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Mirko Saric y la salud mental en el fútbol: el testimonio de su hermana

A 26 años de la muerte de Mirko Saric, su hermana Mariana habla sobre la salud mental en el fútbol y el impacto en su familia.

La salud mental en el fútbol profesional es un tema que, aunque hoy gana visibilidad, todavía presenta importantes desafíos. A 26 años de la muerte de Mirko Saric, su hermana Mariana reconstruye su historia y expone las falencias de un sistema que durante años priorizó lo físico, ignorando lo emocional.

Mariana Saric describe a su hermano más allá del jugador que brilló en San Lorenzo: “Era muy sensible, muy empático. Todo le afectaba el triple”. Su testimonio pone en foco cómo la presión, la exposición y la falta de contención afectan a los futbolistas jóvenes.

La decisión de Mirko de quitarse la vida no responde a una única causa. Según su familia, una serie de situaciones personales, lesiones, conflictos y angustias se acumularon en pocos meses, en un contexto donde la salud mental todavía era un tema tabú, incluso dentro del deporte profesional.

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Entrevista completa a Mariana Saric

Cómo era Mirko Saric como persona

—Se cumplen 26 años de que tu hermano Mirko decidió quitarse la vida. Y quería preguntarte cómo era él como hermano, como persona, sacando la parte de futbolista que quizás ya todos conocemos.

—Mi hermano era una persona muy sensible. Ya desde chiquito en el jardín era el que se apartaba en los grupos. Después, cuando fue creciendo, fue muy empático con la gente. Sinceramente, muy buen hermano. Como yo soy la mayor de los cuatro, compartía mucho con él. Como mi mamá tuvo en cinco años cuatro hijos, yo de alguna manera los cuidaba. Desde secarle el pelo... En ese momento se usaban siempre botines negros, entonces yo se los lustraba para que juegue. Tenía muy buena relación. No era para este mundo, sinceramente.

—¿Por qué creés que no era para este mundo?

—Porque viéndolo ahora, después de 26 años, con lo crudas que son las redes, todo lo que sea la parte, a ver cómo decirlo...

—La exposición.

—Claro, sí, gracias. La exposición es terrible. Obviamente eligió en su momento el fútbol, que sí o sí te exponés, pero es medio ambiguo. Pero bueno, a mi hermano le afectaba mucho lo que decían de afuera. Quizás si hacía un gol, jugaba bien o hacía un buen pase, era el mejor. Y si no, lo puteaban. Como a todos los futbolistas. Pero a mi hermano le afectaba mucho la parte de afuera, lo que decían.

—¿Y qué recuerdos tenés de él que mejor lo representen?

—¿Con respecto al fútbol?

—Como hermano también, como persona.

—Era una persona recontraordenada, con mucha disciplina. Siempre estaba atento a todos. Es lo que te digo, cuando vos sos muy empático, es como si le pesara algo. Por ejemplo, mucha gente del club, cuando él iba a entrenar, en ese momento firmaba autógrafos, le daban una camiseta. Y mi hermano siempre estaba atento a todos. En su momento existían los chicos que estaban en la pensión de San Lorenzo. Y, por ejemplo, a uno de ellos, mi hermano lo trajo a vivir a casa. Ese nivel de sensibilidad.

—Y ese nivel hacía que todo le doliera más que al resto.

—Como que eso era la particularidad de él. Como muy empático y sensible, entonces todo le afectaba el triple.

—¿Y estas cosas ustedes las notaban en su momento o es algo que vos te das cuenta hoy después de 26 años?

—No, como te dije, cuando era chiquitito se notaba. Pero cuando fue más grande, lo fue también hasta verbalizando. De alguna manera, él decía: "¿Por qué me trata mal? ¿Por qué a mí si yo no hice nada? Soy bueno, me puedo equivocar como cualquier ser humano". Pero bueno, la vida es un poco dura. Es difícil.

Qué situaciones vivió Mirko Saric antes de quitarse la vida

—¿Y él con ustedes hablaba de lo que le estaba pasando en ese momento o lo ocultaba?

Qué cosas le sucedieron a Mirko Saric antes de quitarse la vida

Mirko Saric atravesó distintas situaciones personales antes de quitarse la vida.

