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El duro mensaje de Gianni Infantino contra las críticas recibidas por el Mundial 2026

Gianni Infantino destacó su rol durante la organización de la Copa del Mundo y apuntó duramente contra sus detractores con un extenso posteo en Instagram.


El pasado domingo 19 de julio finalizó el Mundial 2026. Un certamen en el que, más allá de lo deportivo, la FIFA y Gianni Infantino quedaron marcados por las duras críticas que recibieron antes y durante el transcurso del torneo por las innumerables irregularidades organizativas y reglamentarias, además de la enorme cantidad de concesiones para el principal anfitrión, Estados Unidos.

Desde las polémicas arbitrales, como la suspensión de la roja a Folarin Balogun, pasando por la denegación de visas para hinchas y protagonistas, controles excesivos a las delegaciones, el escandaloso trato a la Selección de Irán, hasta las numerosas intervenciones de la política estadounidense y Donald Trump. Todo esto y más se le ha achacado al ante madre del fútbol internacional, por lo que su presidente decidió pronunciarse en las últimas horas.

El posteo de Gianni Infantino a una semana de la finalización del Mundial 2026

Infantino se expidió en redes sociales.

El mandamás de la FIFA emitió un duro comunicado en redes en el que apuntó contra sus detractores y destacó lo hecho durante la Copa del Mundo: "A todos los que extrañaron nuestro hermoso deporte (...) les pido disculpas porque los partidos ya terminaron y lamento que se hayan perdido toda esa alegría y unión. Lamento que, cegados por el odio y las críticas, se lo hayan perdido todo", comienza el largo texto que compartió en su cuenta de Instagram.

En su posteo, resaltó la organización del evento, la colaboración de los tres países anfitriones y la seguridad del espectáculo, acusó a sus críticos de esconderse detrás de "plumas, papeles y pantallas: "Mientras ustedes propagaban el odio, nosotros trabajábamos incansablemente para unir a dos países en guerra", lanzó el suizo-italiano.

Entonces, se refirió a la situación de Irán: "Entraron a Estados Unidos sin incidentes ni conflictos. Cuando el equipo iraní comenzó a jugar, todos los cánticos en su contra se convirtieron en una sola canción. Los aficionados se convirtieron en el país, se convirtieron en el equipo y apoyaron a la selección iraní", apuntó Infantino, obviando el hecho de que la delegación no pudo concentrar en suelo estadounidense y jugó en inferioridad de condiciones por los traslados constantes.

También minimizó los visados rechazados: "Mencionaste a las pocas personas a las que se les denegó la visa y pasaste por alto a los millones a los que se les aprobó, procedentes de todas partes del mundo. Porque el fútbol une al mundo, y quedó demostrado de forma contundente este verano".

También se metió con las polémicas arbitrales: "Es comprensible su descontento con algunas decisiones tomadas por las autoridades competentes, pero le rogamos que consulte los registros públicos: este tipo de decisiones son habituales en algunas de las ligas más importantes. (...) Resulta curioso que los mismos países que emplean estas prácticas sean los que las critican", señaló con ironía.

Por último, cerró con un último mensaje de "amor" y "fraternidad": "Que el fútbol se eleve por encima de todo odio. Finalmente, como presidente de la FIFA, me siento increíblemente orgulloso de haber contribuido, aunque sea mínimamente, a este evento. ¡Es una sensación fantástica! Mucho amor para todos", concluyó Infantino.

Infantino desestimó las críticas y destacó el rol de la FIFA durante el Mundial.

El mensaje completo de Infantino

A todos los que extrañaron nuestro hermoso deporte, las emociones, las celebraciones, las risas, las lágrimas, las decepciones y la alegría. A todos los que extrañaron ver a niños, bebés, abuelos y padres reunirse para disfrutar de este hermoso deporte, les pido disculpas porque los partidos ya terminaron y lamento que se hayan perdido toda esa alegría y unión. Lamento que, cegados por el odio y las críticas, se lo hayan perdido todo.

A aquellos que, detrás de sus plumas y papeles, detrás de sus pantallas, difunden odio y rumores falsos, quiero decirles que mientras ustedes están sentados atrás, nosotros en la FIFA estamos en primera línea organizando, trabajando duro y ofreciendo el mejor espectáculo del mundo. Mientras ustedes se esconden, nosotros recorremos las calles de Canadá, México y Estados Unidos, hablando con los aficionados, interactuando con la gente y garantizando la seguridad de todos. Mientras ustedes dividen, nosotros unimos. La gente se reunió en familias, como aficionados, como uno solo.

No experimentamos violencia, ni incidentes, 100% de seguridad, ¡solo alegría y felicidad! Siete millones de personas de más de 200 países disfrutaron del torneo en 16 ciudades y estadios fantásticos: cero incidentes, cero hostilidad, cero violencia, solo alegría, emociones, felicidad, unidad y compañerismo. Todos estuvieron a salvo, seguros y felices.

