Fundación Favaloro: advierten que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte
Laura Favaloro advierte que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte y destaca la importancia de reforzar la prevención.
Laura Favaloro, médica cardióloga y directora de relaciones institucionales en la Fundación Favaloro, destaca la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares.
Agustín Tubio/MDZLas enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo. Así lo advierte la cardióloga Laura Favaloro, directora de Relaciones Institucionales de la Fundación Favaloro, quien insiste en que la prevención es clave para reducir un problema sanitario que cada año provoca miles de infartos evitables.
En el país se registran más de 40.000 infartos anuales, lo que equivale a cerca de 100 episodios por día. Para la especialista, estos números reflejan una combinación de factores: sedentarismo, sobrepeso, hipertensión, diabetes y falta de controles médicos periódicos, especialmente en adultos que subestiman los síntomas o postergan las consultas.
Favaloro también advierte que el sistema de salud argentino atraviesa un momento crítico, con hospitales saturados y dificultades de acceso que complican el diagnóstico temprano. En ese contexto, sostiene que reforzar las políticas públicas de prevención y promover hábitos saludables es una de las herramientas más efectivas para reducir el impacto de las enfermedades del corazón.
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El recuerdo de René Favaloro en su familia
—Sos sobrina nieta del doctor René Favaloro y quería preguntarte qué significa para vos llevar ese apellido en la medicina argentina.
—Llevar ese apellido tiene que ver con una gran responsabilidad, pero creo que es una responsabilidad colectiva, que es un apellido que representa a una familia, pero a toda la sociedad argentina. Creo que dejó unos valores inolvidables, que tenemos que poner en la práctica más seguido y que honramos el trabajo día a día para continuar con el legado.
—¿En qué momento de tu vida tomaste conciencia del peso del apellido?
—No es un peso para mí, es una gran responsabilidad. O sea, no es una mochila. No lo llegué a vivir de esa manera, o si lo viví de esa manera, fue muy cortito el periodo, y ahora la verdad que es un orgullo ser parte de la familia Favaloro, y una gran responsabilidad. Trato de hacer lo mejor que puedo cada día desde el rol de lo que es la medicina y el trabajo cada día en el hospital.
—Si tuvieses que hablar de René Favaloro, pero no como médico, sino como persona, ¿qué dirías de él?
—Era un ser maravilloso, muy bueno. Si bien, como bien dijiste, era mi tío abuelo en el árbol genealógico, él cumplió el rol de abuelo porque no pude conocer a las figuras de abuelos del linaje del árbol genealógico. Y tenía un vínculo muy estrecho y era una persona muy sensible, muy buena. Él siempre pensaba en los otros, en el ayudar y con valores inquebrantables. Con unas charlas, con muchos recuerdos. Creo que era eso: una persona con valores inquebrantables.
Los valores de la Fundación Favaloro
—Hablás mucho de los valores. ¿Sentís que esos mismos valores hoy están en la Fundación Favaloro?
—Sin lugar a dudas. Todos los que trabajamos ahí tenemos el compromiso y la camiseta bien puesta, tatuado a fuego el legado y tratamos de, por sobre todas las cosas, priorizar al paciente. Él es el único privilegiado y creo que todo el circuito de los que trabajamos en el hospital, tanto las personas administrativas, enfermeros, médicos, todos entendemos que la única prioridad es el paciente, el único privilegiado. A partir de ahí, trabajamos en equipo. El trabajo multidisciplinario creo que nos caracteriza muchísimo y que nos esforzamos 100% en continuar con ese legado.
Cómo se sostiene la Fundación Favaloro
—¿Hoy en día cuál es el principal desafío de la Fundación Favaloro?