—No, en realidad fueron varios episodios. Mi hermano en algún momento empezó con ataques de pánico. Hoy en día se llama así. Pero bueno, en realidad sí, sentía él que el corazón le latía un montón y como que se iba a morir. Entonces, en algún momento lo tuvieron que sacar de la cancha. Eso cuando era un poco más chico.

Y después le fueron pasando distintos episodios como, por ejemplo, mi otro hermano Martín, que también jugaba en San Lorenzo y lo echaron, lo dejaron libre. Después le pasó que, todo esto es cerca, se lesionó con la peor lesión que puede tener un futbolista, que es la de ligamentos cruzados. Que le daba como seis a nueve meses para volver a empezar.

Después le pasa que tenía una exnovia con la que en su momento se veían. Cuando mi hermano se va a la sub-20 representando a la Argentina, se dejan y cuando vuelve, la chica le dice que está embarazada. Entonces, mi hermano desconfiaba, pero a la vez cabía la posibilidad. Entonces decide hacerse un ADN y sale negativo, que no es de mi hermano. Eso fue el detonante, por decirlo de alguna manera, porque volvemos al mismo: "¿Por qué me hace a mí esto? Yo no me lo merezco".

Y por último, que fue el día que pasó, mi hermano en su momento había chocado con el auto. Hace muchos años, a los 18 años, todavía no eras mayor de edad, entonces no podías poner el auto a tu nombre. Entonces, mi hermano se compra el auto y lo pone a nombre de mi papá. ¿Por qué comento esto? Porque la mediación era el mismo día que se mata, el 4 de abril del 2000. Tenía que ir a la mediación con mi papá porque mi papá era el titular. Entonces, también se hacía problema que a mi papá lo iban a meter a la cárcel, pero nosotros le decíamos: "Tenés el seguro pago". ¿Qué pasa? Como lo chocó un vecino, el vecino sabía que era jugador de fútbol, entonces le hizo juicio. Para sacar rédito.

Todo eso que te estoy contando pasó en ocho meses. Entonces, como que se le acumularon muchas cosas y, bueno, obviamente tomó la peor decisión para los que estamos afuera. Yo pienso que él no es que no tuviera más ganas de vivir, no tenía más ganas de sufrir. Como que estaba sufriendo mucho.

La salud mental en el fútbol profesional

—¿Y él estaba haciendo tratamiento psicológico o psiquiátrico?

—Sí, porque, obviamente, como mis papás lo veían mal, —yo también, como hermana— fueron al club y le dijeron. Entonces buscaron por afuera una psicóloga y un psiquiatra. El tema es que la psicóloga, mi hermano iba muy de vez en cuando porque le costaba confiar para contar sus problemas y, además, también estamos hablando de hace muchos años, 26 años, donde la psicología era como: "Estás loco, ¿cómo vas a ir al psicólogo?". También un mundo muy machista.

Nunca llegó a ir al psiquiatra porque tenía que tomar medicación y con el doping, como es aleatorio y no sabés cuándo te va a tocar, es como que no es compatible. No podés tomar ninguna medicación jugando al fútbol profesionalmente. Entonces, no la tomo.

—Y se conoce que él habló con Ruggeri, que era su técnico en ese momento, y le manifestó lo que le estaba pasando. ¿Vos sentís que en ese momento el club hizo lo que tenía que hacer o debió hacer más?

—Quizás debió hacer más. No quiero decir que si el club hacía, mi hermano no lo hacía. No es culpa de alguien. Por lo menos para mi punto de vista. Como estamos hablando de hace muchos años, te digo, el tema psicólogo no existía mucho; ahora está por lo menos un poquito mejor, pero para mí en los planteles debería haber por obligación una terapeuta, o tendría que ser obligación que los jugadores puedan ir a hablar de sus problemas, por lo menos afuera, pero tendría que ser obligación porque es un conjunto de cosas: la fama, el poder.

Todo lo que dicen, lo lindo y todo eso no es todo. Es lo que yo siempre digo: para mí en la vida no es todo ni el dinero, ni la fama, ni el ser lindo, porque todo lo que te estoy contando, mi hermano tenía de alguna manera esas cualidades y, date cuenta, al final no le alcanzaba.

—Y pasaron 26 años de eso, ¿sentís que el fútbol fue avanzando? Sacando esto de que ya sabemos que no hay psicólogos en el plantel, pero en otras cosas, ¿sentís que avanzó o que es lo mismo?

