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Abril Cormillot, sobre las acrobacias: "De mi abuelo aprendí que no hay excusas con la edad"

Entre la acrobacia y la nutrición, Abril Cormillot habla de su identidad, el peso del apellido y la inspiración de un abuelo que desafía los límites.

Abril Cormillot es licenciada en nutrición, practica acrobacia, trabaja junto a su abuelo en la clínica y es panelista en el programa Cuestión de Peso.

Abril Cormillot es licenciada en nutrición, practica acrobacia, trabaja junto a su abuelo en la clínica y es panelista en el programa "Cuestión de Peso".

Santiago Aulicino/MDZ

A sus 26 años, Abril Cormillot construye una identidad propia entre la nutrición, la acrobacia y la comunicación. Nieta de Alberto Cormillot e hija de Adrián Cormillot, combina formación académica y vocación artística en una rutina exigente que desafía la idea de elegir un solo camino profesional.

Desde muy chica, su vida estuvo atravesada por dos mundos que crecieron en paralelo. Mientras la alimentación y la salud eran temas cotidianos en el ámbito familiar, el arte apareció temprano a través del circo, el ballet, el tap y la música. Esa convivencia temprana marcó una forma de entender el trabajo y la pasión sin tener que elegir entre uno u otro.

Hoy, Abril transita ambos mundos con disciplina y convicción. Divide sus días entre la universidad, el entrenamiento físico, el trabajo en clínica y los medios, convencida de que la escucha, el compromiso y la constancia —valores que reconoce en su familia— son claves para sostener proyectos múltiples sin resignar bienestar ni disfrute.

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Entrevista completa Abril Cormillot

-¿Vos cómo te definís como comunicadora, como licenciada en nutrición, como artista, acróbata? ¿Cómo te gusta definirte?
-Creo que es muy difícil definirse. Ahora que me lo planteás, debería haberlo pensado antes, pero creo que un poco de todo: nutricionista, acróbata, también comunicadora, ahora que lo pienso.

-¿Qué fue lo primero que apareció en tu vida: la nutrición o toda la parte artística?
-Ambas cosas, porque, por un lado, yo crecí en la casa de mi papá, