encuentro que en el mismo piso sentaron, sin que yo supiera, a un chico que tenía el pañuelo palestino, la kefia. Y yo todavía me shockeo, porque no sabes si en realidad es argentino, si es palestino, si es militante de izquierda, o sea, no sabes qué es, pero no importa. Lo que quiero decir es que a mí todavía un símbolo me puede poner en alerta, más allá de todo el trabajo que yo hice, esas cosas me quedaron muy marcadas. Nosotros vemos una bandera palestina y nos da miedo. Te lo digo en el sentido emocional, después cuando uno lo racionaliza, por supuesto que la mayoría creemos que los palestinos tienen derecho a tener un hogar nacional, que tienen derecho a tener todos sus derechos cubiertos. Pero, sin embargo, tenemos ahí metido que es algo que nos amenaza, porque bueno, también es cierto que han habido casos de manifestaciones con banderas palestinas violentas. Entonces vos pensás, "bueno, puede llegar a hacer eso". Lo tenemos ahí el chip, yo creo. Hay mucha gente que se enoja cuando digo esto... (risas).
-M: Bueno, a mí con la bandera palestina me pasa lo contrario. Para mí es el recuerdo de ese viejito que no puedo volver a habitar en su tierra, en su casa, su identidad, su cultura, que está siendo tan arrebatada, ¿no? Y bueno, venimos con esas diferentes narrativas y vivencias también. En mi caso, yo creo que fui muy privilegiada y, siempre lo digo, sumamente orgullosa de ser argentina, de haber vivido en un barrio como Floresta, en donde habitaban -un edificio al lado del otro, una escuela al lado de la otra-, judíos, coreanos, musulmanes cristianos, el árabe no musulmán. Y me crié en eso, y me crié de ir de club en club, en el que compartíamos un montón. Y sin embargo, a pesar de eso y de tener vecinos también judíos, con los que siempre habité, me di cuenta que crecí con prejuicios sobre el otro. Por ejemplo, a mí la vestimenta no me produce nada. Si bien es diferente al ser musulmana y vivir en un país donde somos minorías, y hay tan pocas mujeres que usan el velo en Argentina y muchas veces son discriminadas, y yo la verdad que las admiro. Yo he usado el velo como 5 años de mi vida, después me lo quise sacar, me lo saqué y sigo perteneciendo a la comunidad, pero, digo, hoy debe ser muy difícil vestir así. Entonces, yo comparo y digo, bueno, tenemos algo en común, que es una vestimenta de recato, tanto para el hombre como la mujer, que es diferente, o sea, para el otro, ¿no? Digo, en otros países es más común. Pero yo le decía a Barbi que a mi me pasaba de ver a una persona vestida así religiosa y automáticamente asustarme muchísimo, e incluso hoy me pasa en el recuerdo, porque pienso en la guerra de Israel con el Líbano. Mi familia es del Líbano, y yo no me puedo olvidar de esas cartas o esos llamados que se hacían hace muchísimos años cuando yo era chica en el que, para nosotros, siempre Israel fue una amenaza para el pueblo libanés, y yo comparaba esa vestimenta con la persona que entra en el Líbano para matar a libaneses, para quedarse con la tierra libanesa. Y hay un factor sumamente importante que es los religiosos, los ortodoxos judíos, no hacen el servicio militar israelí. Entonces, todas esas cosas, la película, la televisión, las imágenes, lo que nos dicen, "mirá esa familia judía que va caminando por la calle, tienen un montón de hijos porque después los mandan a Israel y de ahí al Líbano para que se queden con el Líbano...", crecimos con esas cosas.
Así surgió el podcast En tus zapatos
-¿Cómo surgió finalmente el podcast en tus zapatos?
-B: En tus zapatos surgió después del 7 de octubre. Nosotras veníamos trabajando mucho por la paz y, en ese momento, antes del 7 de octubre, quizás se acuerdan, se hablaba de que se venía una era de paz, los acuerdos de Abraham, Israel iba a firmar la paz con todos sus vecinos, y de repente pum. Bueno, no es casualidad, digamos, hay grupos que no quieren que esta sea la dirección y que se benefician de la guerra infinita. Y bueno, el 7 de octubre fue el peor atentado que sufrió Israel y el pueblo judío después de la Shoá (el Holocausto), fue algo tremendo que nos dejó paralizadas. Cuento siempre que yo me enteré del 7 de octubre por Melody. Era un sábado a la mañana...