—La verdad que no mucho, siento como que en la cancha pasa lo mismo hoy. Si el jugador se equivoca, siento que todas las personas que vamos a la cancha, los seres humanos, es que a veces vas con tus problemas, entonces pobre, puteás al jugador; como que depositás en el jugador tus broncas. Y la verdad es que el jugador se puede equivocar como todos nosotros que nos equivocamos. Es difícil. No parece tan difícil, pero cuando vos estás en el mundo del fútbol o acompañando, te das cuenta de lo difícil que es.

Porque mi hermano también tenía mucho tiempo libre; los jugadores tienen mucho tiempo libre. ¿Tiempo libre en qué sentido? Como que van a entrenar, a no ser que hagan doble turno, pero si no a la tarde, tienen toda la tarde libre. Como que hay mucho para pensar.

Cómo hablar de salud mental

—Y después de lo que sucedió con Mirko, tuviste a tus hijos, ¿qué hablaste con ellos del tema?

—Bueno, a mí me costó mucho, la verdad. Yo, por ejemplo, no tuve la valentía de contárselos. A mí me costaba mucho, porque tenés el fantasma, que le podés dar, que esto no es así, pero bueno, es mi fantasma en la cabeza, y por eso yo hago terapia hace muchos años. El fantasma era: "Le estoy dando alguna idea, cómo lo hizo, la forma; mejor no se lo cuento". Obviamente, con mis hijos ya existía Internet y todo; pusieron "Mirko Saric" y sale en todos lados, así que se enteraron así mis hijos.

—¿Y te preguntaron?

—Sí, es como todo, una vez que me preguntaron y ya sabían, sí les respondí. Pero no me fue fácil decirle como de cero. Me costaba muchísimo a mí. De hecho, hoy es el día que me cuesta; lo hablo, por supuesto, pero me cuesta, por ejemplo, ver a mi hermano en movimiento; cuando me pasan videos de sus goles, o lo que sea, o él hablando, me arruina. Imaginate, ya pasaron casi 26 años, y me sigue... Es que no lo puedo creer, no hay como una explicación. A veces me preguntan en las redes el porqué, y la verdad no hay un porqué, es un conjunto. No es un acontecimiento.

Está mal el tema de la salud mental. Lo importante es verbalizarlo, que estás mal. Mi hermano de alguna manera lo verbalizaba un poco para nosotros, pero hasta ahí. Después, con el diario del lunes, te das cuenta de las cosas que decía, pero, por ejemplo, decía: "Mi problema no tiene solución". Está bien, eso lo vemos ahora, pero en su momento: "Ay, Mirko, este no es un problema, te la sacás de encima; si no es tu hijo, mejor". Pero bueno, eso es ahora. En su momento, mi hermano veía las cosas muy terribles.

—Y ustedes en ese momento, cuando lo escuchaban, no imaginaban el desenlace que tuvo.

La depresión de Mirko Saric

—No, jamás. Es una enfermedad también muy silenciosa. En la depresión hay personas que sí están todo el día en la cama, pero justamente mi hermano, por ejemplo, el día anterior, su pasión era el fútbol, fue a entrenar. ¿Qué te vas a imaginar que al otro día va a ser lo que hizo? Es como que mi hermano, de alguna manera, menos al afuera, a los jugadores menos, no mostraba que estaba tan mal. Y a nosotros la dibujaba también. Nosotros nos dimos cuenta porque lo conocíamos, pero no al nivel de que realmente iba a tomar esa decisión. Es como muy silencioso todo; no quieren que te des cuenta.

Cómo reconstruirse como familia

—¿Y cómo hicieron con tus hermanos y con tus papás para reconstruirse como familia?

—Fue re difícil, porque el día que pasó lo encontró mi mamá y a los cinco minutos llegué yo, que yo venía del supermercado, porque yo con mi hermano Mirko compartía mucho porque, como te digo, tenía tiempo libre e íbamos a la vuelta a la casa de mi abuela a almorzar los martes y jueves. Y yo lo pasé a buscar para ir a la casa de mi abuela y me encuentro con semejante situación afuera de mi casa.

