De los desfiles protocolares a los megashows: la increíble evolución de las inauguraciones de los Mundiales
Lo que comenzó como un acto protocolar con banderas y autoridades terminó convertido en un espectáculo seguido por cientos de millones de personas.
Artistas participan en la inauguración del Mundial de Fútbol Qatar 2022 en el estadio Al Bait en Al Khor (Catar).
EFEAntes de que ruede la pelota, antes de los goles, las lágrimas y los campeones, hay otro partido que se juega en este Mundial 2026. Uno sin árbitros ni posiciones, pero con escenarios gigantes, artistas internacionales y una audiencia planetaria. Las ceremonias inaugurales de las copas del mundo también cuentan la historia de cómo cambió el fútbol.
Cuando el Mundial era una ceremonia y no un espectáculo
Hubo un tiempo en el que la apertura de un Mundial no buscaba emocionar al planeta ni generar millones de reproducciones en redes sociales. No había escenarios flotantes, ni fuegos artificiales, ni estrellas del pop cantando frente a miles de espectadores.
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Las primeras Copas del Mundo comenzaron con actos sobrios. Protocolos rígidos, desfiles de delegaciones, discursos oficiales y representaciones culturales eran suficientes para dar inicio al torneo más importante del fútbol. El espectáculo estaba reservado para los jugadores.
Durante décadas, la ceremonia inaugural fue apenas una introducción formal. Una especie de saludo institucional antes de que la pelota empezara a rodar.
Pero el mundo cambió. Y el fútbol también.
Argentina 78: la inauguración que el país vio en blanco y negro
Mucho antes de Shakira, de los escenarios gigantes y de las producciones multimillonarias, Argentina organizó una ceremonia inaugural que hoy parece pertenecer a otro mundo.
El 1 de junio de 1978, hace 48 años, comenzaba el Mundial disputado en el país. Y lo hacía con una puesta en escena que movilizó durante meses a miles de personas.
El partido inaugural no tuvo a la Selección argentina como protagonista. Por aquellos años, el honor de abrir la Copa le correspondía al campeón vigente. Por eso, quienes salieron al estadio Monumental fueron Alemania Federal y Polonia, que empataron 0 a 0.
Unos 2.000 estudiantes secundarios fueron entrenados especialmente para ejecutar una compleja coreografía sobre el césped. Vestidos de blanco, ingresaron al estadio y formaron figuras, palabras y símbolos relacionados con el torneo.
Entre ellas aparecieron "Bienvenidos", "Argentina 78", "Mundial FIFA" y el famoso logo de la Copa, representado por brazos celestes y blancos sosteniendo una pelota.
También desfilaron las banderas de los 16 países participantes y de las 131 federaciones afiliadas a la FIFA. Las bandas militares interpretaron el Himno Nacional y el recordado himno del Mundial, aquel que repetía que "25 millones de argentinos jugaremos el Mundial".
La paradoja fue histórica. Mientras gran parte del mundo observaba la ceremonia a color gracias a la tecnología incorporada para la transmisión internacional, millones de argentinos la vieron en blanco y negro.
España 1982: el día que la música empezó a ganar protagonismo
La transformación comenzó de manera gradual. En España 1982 apareció una figura capaz de unir deporte, arte y espectáculo: Plácido Domingo.
El prestigioso tenor interpretó la canción oficial del Mundial en el Camp Nou antes del partido inaugural entre Argentina y Bélgica. No fue una revolución inmediata, pero sí una señal de lo que vendría después.
Ocho años más tarde, Italia 1990 elevó la apuesta.
La inolvidable "Un'Estate Italiana", interpretada por Gianna Nannini y Edoardo Bennato, se convirtió en mucho más que una canción. Terminó siendo la banda sonora de una época y uno de los himnos más recordados en la historia de los Mundiales.
Por primera vez, la ceremonia ya no era solamente una apertura. Era un acontecimiento.
Estados Unidos cambió las reglas del juego
El gran salto llegó en 1994.
Estados Unidos entendió algo antes que el resto: el Mundial no era únicamente fútbol. También era entretenimiento.
La presencia de Diana Ross en la ceremonia inaugural confirmó que la FIFA comenzaba a mirar el torneo como un producto global. La cantante estadounidense protagonizó uno de los momentos más recordados de aquella apertura y marcó un camino que ya no tendría retorno.
A partir de entonces, cada edición intentó superar a la anterior.
Francia 1998 transformó París en un escenario gigantesco antes de desembocar en el Stade de France. Alemania 2006 apostó por una mezcla de artistas internacionales y espectáculos visuales cada vez más sofisticados.
La apertura comenzaba a convertirse en un evento propio.
Sudáfrica 2010 y el nacimiento de los megashows
Si existe un Mundial que marcó un antes y un después en la historia de las inauguraciones, ese fue Sudáfrica 2010.
La FIFA decidió romper todos los límites conocidos.
Más de 1.500 artistas participaron de la ceremonia inaugural. Paralelamente, se organizó un concierto con figuras de alcance mundial como Shakira, Alicia Keys, The Black Eyed Peas, Juanes y John Legend.
La Copa del Mundo dejaba de ser únicamente un evento deportivo para convertirse definitivamente en un fenómeno cultural global.
Desde entonces, las aperturas comenzaron a parecerse más a una entrega de premios o a un espectáculo del Super Bowl que a aquellas ceremonias protocolares del siglo pasado.
De Robbie Williams a BTS: la nueva era
Rusia 2018 y Qatar 2022 terminaron de consolidar el modelo
Robbie Williams encabezó la ceremonia en Moscú ante una audiencia planetaria. Cuatro años después, Jungkook, integrante de BTS, compartió escenario con Fahad Al Kubaisi en una presentación que conectó al Mundial con las nuevas generaciones y confirmó la influencia global de la cultura pop.
La FIFA ya no buscaba solamente representar a los países organizadores.
Buscaba conquistar al mundo entero.
Mundial 2026: una copa con triple inauguración
La Copa del Mundo que comenzará en México, Estados Unidos y Canadá volverá a romper los esquemas.
Por primera vez habrá tres ceremonias inaugurales diferentes, una en cada país anfitrión.
La idea es que cada sede muestre su propia identidad cultural antes de los primeros partidos del torneo. México abrirá la historia en el Estadio Azteca. Luego llegarán las celebraciones en Canadá y Estados Unidos.
La apuesta refleja el nuevo ADN de los Mundiales: eventos pensados para ser vistos simultáneamente en todos los rincones del planeta.
Ya no alcanza con presentar un torneo.
Ahora hay que construir una experiencia.
El fútbol sigue siendo el protagonista
A pesar de los cambios, de los artistas y de las producciones multimillonarias, hay algo que permanece intacto.
Cada ceremonia inaugura una ilusión.
La ilusión de los jugadores que esperan el debut. La de los hinchas que sueñan con levantar la copa. La de los países que imaginan escribir una nueva página en la historia.
Por eso, aunque los escenarios sean más grandes y las canciones más famosas, el objetivo sigue siendo el mismo que hace casi un siglo.
Anunciar que llegó el momento que el mundo entero estaba esperando.
Porque ningún show, por más espectacular que sea, puede competir con lo que ocurre unos minutos después.
Cuando el árbitro mira el reloj.
Y empieza el Mundial.