Presenta:

25 años sin René Favaloro: el cirujano que salvó a millones de personas

El 29 de julio de 2000, René Favaloro se quitó la vida en su casa en Buenos Aires. Su muerte reveló el colapso económico y ético del sistema sanitario, y expuso la crisis financiera de la Fundación que había fundado en 1992.

René Favaloro estudió Medicina en la Universidad Nacional de La Plata. 

René Favaloro estudió Medicina en la Universidad Nacional de La Plata. 

X

El 29 de julio del año 2000, el cuerpo del médico René Favaloro fue hallado sin vida en su departamento de Buenos Aires. Tenía 77 años. El reconocido médico cirujano, que salvó millones de vidas con la creación del bypass coronario, cometió un suicidio, según constataron en el operativo policial. A 25 años de su partida, lo recordamos.

Quién fue René Favaloro

René Favaloro nació en La Plata el 12 de julio de 1923. Estudió Medicina en la Universidad Nacional de La Plata, donde se doctoró con una tesis sobre el íleo en 1948.

En sus primeros años ejerciendo la profesión, Favaloro se desempeñó como médico rural en Jacinto Arauz durante 12 años antes de especializarse en cirugía cardiovascular en la Cleveland Clinic, en Ohio, Estados Unidos.

En noviembre de 1967, en la misma clínica de Estados Unidos, le realizó a un paciente la primera cirugía de bypass aortocoronario planificada y documentada, utilizando una vena safena para evitar una obstrucción arterial que era potencialmente mortal. Esta técnica se convirtió en un estándar mundial en la cirugía cardíaca.

25 AÑOS SIN RENÉ FAVALORO

A pesar de su éxito internacional, en 1972 decidió regresar a Argentina para fundar un centro médico que combinara atención, docencia e investigación: la Fundación Favaloro. La institución, además de ofrecer servicios de alta complejidad, atendía gratuitamente a numerosos pacientes sin cobertura.

A lo largo de su carrera, René Favaloro publicó más de 300 trabajos científicos y escribió libros sobre medicina y su vida profesional. Entre ellos se destacan El tratamiento quirúrgico de la arteriosclerosis (1970) y El sueño desafiante de la cirugía cardíaca (1994). Asimismo, el médico recibió numerosos reconocimientos internacionales, aunque siempre manifestó su frustración por la falta de respaldo concreto en su país.

Las últimas cartas que escribió René Favaloro

25 años atrás, la policía llevaba a cabo un operativo en el que encontraría el cuerpo del cirujano tendido en el baño de su departamento del barrio porteño de Palermo Chico.

En el mismo operativo, los oficiales encontraron sobre la mesa del comedor siete cartas que Favaloro había dejado, algunas de ellas dirigidas a familiares, amigos y autoridades. En una de ellas, enviada al entonces presidente Fernando de la Rúa, denunció que la Fundación Favaloro se encontraba al borde de la quiebra por deudas impagas que ascendían a 18 millones de dólares.

René Favaloro Foto: Noticias Argentinas
René Favaloro Foto: Noticias Argentinas
René Favaloro Foto: Noticias Argentinas

Pese a haber fundado el principal centro de medicina cardiovascular de América Latina de ese momento, Favaloro había informado reiteradamente de los problemas financieros que enfrentaba, derivados en gran parte de los pagos atrasados de hospitales públicos y obras sociales, entre ellas el PAMI, que adeudaba a la Fundación 1,9 millones de pesos desde 1994. Según su testimonio, todos sus intentos de obtener ayuda institucional habían fracasado.

En sus cartas, el médico denunció presiones para aceptar “retornos” o sobornos como condición para destrabar esos pagos. Rechazó participar de esas prácticas, afirmando que la corrupción se había vuelto una barrera estructural para la ética profesional. La frase “me ha derrotado esta sociedad corrupta” resumió su estado emocional y su percepción del entorno institucional.

En sus cartas finales, también dirigidas a la sociedad, pidió una reflexión sobre el sistema de salud y la necesidad de apoyar a quienes actúan con honestidad. “Me ha derrotado esta sociedad corrupta”, sentenció. Asimismo, en sus escritos solicitó que sus cenizas fueran esparcidas en Jacinto Arauz, localidad donde comenzó su carrera médica.