Mi mamá en realidad no dejó de tomar pastillas psiquiátricas desde el primer momento que pasó. No pudieron vivir en esa casa. Yo estaba casada y se vinieron a vivir a mi casa siete meses porque mi mamá no pudo volver ahí. Entonces, para mí fue duro porque vinieron a mi casa mi mamá y mi papá. Yo también tuve que hacer la mudanza con mi papá en ese momento; mi mamá no pudo volver más. Después se compró otra casa, pero digo, también gracias a Dios pudiendo, porque hay gente que tiene que volver y por eso es muy difícil.

Yo empecé terapia; para mí la terapia es lo principal. Creo que en algún momento de tu vida, todo ser humano tiene que hacer terapia, por lo menos, es mi punto de vista. Hay gente quizás que no cree, para mí te salva. La psicóloga, la psiquiatra también.

—¿Ustedes todos tuvieron un rol profesional que los acompañe?

—No todos. Mi hermano Martín vivía en Paraguay; se fue a Paraguay a seguir su carrera y a él lo ayudaron sus compañeros, eso cuenta mi hermano Martín. Y mi hermana Mirna en su momento hizo terapia, pero también se abocó más al trabajo. Ella vivía sola.

Y también la contención de la familia, no es que no nos habláramos; la contención de los amigos, pero a veces los amigos pueden ser muy buenos, pero no ven la parte profesional, como te puede ver tan objetivamente un psicólogo o una psiquiatra. Está buenísimo tener contención, pero es importante un profesional, lo ve de distinta forma, lo sabe abarcar como de distintos lados.

Los reconocimientos de San Lorenzo a Mirko Saric

—Hoy en día en San Lorenzo lo siguen reconociendo y recordando a Mirko. ¿Cómo ven eso ustedes? ¿Les gusta?

—No, eso a mí me encanta, me impacta en realidad, porque para mí era mi hermano, no era el jugador de fútbol. Me impacta porque pasaron muchos años y en realidad el reconocimiento y los homenajes son constantes, y como que por esta vida pasó poco en la vida terrenal y como que dejó mensaje. De alguna manera, obviamente, por lo que pasó, impactó a la gente, pero el mensaje de que lo tenía todo, lo que dice la gente. Lo tenía todo y cómo tomó esa decisión. Entonces, como que no, la verdad me encanta eso, que lo sigan, a él le hubiese encantado que lo sigan honrando.

—¿Y cómo te gustaría que lo recuerden?

—Quizás algunos no lo llegaron a terminar de conocer. No es lo mismo conocerlo mediante una cancha o una pantalla que conocerlo personalmente. Me parece que la mayoría lo recuerda como superbién a mi hermano y hasta a veces que está la pica de los otros clubes. Me ponen cada cosa: "Yo era de Boca y no de San Lorenzo, pero lo de tu hermano me pegó mal". Como que de alguna manera ahí se alinean. ¿Viste que el fútbol tiene sus picas? Eso también me llama la atención.

O, por ejemplo, también que es muy interesante o llamativo que el nombre Mirko no es común, es un hombre croata, que a mi mamá le costó dos años anotarlo, que muchos chicos de distintas generaciones que no conocían a mi hermano llevan su nombre. Entonces, también es como fuerte. El otro día también me contaron que algunos lo tienen tatuado, otros tienen, no sé, un corte de revista que mi hermano les firmó. Eso es fuerte. Eso es lindo también de alguna manera, como que sigue vivo.

—Y en tan pocos años que estuvo expuesto.

—Claro, porque sí, porque de los 18 a los 21. Hizo una carrera buena en poco tiempo.

—Y quizás también fue eso lo que le afectó, que siendo tan chico tuvo un nivel de exposición de cero a cien.

—Y es que eso también es difícil. Tiene que ver con la personalidad de cada uno también. Mi hermano, como te digo, era una persona como muy para adentro. Entonces, le costaba eso, pero el fútbol le encantaba. Yo le decía a veces: "¿Qué querés, que las mujeres no te miren? Sos alto, lindo". No, se ponía la capucha.

Pero bueno, lo tenía que tratar. En realidad, para mí, se tuvo que dar tiempo y hablar con el plantel para tomar la pastilla psiquiátrica. Quizás también es mi ilusión; hay mucha gente, que también hay que decirlo, que toma pastilla y toma la decisión también.

Pero bueno, hay que siempre estar inspirado, tener proyectos. Yo siento que eso es lo más importante: verbalizarlo. No sabés quién te puede ayudar, a veces uno piensa: "Mi mamá no me va a entender". No importa, a alguien hay que decírselo.