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ITS en Argentina: 55 mil casos de sífilis, 140 mil personas con VIH y menos preservativos

En diálogo con MDZ para un informe especial, especialistas señalan la caída del preservativo y la falta de educación como claves del aumento de las ITS.


Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) atraviesan un momento crítico en Argentina. El crecimiento sostenido de sífilis, el diagnóstico tardío de VIH, la circulación persistente de HPV, gonorrea y clamidia, y la expansión de mitos sobre prácticas “sin riesgo” no son fenómenos aislados. Configuran un escenario epidemiológico que interpela al sistema de salud y a las políticas públicas.

Los números más alarmantes se dieron a conocer recientemente en una publicación del Ministerio de Salud: hay más de 55.000 casos de sífilis en el país. Se trata del número más alto en los últimos cinco años y representa un incremento del 71% respecto al periodo 2020-2024.

Por otro lado, en Argentina viven alrededor de 140.000 personas con VIH, de acuerdo al último Boletín de Respuesta al VIH y las ITS. Cada año se notifican en promedio 6.900 nuevos diagnósticos y el 49% llega en etapas avanzadas, según datos oficiales del Ministerio de Salud. Además, el 13% de las personas desconoce su diagnóstico.

Para los especialistas, el dato clave es que entre el 98% y el 99% de las nuevas infecciones por VIH en mujeres y varones, respectivamente, se producen por relaciones sexuales sin protección. El eje, entonces, vuelve una y otra vez al mismo punto: el cuidado.

Lo que hoy muestran los datos no es solo un aumento de casos ni una explicación lineal. Detrás de las estadísticas confluyen múltiples factores que se retroalimentan. Los profesionales de la salud entrevistados por MDZ para este informe especial—infectólogos, sexólogos, urólogos y ginecólogos— coinciden en que el crecimiento responde a una tendencia de no uso de preservativos, fallas en la educación sexual temprana y una lógica de prevención que perdió presencia pública en los últimos años.

La caída en el uso del preservativo

Un estudio de AHF Argentina —organización sin fines de lucro dedicada a la respuesta al VIH/sida y consultada por MDZ — advierte que solo el 17% de los jóvenes usa preservativo siempre en todas sus relaciones sexuales.

La caída en el uso del preservativo también tiene expresión pública. Desde el año pasado, en las redes sociales, especialmente en X, se constató la creciente tendencia a no utilizar preservativo durante las prácticas sexuales —algo popularmente conocido como “sexo a pelo”—. Esta “moda” es señalada por los especialistas como una de las principales explicaciones del incremento de ITS.

Si bien la no utilización de preservativos fue denominada por varios entrevistados como “multicausal”, se podría resumir en la falta de educación sexual, lo que desemboca al mismo tiempo en mitos y creencias erróneas. La Dra. Paula Monasterolo, médica uróloga y sexóloga, señaló a MDZ que todavía escucha a los varones jóvenes decir que el preservativo “reduce el placer” o que “a las chicas no les gusta”. Asimismo, agrega que en algunos casos ni siquiera saben usarlo correctamente. “No alcanza con hablar de métodos anticonceptivos; hay que enseñar cómo se usan y por qué son necesarios”, resume.

Además, el descenso en el uso del preservativo no se limita a las relaciones con penetración vaginal o anal. Tanto Monasterolo como la infectóloga Gabriela Poblete advierten que el sexo oral suele practicarse sin ningún tipo de protección. “Muchas personas creen que el sexo oral no transmite infecciones”, señala Poblete. Sin embargo, sífilis, gonorrea, clamidia y HPV pueden transmitirse por esta vía.

Según los médicos, el preservativo es la barrera más segura contra las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Foto: Archivo
Según los médicos, el preservativo es la barrera más segura contra las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados. Foto: Archivo

Los diagnósticos de ITS llegan cuando ya hay lesiones

El sistema sanitario argentino aún funciona, en gran medida, de manera reactiva: se consulta únicamente cuando aparecen síntomas. En infecciones que pueden permanecer asintomáticas durante semanas, meses o años, este esquema es insuficiente, ya que, cuando el diagnóstico llega tarde, aumentan las complicaciones, se incrementa la transmisión, se complejiza el tratamiento y se elevan los costos sanitarios.

“Desde la salud pública, tenemos la posibilidad hoy de poder terminar con la epidemia del sida para el 2030”, afirmó el Dr. Miguel Pedrola, Director científico para Latinoamérica y el Caribe en AHF. “El tema es que no estamos haciendo nada para llegar a eso, porque estamos llegando tarde al diagnóstico. Hoy en Argentina, al 50% de los nuevos diagnósticos de VIH los llamamos diagnósticos tardíos, porque las defensas de esas personas ya están muy bajas”, amplió.