—Tenemos muchos desafíos. El año pasado celebramos los 50 años de la creación de la Fundación Favaloro. Fue de muchísimo compromiso, de muchísima exposición también hacia la sociedad y contarles, y aprovechar también para mencionar esto: Fundación Favaloro es una organización sin fines de lucro. Realizamos una campaña solidaria, que gracias a las empresas y al aporte de muchos pacientes y muchos donantes pudimos adquirir, o sea, juntar los fondos para adquirir un nuevo resonador, que hoy en día está en vigencia, y ese resonador durante trece años va a poder atender a miles de personas. Y creo que tiene que ver con eso del trabajo colectivo, entender que es una organización sin fines de lucro, que trabajamos para continuar con el legado de René, que el lema sigue siendo "Tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" y queremos atender a más pacientes con la mejor calidad posible.
—¿Y cómo hacen para sostener una institución de esta complejidad con la situación actual argentina?
—La situación actual argentina y creo que mundial también. Somos un caso de estudio, pero de todas las crisis que hemos vivido en estos 50 años, creo que estamos en un buen momento de crecimiento, de expansión, de poder adquirir nueva tecnología, de preservar siempre el humanismo médico porque la tecnología es necesaria. Tal es así que en diciembre pudimos adquirir un robot. Ese robot permite hacer cirugías diferentes a lo que es la sensibilidad humana, pero gracias a este programa de cirugía robótica podemos tener distinta medicina basada en lo que es la innovación, la excelencia, la alta complejidad, pero, por sobre todas las cosas, no nos olvidamos nunca de lo que es el humanismo médico, que es parte de los valores y que todos los médicos que trabajamos ahí lo tenemos bien establecido y es una de las prioridades.
—Desde tu mirada, ¿cómo ves el sistema de salud en Argentina? ¿Sentís que está en un punto crítico?
—El sistema de salud está en un punto crítico, no es una novedad de hoy. Es algo que viene sucediendo desde hace varios años. Creo que tanto la salud como la educación son pilares fundamentales en el crecimiento de cualquier país en el desarrollo y tenemos que darles más importancia y hacer una inversión, porque no es una inversión, son pilares fundamentales para el crecimiento de cualquier país y creo que las políticas de Estado tienen que tener bastante énfasis y apoyar tanto a la educación como a la salud.
—La Fundación tiene una parte de docencia también. ¿Cómo se diferencia? ¿Qué lo hace distinto?
—La Fundación tiene tres pilares. Por un lado, la asistencia médica. Uno va al hospital y saca una consulta médica o una cirugía. La investigación, en donde los médicos realizamos trabajos de investigación, científicos. Y, por otro lado, la parte de docencia. Hay más de cien residentes que ingresan cada año, que son futuros profesionales médicos, que el día de mañana nos van a atender a vos, a mí, a todos nosotros. Y que para nosotros es muy importante el compromiso con los nuevos residentes porque son generaciones futuras y creo que tenemos que apostar fuertemente a ellos. No solamente vienen de Capital Federal, sino de otras provincias, de otros países, y muchos se vuelven. Hay infinitos residentes que se han formado y que están en otros países, en otras provincias.
Enfermedades cardiovasculares: la principal causa de muerte en el mundo
—Ahora vamos a las enfermedades cardiovasculares. ¿Por qué crees que siguen siendo la principal causa de muerte en Argentina?
—Las enfermedades cardiovasculares no solamente son la causa más frecuente de muerte en Argentina, sino que lo son en todo el mundo. En segunda instancia está el cáncer. Y la realidad es que tenemos que poner foco en lo que es la prevención porque 8 de cada 10 eventos cardiovasculares se pueden prevenir. En Argentina puntualmente hay más de 40.000 infartos que suceden cada año. Estos son 100 infartos por día. O sea, tenemos que entender que si prevenimos, eso tiene que ver con la responsabilidad también de cada uno de los pacientes y ciudadanos de ir al médico y hacerse una consulta médica para saber si tiene o no factores de riesgo que lo hacen más vulnerable a tener una enfermedad coronaria.