Miles de millones de personas en todo el mundo vieron la Copa Mundial de la FIFA desde casa, compartiendo momentos de amor por el fútbol con amigos y familiares, momentos llenos de alegría, emociones, felicidad, unidad y unión. Prácticamente todas las celebridades mundiales de la música, el cine, el entretenimiento y el deporte asistieron, disfrutando del evento y compartiendo tiempo con sus fans y con nosotros. Estaban radiantes de alegría y felicidad.

Todo esto fue posible gracias a los gobiernos de los tres países anfitriones y sus tremendas contribuciones, gracias a la FIFA y su fantástico equipo que trabaja para ustedes, gracias a los países anfitriones y a toda su gente, a las fuerzas policiales y su increíble compromiso, y a los voluntarios, ¡oh, los voluntarios!, esas personas increíbles que vinieron de todo el mundo para formar parte del mayor evento del planeta. Cada ciudad estaba repleta de aficionados de todo el mundo.

Mientras ellos celebraban, tú te dedicabas a sembrar el odio. Nuestro mundo necesita amor, no odio; tolerancia, no división; celebración, no luto. Mientras ustedes propagaban el odio, nosotros trabajábamos incansablemente para unir a dos países en guerra. Irán entró a Estados Unidos sin incidentes ni conflictos.

Cuando el equipo iraní comenzó a jugar, todos los cánticos en su contra se convirtieron en una sola canción. Los aficionados se convirtieron en el país, se convirtieron en el equipo y apoyaron a la selección iraní. Este es el poder del fútbol. El equipo iraní recibió visas para entrar porque el fútbol se trata de paz. No se trata de política. El fútbol se trata de unidad, no de división. El fútbol es más grande que el odio y la discriminación.

Se concedieron visados a países que afrontaban graves problemas sanitarios u otros desafíos. Sus equipos compitiendo y sus aficionados animando llenaron de esperanza a millones de personas en sus países de origen y, aunque solo fuera por un instante que perduraría para siempre, de alegría y orgullo. Mencionaste a las pocas personas a las que se les denegó la visa y pasaste por alto a los millones a los que se les aprobó, procedentes de todas partes del mundo. Porque el fútbol une al mundo, y quedó demostrado de forma contundente este verano.

O cuando el fútbol dio a conocer Haití al mundo, un país que muchos no pueden o prefieren no visitar, tal vez sea el momento de dejar a un lado las plumas y los teclados y mostrar respeto a los equipos que jugaron con pasión, que compitieron con ahínco, a los países que contribuyeron, a los aficionados que viajaron y a los niños de todas partes que sueñan en grande. Tal vez sea el momento de demostrar nuestro cariño.

Es comprensible su descontento con algunas decisiones tomadas por las autoridades competentes, pero le rogamos que consulte los registros públicos: este tipo de decisiones son habituales en algunas de las ligas más importantes.

De hecho, las decisiones arbitrales “discutibles” o las sanciones disciplinarias “extrañas”, como por ejemplo las tarjetas rojas o amarillas potencialmente erróneas o las decisiones posteriores de no sancionar a los jugadores en determinadas situaciones, son habituales y ampliamente aceptadas en algunas de las ligas más importantes del mundo. Resulta curioso que los mismos países que emplean estas prácticas sean los que las critican.

Esta Copa Mundial de la FIFA celebró la humanidad en su máxima expresión. Vimos a equipos de naciones pequeñas competir con orgullo en los partidos más prestigiosos. Demostraron confianza, profesionalismo y llenaron de orgullo a sus países. Y lo más importante, nos dieron esperanza; la esperanza de que cualquiera puede formar parte del mundo, de triunfar en el fútbol, sin importar su origen. Todos somos iguales: aficionados, jugadores y simplemente seres humanos.

En la FIFA, no podríamos estar más orgullosos ni emocionados al presenciar estos momentos de amor, alegría y unidad. A aquellos que dedican su tiempo y energía a odiarnos, les pido que se tomen un momento para reflexionar, meditar, rezar o ver un partido de fútbol y observar atentamente los rostros, los ojos, las emociones. Porque solo nuestro deporte rey puede ofrecer un espectáculo tan extraordinario, un espectáculo donde todos se unen y se reconectan como seres humanos.

A las plumas y los papeles, a todas las pantallas, que encuentren amor y paz donde las personas que están detrás de ustedes no pudieron. Que encuentren la paz; en la FIFA la hemos encontrado y la hacemos realidad al ofrecer la Copa Mundial de la FIFA más extraordinaria. Que el fútbol se eleve por encima de todo odio. Finalmente, como presidente de la FIFA, me siento increíblemente orgulloso de haber contribuido, aunque sea mínimamente, a este evento. ¡Es una sensación fantástica!

Mucho amor para todos.