-M: Ay, me había olvidado que te enteraste por mí... (risas)
-B: Era un sábado a la mañana y yo me desperté con un mensaje de Melody que me decía, "amiga, ¿cómo está tu familia? ¿Cómo está tu gente en Israel?" Y yo dije, "uy, habrá pasado algo". Ella siempre se despierta mucho más temprano que yo. Y ahí, bueno, empezamos a ver las noticias y empezó el caos, porque bueno, primero fue el 7 de octubre, después la respuesta israelí en Gaza y después se fueron involucrando más países y grupos y bueno, ya sabemos. Esto duró 2 años y continúa hasta hoy. Y a nosotros, los que veníamos trabajando por la paz, nos dejó muy volteados, porque de repente nos replanteamos todo. Yo me puse a pensar, "¿realmente hay posibilidad de hacer paz con estos grupos, o somos unas ilusas?". Y aparte recién ahora las comunidades están intentando recomponer su vínculo, pero en ese momento ya fue imposible hacer todas las actividades interreligiosas que hacíamos, nadie quería venir. Y algo que nos pasó mucho es que nosotras realmente nos hicimos amigas, a un nivel que nos olvidamos, pero nosotras sabemos que nuestra amistad es política en sí, y si quisiéramos dejar de hacer esto, no podríamos (risas), porque ya estamos muy metidas una en la vida de la otra, y a la gente le generaba mucha intriga. Todo el tiempo con nuestros amigos era, "¿qué opina tu amiga musulmana de esto que hicieron?" Y "¿qué opina de aquello?" Bueno, si la conocieran, si la escucharan, quizás se encontrarían con algo distinto del prejuicio que tienen. Y ahí decidimos armar un podcast.
-¿Qué surgió a partir del podcast? Es decir, ¿cómo fue recibido en sus comunidades?
-M: Bueno, a decir verdad, el podcast terminó siendo una necesidad para la audiencia, porque entre tanto horror que vivimos, como dijo Barbi, el 7 de octubre, el 8, el 9, el 10, y así subsiguiente estos 2 años y más, tanto para Israel, para Gaza, para Palestina, para el Líbano, para un montón de países involucrados, no hay que olvidarnos de los musulmanes en el mundo, de los judíos en el mundo, de los árabes en el mundo, que también se ven afectados. Nosotras entramos al hogar de familias, de amigos, de personas que se sentían solas y que no entendían qué estaba pasando, y fue muy hermoso, porque empezamos a recibir mensajes de gente que no te imaginás que te va a escuchar, que te dice, "me hacen bien el corazón, me hacen bien porque me estoy peleando mucho con mi familia, yo no puedo entender por qué hay que llegar a esta instancia", o "usé los episodios de ustedes para una clase". Entonces, nosotras con el podcast vinimos a traer la voz o el sentir de mucha gente que cree que por lo menos la vía de la violencia no debe ser una opción. Por supuesto que también las reacciones del hate, que hoy en día se la lleva a todas Barbi, y algunas son muy fuertes. Creo que es por cuestiones de que nuestras conversaciones, si escuchan el podcast En tus zapatos...
"Vinimos a traer la voz de que la vía de la violencia no debe ser una opción"
-Son muy light, ¿o no? Digamos, los temas por supuesto que no son light, pero la forma en la que los llevan...
-M: La gente quiere sangre, quiere que nos peleemos, y la realidad es que hablamos cosas que para los que están metidos en las comunidades les genera mucho. Porque ponemos la imagen de una bandera palestina y yo explico qué significa para mí y Barbi explica qué significa para ella y no es que nos levantamos peleando y gritando, "Ay, no, yo no creo que sea de esa manera." Lo mismo cuando pusimos una foto de los secuestrados y diferentes cuestiones, hablamos de nuestra familia y humanizamos, humanizamos nuestra identidad, humanizamos nuestra cultura, y eso también molesta. Pero la verdad es que mayoritariamente tenemos gente de todo el mundo, que de hecho nos invitan a dar charlas a los grupos comunitarios y eso es transformador.
-Evidentemente hay mucha gente que realmente... esto que dicen ustedes, cree que puede haber paz o que quiere que haya paz, por lo menos.
-B: Yo creo que en el fondo nadie quiere vivir de esta manera. Ni los israelíes quieren vivir bajando al refugio 8 o 10 veces por día a la noche con sus hijos, ni los libaneses quieren vivir... bueno, cada uno contará sus vivencias. Pero lo que nosotras encontramos en común de nuestra familia y amigos es no queremos más vivir de esta manera, y nuestra propuesta es: ¿qué vamos a hacer diferente para poder vivir de otra manera? ¿Qué vamos a animarnos? ¿Qué paso difícil vamos a animarnos a dar? Quizás un paso difícil es escuchar qué pasa del otro lado, quizás un paso difícil es aceptar que hay múltiples cosas que pueden ser verdad al mismo tiempo, que yo puedo estar sufriendo y también el otro puede estar sufriendo y una cosa no invalida la otra. Y son cosas que son muy dolorosas de aceptar, porque están muy metidas en nuestra identidad y es con lo que vivimos todos los días. Y bueno, a nosotras nos pasa, hay gente que puede más, gente que puede menos y nosotras no queremos convencer a nadie, sino que el que ya lo está pensando vea en nosotras alguien que se anima, que lo dice y que quizás se anime a tomar la palabra.
-Quizás es una pregunta un poco fuerte, pero ¿alguna vez sintieron que defraudaron un poco a su comunidad?
