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Cómo le fue a Argentina en las guerras: ganó 4, empató 2 y perdió 2

Las guerras no son nada parecidas a los partidos de fútbol y la historia bélica de Argentina no es lo que se dice muy exitosa.


Si alguna atracción extra deportiva le faltaba a este Mundial que ha resultado muchísimo mejor que en los cálculos previos, la semifinal entre Argentina e Inglaterra ya se palpita en dos países que se enfrentarán más allá del pase a la final del gran torneo.

Maradona creyó que un partido de fútbol podía volver el tiempo atrás. Y a su pesar, la guerra de 1982 no cambió de score. Y a pesar de los goles de Maradona contra Inglaterra, no recuperamos ni un centímetro del islario.

Es fútbol, dicen los que relatan y comentan en este deporte. Y no añaden nada. Es como si decir eso alcanzara para hacernos entender que es un deporte que ya reúne a más deportes, más política, más economía y más sorpresas.

Al final, son once personas por lado y el que más goles consigue, en el planteo de paridad en lo inicial, es el ganador. Y nunca se sabe quién lo es hasta el final del juego. Nunca se sabe quién ganará. Y esa es la gracia de todo este gran espectáculo deportivo, que es el más visto en el planeta.

Historia Argentina

Al menos en las redes sociales en Argentina ya se manifiestan aquellos que entienden, casi como Maradona en 1986, que estamos ante una "guerra". Y que se librará un combate en la semifinal del miércoles en el Mundial. Y en alguna parte de las oraciones se coloca Malvinas, como si esa guerra hubiera meroeado una suerte de "empate".

Malvinas es el mayor fracaso militar de la historia argentina. Y es la guerra que más silencio debería provocar en el bando de los derrotados. Malvinas es el mayor fracaso militar de la historia argentina. Y es la guerra que más silencio debería provocar en el bando de los derrotados.

Es que la derrota fue humillante, absoluta y hasta piadosa por parte del "enemigo" en el desenlace.

Estar en una guerra significa que es muy probable que debas matar para no morir. Sin metáfora.

Perder la vida es una posibilidad muy cierta en cualquier guerra. No parece que un partido de fútbol provoque esta fatalidad. Ni próximo a la absurda fatalidad de toda guerra.

Es posible que en homenaje a los muertos, los heridos graves, los sobrevivientes, debamos hacer respetuoso silencio.

Malvinas no debería ser una razón para que ningún argentino desate su odio contra los ingleses. Malvinas no debería ser una razón para que ningún argentino desate su odio contra los ingleses.

Más razones para desempolvar el odio, en todo caso y en el caso que no se pueda transformar el odio en algo mejor, debería estar dirigido a los dementes argentinos que inventaron esta guerra.

Malvinas fue un invento siniestro. Una de las maniobras políticas más torpes, no de la Argentina. Del mundo. En pocas semanas de aquel espantoso 1982, Inglaterra pulverizó con poquísimo de su capacidad de combate, todo el arsenal de las fuerzas militares de Argentina.

Hablar que se libró una guerra en Malvinas es darle demasiada jerarquía a un choque bélico absurdo, delirante, asesino y muy previsible en su desenlace. Hablar que se libró una guerra en Malvinas es darle demasiada jerarquía a un choque bélico absurdo, delirante, asesino y muy previsible en su desenlace.

Duele ser aplastado. Obvio. Duelen los muertos, más que obvio. Duele haber retrasado la vía diplomática en el reclamo de territorio argentino, en manos de extranjeros, claro que sí.

Pero no hay que perder el inicio del fuego. Fueron argentinos los que iniciaron una payasada irresponsable, cruel e innecesaria. Los enemigos de Argentina posiblemente estén más cerca de lo que pensamos.

El nacionalismo fue una de las bases de aquel terror retógrado que llevó a Hitler a la cúspide. Debe reconocerse, a diferencia de los acolátras con Galtieri a la cabeza, que los nazis contaban con un plan.

Guerras

Diríamos que estructuralmente y en lo fomal, Argentinase suma entre 7 y 9 grandes guerras internacionales. Esto es desde el país se llama Argentina, lo que también se llama la emancipación. Hay gran cantidad conflictos civiles internos y prologados, pero no se contemplan.

Guerras de la Independencia (1810–1824)

Tras la Revolución de Mayo, las Provincias Unidas del Río de la Plata combatieron para cortar definitivamente los lazos con la corona española. Incluyó las campañas al Alto Perú, Paraguay y la campaña libertadora hacia Chile y Perú liderada por el General José San Martín.

Guerra del Brasil o Guerra Colombo-Brasileña (1825–1828)

Conflicto por la posesión de la Banda Oriental (actual Uruguay), que había sido anexada por los brasileños como Provincia Cisplatina. Terminó con la mediación británica y la consiguiente independencia del Uruguay.

Guerra de la Confederación Argentina contra la Confederación Perú-Boliviana (1837–1839)

El tucumano Alejandro Heredia, bajo las órdenes de Juan Manuel de Rosas, declaró la guerra debido al apoyo boliviano a los unitarios exiliados y por disputas territoriales en la frontera norte (Tarija). Paralelamente, Chile también combatió y destruyó dicha confederación.

Guerra Grande (1839–1851)

Contexto: Si bien comenzó como una extensión de la guerra civil uruguaya entre Blancos (Oribe) y Colorados (Rivera), la Confederación Argentina intervino militarmente, lo que escaló en un conflicto internacional a gran escala en el Río de la Plata.

Guerra del Paraná / Bloqueo Anglo-Francés (1845–1850)

Las dos potencias europeas más importantes de la época bloquearon el puerto de Buenos Aires e intentaron navegar libremente los ríos interiores para comerciar directamente con las provincias litorales. Aunque militarmente las potencias forzaron el paso (como en la célebre Batalla de Vuelta de Obligado), la resistencia de Rosas los obligó a capitular diplomáticamente en los tratados Southern-Arana y Lepredour-Arana.

Guerra de la Triple Alianza (1865–1870)

Argentina, el Imperio del Brasil y el Estado Oriental del Uruguay formaron una alianza para combatir al Paraguay, luego de que Solano López invadiera la provincia de Corrientes sin autorización para auxiliar a sus aliados en Uruguay. Fue el conflicto armado más sangriento de la historia de la región.

Segunda Guerra Mundial (Marzo de 1945)

Argentina mantuvo una estricta posición de neutralidad durante casi toda la guerra. Sin embargo, bajo la presidencia de Edelmiro Farrell (y por presiones diplomáticas continentales), declaró formalmente la guerra al Eje pocas semanas antes de finalizar el conflicto europeo, principalmente para asegurar su inserción en la organización de las Naciones Unidas (ONU).

Guerra de Malvinas (1982)

La dictadura militar argentina llevó a cabo la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, territorios ocupados por los británicos desde 1833. El conflicto bélico duró 74 días en el Atlántico Sur y finalizó con la rendición argentina en Puerto Argentino.