Hay algunos que los podemos modificar y hay otros que no: la edad, el sexo no son modificables; los antecedentes familiares, por ahí si tiene algún familiar que haya tenido un evento, eso no lo podemos cambiar. Pero, sin embargo, el sedentarismo y, de la mano del sedentarismo, que tiene que ver con estar muchas horas sentado, con no hacer actividad física, vienen el sobrepeso, la obesidad, la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, que son todos factores de riesgo que claramente se pueden modificar y uno los puede detectar con una consulta médica con una serie de estudios y por eso es importantísimo poder detectarlos a tiempo.
—Ahí hablás de fallas en la prevención y en el diagnóstico precoz, pero, ¿también creés que hay una falla en el acceso al sistema de salud?
—Y sin lugar a dudas. Porque el sistema de salud en este momento está saturado y desbordado, y por ahí los hospitales de alta complejidad deberían tener ingreso a los pacientes que solamente necesitan ir a un hospital. Realizarse un chequeo médico; eso hay que hacerlo todos los años. Tanto los hombres como las mujeres necesitamos una consulta con un cardiólogo. Y es muy importante porque uno se puede anticipar y 8 de cada 10 de estos eventos se pueden prevenir.
Y en las mujeres, ahora que estamos en el mes de la mujer, pasa algo particular, que por ahí uno se ocupa de hacerse los controles ginecológicos todos los años, pero a veces se olvida o procrastina el tema de ir al cardiólogo porque cree que no lo necesita, porque cree que es algo de los hombres, porque tiene que hacer cosas con los chicos o porque va a hacer la lista del supermercado y se olvida por ahí de sacar turnos médicos. Creo que esto de la cantidad de cosas que hacemos, tenemos que tomar conciencia, sobre todo a partir de los 50 años, en donde con el inicio de la menopausia y la reducción de los estrógenos, las enfermedades cardiovasculares tienen mucha más trascendencia que antes, que los estrógenos nos protegen.
—¿Y por qué siempre estuvieron relacionadas las enfermedades cardiovasculares con los hombres y no con las mujeres?
—Es una enfermedad que ocurre en las dos personas por igual. Si bien hay una tendencia más importante en los hombres, la realidad es que en la menopausia es igual e indistinta. Entonces, por eso tenemos que darle más prioridad y trascendencia. Y no olvidarnos que, como mujeres, además del control ginecológico que tenemos que hacer todos los años, tenemos que hacer un control cardiológico con una prueba de esfuerzo, ver con el médico qué estudios se necesitan en función de los antecedentes de la persona.
Síntomas de las enfermedades cardiovasculares
—¿Y cuáles son esos síntomas o llamados de alerta para prestar atención?
—Bueno, lo que más se conoce es el dolor de pecho, que ocurre en el centro del pecho, que se va hacia el brazo superior izquierdo. Puede irse hacia la espalda, puede faltar el aire, puede ser que tenga un desmayo, puede ocurrir con cansancio, fatiga extrema, puede estar acompañado por otros síntomas: náuseas, vómitos. El tema también de los edemas en los miembros inferiores, o sea, cuando se hinchan los pies. Son todos síntomas de alarma que pueden llegar a estar indicando que algo en el corazón está fallando y que es mejor sacar un turno de manera programada, consultar a ver qué es lo que sucede en el cuerpo para no terminar en la guardia por una urgencia.
—Claro, que después es peor.
Sí, es mejor siempre prevenir que curar, ya lo decía René.
—¿Cómo es el tratamiento de una persona que sufre un infarto o tiene enfermedades cardiovasculares?
—Ahí depende. Lo importante es que, ante la presencia de enfermedades cardiovasculares, hay que tratarlas. Por un lado, si la persona es sedentaria, que sería lo más sencillo, lo recomendable es hacer una serie de estudios para que descarten que no tiene ningún problema en hacer actividad física y que se inscriba en un gimnasio, vaya a una plaza, pero que haga actividad física por lo menos 150 minutos a la semana y, si puede más, también, pero con los tiempos cortos, como estamos, a veces es un poco complicado.