-M: Sí, un montón de veces, sobre todo al principio. Cada vez que iba a salir un episodio, estábamos "Ay, no, no sé, bueno, pará porque justo pasó tal noticia, esperemos una semana", y era como animarnos. Y también la mirada, la mirada de tu familia, de tus amigos más cercanos, que también la gente opina, ¿viste? Quizás no terminaron de escuchar el episodio y es, "¿cómo permitiste que Barbi diga tal cosa", o "¿por qué no aclaraste tal otra?". Sobre todo cuando empezamos a salir en la tele, que el podcast empezó a ser muy conocido, me acuerdo que en la primera entrevista me preguntaron, "¿Quién tiene la culpa?" Y me miraron a mí, y yo era como bueno... ¿qué querés que diga? No voy a decir fulano tiene la culpa, porque nosotros venimos acá a justamente, construir. Pero sí, todo el tiempo. Y hoy, por ejemplo, no sé, ahora me pasa menos, pero me sigue pasando que digo, "¿Qué diría mi abuelo, no?" (risas) Y es como que te queda eso. Pero lo que estamos muy seguras es de lo que hacemos, nos gusta, nos encanta hacer esto. Es una convicción que tenemos. Lo estudiamos, lo practicamos, y es increíble la respuesta que tenemos, ¿no? Lo transformador que es ponerse en los zapatos del otro, la resolución de conflictos, escuchar al otro y conocer. Nosotras tenemos ejercicios, por ejemplo, que siempre compartimos comida de las diferentes culturas, y eso te va acercando más allá de las diferencias, y vas recordando anécdotas de tu familia y bueno, el fin es humanizar.
El incremento del antisemitismo
-Bueno, lamentablemente tenemos que ir cerrando, pero quería hacerles dos últimas preguntas. Esto que decían que lamentablemente el hate se lo está llevando Barbi. Se está escuchando mucho sobre un incremento de antisemitismo, ¿cómo lo ven ustedes a eso?
-B: Yo lo veo con mucha preocupación porque lo siento, porque lo veo, sobre todo en los países del norte. Buenos Aires todavía es una ciudad muy segura para ser judío y para vivir como judío. Pero bueno, sí, el año pasado estuvimos viendo que cada semana había otro episodio, en eventos deportivos entre chicos de las comunidades, etcétera. Y lo que yo propongo y lo que yo creo es que lo que nosotros hacemos sin dudas es combatir el antisemitismo. ¿Por qué? Porque lo que hacemos es mostrar la pluralidad que existe dentro de la comunidad judía, mostrar que hay un montón de voces, que hay algunas que disienten unas de las otras, que somos abiertos a hablar, a debatir sobre lo que nosotros hacemos, sobre lo que hace el Estado de Israel. Para mí, al mostrarnos abiertos y empáticos al sufrimiento del otro, es lo que va a hacer que todo ese temor y ese antisemitismo empiece a bajar, porque el antisemitismo que vivimos hoy no es el mismo que había antes del 7 de octubre o hace 10 años. Algo cambió, y algo cambió porque la gente estuvo viendo durante 2 años imágenes de Gaza terribles sin parar en su celular, y eso te va generando un odio hacia el que está cometiendo eso...
-Perdón que te interrumpa, pero es muy impresionante, creo que alguna que otra vez lo comentaron en algún episodio, cómo influyen los algoritmos, ¿no? Cómo a vos, por ejemplo, te aparecía una cosa y a vos te aparecía otra. Cómo que eso también fomenta mucho.
-B: Tal cual. Vivimos realidades paralelas. Hay algunos que están convencidos de que estos son los que sufren y estos son los victimarios, y los otros al revés. Y desde ese punto de vista, si nosotros no abordamos el tema, si nosotros no hablamos de lo que pasó en Gaza, si nosotros no hablamos de lo que están sufriendo los otros también y solamente hablamos de nuestro sufrimiento, el odio es cada vez más grande.
-¿Qué es lo que más les gusta hacer juntas?
-M: Ay, hoy en día son un montón de cosas. Primero, cuando hacemos los episodios del podcast, es como que cuando terminamos decís, "Wow, qué bueno que estuvo lo que hablamos". Después ver la producción, cómo quedó. Pero más allá de nuestras actividades como En tus zapatos, bueno, hacemos pádel, tenemos un grupo de amigos, nos vamos de vacaciones, compartimos nuestros amigos, hacemos comidas, y eso está buenísimo, porque tenemos un montón de cosas en común. Hay hasta incluso palabras que usamos que ni siquiera tenemos que explicar qué significa. Es como, "Ah, ¿vos también la decís?", "Sí, obvio. Nosotros la decimos primero que ustedes" (risas).
-El humor veo que es algo que también ayuda mucho. O sea, siento que se deben reír mucho.
-B: Sí. Para mí Melody es mi amiga soltera, y yo me divierto un montón escuchando todas sus citas. Es como que me rejuvenece ( se ríen).