El mismo fenómeno se observa con otras ITS que pueden cursar sin síntomas. La sífilis, por ejemplo, puede iniciar con una lesión que pasa inadvertida y luego avanzar a estadios más complejos. La Dra. Monasterolo advierte: “Vienen chicos con que les pican las manos, tienen picazón en los pies, lesiones en la piel compatibles con la sífilis. Entonces ahí, obviamente que no es de urología y se manda al infectólogo”.

De esta forma, varios profesionales entrevistados indicaron que el principal cambio para mejorar la situación de los diagnósticos tardíos tiene que ver con que el sistema de salud debería acercarse más a las personas, y no al revés.

Cuáles son las consecuencias de no tratar una ITS a tiempo

El impacto de una infección de transmisión sexual no diagnosticada o mal tratada puede ser mucho más grave de lo que suele percibirse.

En el caso del VIH, la ausencia de diagnóstico y tratamiento oportuno provoca un deterioro progresivo del sistema inmunológico. Cuando la infección avanza sin control, puede derivar en sida y en infecciones oportunistas potencialmente mortales. El infectólogo Miguel Pedrola advierte que el problema no es solo la cantidad de casos, sino el momento en que se detectan: “Cuando el diagnóstico llega tarde, la persona ya tiene comprometidas sus defensas”.

La sífilis, por su parte, puede evolucionar en distintas etapas. Si no se trata, puede afectar el sistema nervioso central (neurosífilis), el corazón y otros órganos. La infectóloga Gabriela Poblete explica que la lesión inicial muchas veces pasa inadvertida, especialmente en mujeres, lo que retrasa la consulta y permite que la infección avance.

En personas gestantes, la sífilis no tratada puede transmitirse al bebé durante el embarazo o el parto, con riesgo de sífilis congénita, aborto espontáneo o complicaciones graves.

Otras infecciones bacterianas, como la gonorrea y la clamidia, pueden ascender por el aparato genital femenino y provocar enfermedad inflamatoria pélvica. Si no se tratan a tiempo, pueden generar adherencias, dolor crónico e infertilidad.

En el caso del virus del papiloma humano (HPV), la mayoría de las infecciones se resuelven espontáneamente, pero cuando el virus persiste puede provocar lesiones precancerosas y distintos tipos de cáncer, especialmente de cuello uterino, pero también anal, de pene y orofaríngeo.

Los casos de sífilis van en aumento. Foto: Télam
Los casos de sífilis van en aumento. Foto: Télam

Soluciones frente a la emergencia

Frente a este escenario, los especialistas coinciden en que la respuesta debe ser integral y sostenida en el tiempo.

La Dra. Gabriela Poblete, médica infectóloga de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), detalló qué cuestiones pueden ayudar a combatir el crecimiento de ITS en el país: “La educación sexual, el acceso a métodos de barrera, que haya más información sobre las intervenciones farmacológicas— la profilaxis Pre-exposición (PrEP por sus siglas en inglés) y Post-exposición contra el VIH, y el DoxyPEP contra sífilis y clamidia—, y que no se pierdan las oportunidades para realizar el diagnóstico y el testeo”.

El infectólogo Miguel Pedrola remarca que el testeo es una de las claves centrales: “Una persona con VIH en tratamiento efectivo no transmite el virus. El desafío es encontrar a quienes aún no saben que viven con VIH y llegar antes”.

Desde el consultorio, la uróloga y sexóloga Paula Monasterolo insiste en que la prevención también implica recuperar prácticas básicas de cuidado. “No alcanza con hablar de métodos anticonceptivos; hay que enseñar cómo se usan y por qué son necesarios”, señala, en referencia al uso correcto del preservativo.

“Estoy convencida de que la educación es la única prevención real. Y no hablo solo de infecciones, sino también del consumo de alcohol y sustancias asociadas a la actividad sexual, algo que vemos cada vez más”, señala la ginecóloga Dolores García Traverso. “Tenemos generaciones de padres con poca información sobre estos temas, que muchas veces no saben qué hacen sus hijos. La formación tiene que empezar en los ámbitos donde se puede acompañar y orientar”.

Los especialistas coinciden en un punto: el crecimiento de las ITS no se revierte con medidas aisladas. Requiere campañas sostenidas, acceso garantizado a preservativos y testeo gratuito, información clara basada en evidencia y una estrategia sanitaria que priorice la detección temprana.