Y a partir de que aparece la hipertensión, hay que evaluarlo, la causa de la hipertensión, darle medicación para cada una de las patologías. Lo mismo con la diabetes, lo mismo con la obesidad, el estrés, que es un factor de riesgo de la vida moderna. Hay bastantes herramientas también para poder gestionarlo y que no nos afecte tanto en la vida cotidiana, pero el manejo del estrés es un tema no menor que no tenemos que subestimar.
Lo mismo que el buen descanso. O sea, son causas que pueden llevar a la larga a tener problemas en el corazón y que tenemos que evitar. Nosotros por ahí en el consultorio con la práctica médica tratamos de hablar con el paciente, explicárselo y después está en cada una de las personas el compromiso que tenga y el cuidado que tenga personal para poder hacerlo. Que a veces es lo más difícil.
Cómo prevenir enfermedades cardiovasculares
—Y acá estás nombrando hábitos concretos para reducir el riesgo cardiovascular. Estás hablando del buen descanso, del estrés, de hacer ejercicio. ¿La alimentación también es un factor a tener en cuenta?
—Sí, la alimentación es muy importante, sobre todo porque hay muchos productos procesados que tienen alto contenido de sodio. Ahora con los sellos estamos más con el ojo más visto y sabemos si tiene grasas saturadas, si tiene sodio, si tiene... Lo que tenga. Lo importante es tener una alimentación basada fundamentalmente en frutas, verduras, legumbres, pescados, carnes; por supuesto que si las consumen, pero no que sea un exceso de carne. Siempre priorizando frutas y verduras. Y la cantidad menor de ultraprocesados.
Y lo que es muy importante es reducir el consumo excesivo de sal. A veces por ahí uno le pone sal y ni siquiera lo probó, y la realidad es que la mayoría de los alimentos ya tienen el sodio necesario por la dieta y en los estudios se ve que una de cada tres personas tiene hipertensión arterial. Entonces, es importante reducir el consumo de sodio de la dieta.
—¿Y sentís que hay un cambio generacional en el cuidado del corazón?
—Hay más conciencia, hay más cuidado, hay más hábitos de vida que intentan ser más saludables. De todas maneras, todavía las enfermedades cardiovasculares siguen y continúan siendo la causa más frecuente de muerte en todo el mundo y creo que ahí lo más trascendental de nuestra especialidad como cardiólogos es poder prevenir, hacer políticas sanitarias en donde el paciente no llegue al hospital con un infarto, sino que se anticipe, porque René Favaloro inventó el bypass aortocoronario, que salvó a más de 55 millones de vidas, pero él hablaba en sus charlas de lo que es la prevención, de anticiparse a que ocurra un evento y creo que eso es lo más trascendental, que como cardiólogos tenemos que hacer, porque cuando llega el infarto, ya actuamos tarde.
—Para ir finalizando, me gustaría que recuerdes algún mensaje de René Favaloro, pero que le diría a las nuevas generaciones de médicos de Argentina. ¿Qué les diría él actualmente?
—A los médicos les diría que la medicina sin humanismo no merece ser ejercida y que creo que tenemos que entender que con el esfuerzo, con mucho esfuerzo y con mucho sacrificio, las cosas se logran. Que hay que esforzarse, que tener disciplina, es importantísimo.
Y por ahí también a todos los jóvenes de la sociedad, que no dejemos de soñar, que luchen por sus sueños, sobre todo en este mes de la mujer; a las mujeres también, que ocupamos roles de liderazgo. Creo que es importante unirnos, trabajar en equipo, escuchar. El rol de la mujer en este momento es sumamente necesario, complementario, y no es que sea ni mejor ni peor, sino que es escucharnos, poder trabajar en equipo y cada uno aportar diferentes miradas.
—Creo que René estaría orgulloso de cómo la Fundación sigue vigente y tan fuerte.
—Ojalá que sí y vamos por mucho más. Cumplimos 50 años y seguimos soñando.
