Dinero: ante la débil demanda de pesos, qué nos dicen los movimientos de la Base monetaria
El nivel de monetización de la economía es una variable clave del programa económico. No se ve una recuperación de la demanda de pesos, pero sí tímidas señales.
Con su política de compra de dólares, el Banco Central está incidiendo en la demanda de pesos por parte de la gente y las empresas y está moviendo a la baja el nivel de las tasas de interés.
Archivo MDZUna de las apuestas del Gobierno para que el plan económico funcione es que las personas y las empresas demanden más pesos, o sea, aumenten su tenencia de billetes y monedas. Lo que los economistas denominan la demanda de dinero.
Por eso desde el Banco Central (BCRA) señalan que uno de sus objetivos mediatos es, precisamente, consolidar el aumento de demanda de dinero, aunque reconociendo el carácter bimonetario del sistema financiero.
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Al respecto, las principales consultoras del mercado local como Macroview o el Estudio Broda vienen advirtiendo que la cantidad real de dinero de la economía sigue cayendo, es decir, que la demanda real de dinero, o sea, descontada la inflación, es cada vez menor. En buen romance, que la ansiada monetización de la economía todavía es una asignatura pendiente.
La Base monetaria
Los números dicen que hace nueve meses que la Base monetaria (circulante más encajes) está congelada nominalmente en 41 billones de pesos. Por su parte el agregado monetario M3 (circulante más depósitos) en términos nominales creció 30% en los últimos 12 meses mientras que en términos reales cayó 4% entre agosto 2025 ($178 billones) a los $170 billones de hoy.
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Vale recordar que el nivel máximo del M3 reciente fue en 2013 equivalente a $268 billones de hoy. “Si se mira la inflación, la política monetaria ha sido expansiva, pero si se mira el consumo de sectores que requieren pesos en la calle y crédito, ha sido contractiva”, consideran desde Macroview quienes destacan que el problema principal es que la demanda real de dinero está en valores bajos de las últimas dos décadas.
A la vez, advierten que una reducción sustancial de la cantidad real de pesos es condición necesaria y suficiente para una depresión. Por ello, plantean la pregunta del millón: cuál será la política monetaria de los próximos meses en un contexto de inflación aún alta que coexiste con un nivel de consumo masivo bajo.
Menos demanda de pesos
Para el Estudio Broda, tampoco hay monetización, ya que desde mediados de 2025 se observa una fuerte caída de la demanda real de dinero: desde marzo 2025 el agregado monetario M2 privado transaccional deflactado por IPC cayó 11,7% -casi 1 punto del PBI-, mientras que desde junio 2025 el M3 privado real cayó 5,1% y el M3 total real 7%, más de 1 punto del PBI. Es decir, todavía no se observa una recomposición sostenida de la demanda de pesos.
Sin embargo, desde la consultora Quantum recuerdan que los movimientos de la Base monetaria reflejan las decisiones de política, y por eso destacan los cambios registrados en los últimos meses: entre el resultado de la elección de octubre 2025 y el 18 de marzo 2026 la Base monetaria se contrajo 16,9% en términos reales, reflejando el desarme de un sesgo muy contractivo que tuvo la política monetaria previo a esa elección.
Vale recordar que la Base monetaria se compone del circulante en poder del público ($23,9 billones al 3 junio), el circulante en los bancos ($2,01 billones) y el efectivo mínimo (encajes) que los bancos tienen en el BCRA en concepto de integración de liquidez ($16,3 billones), por lo que la contracción de 16,9% se explica por una caída de 33,2% real en el efectivo mínimo -por readecuación del efectivo mínimo- y por una reducción del circulante de 4,6% real.
Impacto de la política monetaria
Cabe explicar que la baja del efectivo mínimo regulatorio sirve para que los bancos tengan más liquidez para prestar -al sector privado y al público- y para que baje la tasa de interés, con el objetivo principal de deshacer el proceso previo de fuerte contracción monetaria.
“Pero, desde el 18 de marzo comienza a advertirse el efecto de ese cambio en la política monetaria, que se adapta para generar una mayor disponibilidad de crédito, aunque sin dejar de tener en cuenta su impacto sobre las fluctuaciones de precios, entre esa fecha y el 3 de junio la Base monetaria aumentó 5,8% en términos reales”, señala Quantum. Esta expansión representa un aumento nominal de la Base monetaria de $2,67 billones en el período.
¿Cuáles fueron los principales factores que explican esa variación?
- La expansión por compra de divisas: el BCRA hizo compras al sector privado por el equivalente a $9,18 billones.
- La contracción por venta de divisas: el BCRA vendió divisas al sector público por $2,53 billones para efectuar pagos de vencimientos en moneda extranjera.
- La contracción por otras operaciones del Tesoro: tomó deuda en el mercado por encima de los vencimientos del período por $1,39 billones, excedente que depositó en la cuenta que tiene en el BCRA.
- La contracción por operaciones de esterilización del BCRA (cuando absorbe pesos del sistema) por $2,58 billones en el período.
Transferencias del Tesoro
Cabe señalar que la transferencia del Tesoro al BCRA de las utilidades contables del ejercicio 2025 ($24,4 billones) en mayo pasado no tuvo impacto monetario porque se depositó directamente en la cuenta que el Tesoro tiene en el BCRA (el stock de los depósitos en pesos que el Tesoro tiene en el BCRA asciende a $12,55 billones, y como dato adicional, también tiene depósitos en dólares en el BCRA por US$2.930 millones).
¿Qué pasó con las tasas en este período? En el contexto de una fuerte oferta cambiaria, de adecuación de expectativas de devaluación, aun cuando existe el desafío de sostener el proceso de desinflación, y de adecuación de la política monetaria, las tasas de interés se estabilizaron en niveles menores en términos nominales que las vigentes durante los meses previos.
Al comparar el promedio mensual de distintas tasas de junio 2026 con el promedio de marzo 2026 las bajas son importantes: la tasa de la rueda simultánea, actualmente en niveles de 19% nominal anual, está 331 puntos básicos por debajo del promedio de marzo 2026, mientras que la TAMAR es 663 puntos inferior, en valores de 22% nominal anual.
Tasas de interés
En ese contexto, la tasa activa por Adelantos en cuenta a empresas cayó 747 puntos básicos, ubicándose en niveles de 25,1% nominal anual, mientras que la de Préstamos personales, afectada por un relativamente alto nivel de mora, apenas ajustó 42 puntos, en el orden del 68,6% nominal anual.
“La diferencia entre las velocidades del ajuste de las tasas se asocia al plazo promedio de uno y otro tipo de financiación; los adelantos en cuenta a empresas relejan rápidamente la variación en el costo de fondeo porque esa financiación es a un plazo de entre 1 a 7 días; mientras que, en el caso de los Préstamos personales, se tarda mucho más en reflejarse porque es una financiación a plazos mucho más largos”, explica.
Para Quantum, la recuperación de la Base monetaria desde mediados de marzo, con un tipo de cambio estable y una tasa de inflación descendente, refleja un proceso de recomposición gradual de la demanda de dinero. Veremos cómo sigue esta historia, por lo pronto es muy “gradual”.