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El hábito diario que eleva el riesgo de infarto

Menos fiambres, menos riesgo: lo que dicen los cardiólogos. Carnes procesadas bajo la lupa médica por riesgo cardíaco.

Evita un infarto. Come sano.

Evita un infarto. Come sano.

No es exageración. Reducir el consumo de carnes procesadas impacta en la salud del corazón. Fiambres, salchichas, panceta y nuggets forman parte de la dieta diaria de millones de personas. Sin embargo, cardiólogos de Estados Unidos advierten que bajar su frecuencia reduce el riesgo de infarto y otros problemas cardiovasculares, según datos citados por portales médicos.

Reducir el riesgo de infarto

La American Heart Association y el American College of Cardiology recomiendan limitar estos productos. El motivo es claro. Contienen altos niveles de sodio y grasas saturadas, dos factores ligados a hipertensión y colesterol LDL elevado.

Cuáles son los embutidos más y menos saludables Foto: Shutterstock
Los embutidos auemntan el riesgo de infarto Foto: Shutterstock

Los embutidos auemntan el riesgo de infarto Foto: Shutterstock

El exceso de sodio eleva la presión arterial. Esa presión daña las paredes de las arterias. Con el tiempo, se forman placas que dificultan el paso de la sangre. Ese proceso aumenta el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular.

Las grasas saturadas también influyen. Elevan el colesterol LDL, conocido como colesterol malo. Cuando ese tipo de colesterol circula en niveles altos, favorece la acumulación de grasa en las arterias. El corazón trabaja más y el riesgo crece.

Otro punto que preocupa son los nitratos y nitritos. Estos aditivos se usan para conservar y dar color a los embutidos. Diversos estudios vinculan su consumo frecuente con mayor riesgo de diabetes tipo 2. Esa enfermedad duplica la probabilidad de eventos cardiovasculares.

Hay algo más de muertes por infartos en mujeres que en hombres. Foto: shutterstock
Prevenir es lo mejor. Foto: shutterstock

Prevenir es lo mejor. Foto: shutterstock

Especialistas aclaran que no se trata de prohibición total. El problema surge cuando estos productos ocupan un lugar fijo en la mesa diaria. Reservarlos para ocasiones puntuales reduce la exposición a sodio y grasas dañinas.

Cambiar hábitos no exige medidas extremas. Reemplazar fiambres por pollo, pescado o carnes frescas baja la ingesta de aditivos. También ayuda elegir preparaciones caseras con menos sal y más alimentos naturales.