Tiene una hija con Síndrome de Down y el colegio advierte que podría cerrar por falta de pago

Tiene una hija con Síndrome de Down y el colegio advierte que podría cerrar por falta de pago

Una semana más de agitación para las personas que dependen del Fondo Solidario de Redistribución para poder pagar los servicios necesarios para vivir.

Candela Orrego

Candela Orrego

Desde que el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció "ajustes" en las áreas de Salud y Educación, aumentó el conflicto entre prestadores sociales, prepagas y personas con discapacidad. Tras varias semanas de incertidumbre, los familiares y las mismas personas con discapacidad siguen a la espera de una respuesta oficial.

Todos los días salen a la luz historias distintas, y es que, no hay dos personas que sean iguales. Los problemas son similares pero la complejidad de cada caso, las complicaciones de cada paciente hacen imposible abarcar todo el espectro de discapacidad. Los médicos y terapeutas no pueden seguir trabajando sin haber cobrado el sueldo de julio o junio y mientras tanto, las víctimas de esta decadencia y abandono luchan todos los días contra las dificultades que su enfermedad o síndrome les presenta.

Bettina Tévere, mamá de Delfina, una chiquita con Síndrome Down está luchando para que el año que viene su hija vuelva a ser tomada en la institución educativa donde asiste actualmente. A comienzos de este mes, la familia fue notificada sobre la decisión de la escuela de no reservar una plaza para el año entrante para aquellos chicos que no abonen la cuota.

"Como madre de Delfina, una niña con discapacidad, estoy muy angustiada como todos frente a la decisión de este Gobierno de recortar los recursos para educación y salud. Y frenar los pagos a la Superintendencia de Salud. Todo esto afecta gravemente a las personas con discapacidad", remarca Tévere.

En el comunicado que recibió la familia dice que la mayoría de las obras sociales no les paga la cuota hace seis meses. Como Delfina, hay miles de chicos en todo el país, que necesitan una respuesta urgente del Estado. "De esta manera Delfi queda excluida ya que no puede ir a un colegio normal porque realmente no puede seguir el ritmo de las clases ni de sus compañeros. Nunca pensé que se iban a llegar a tanto. Pero claramente a este gobierno las personas con discapacitad les molestan, no los incluyó en el Censo Nacional y el año pasado los utilizo como excusa para no comenzar las clases", comentó Tévere. 

Preocupada, la mamá de la niña comentó que desde la semana pasada que Delfina está sin ningún prestador, ya que todos están en la carpa blanca frente a Casa Rosada. Resulta difícil explicarle a un chico de 7 años por qué su rutina se ve afectada por decisiones -o más bien ninguna- del gobierno.

La mamá de Delfina explica nerviosa que esta situación no da para más, los chicos terminan siendo las víctimas de una desconexión entre el Estado, el Fondo Solidario de Redistribución y las prepagas y obras sociales. A fin de cuentas, son ellos los que terminan en el medio, abandonados y dejados a su suerte.

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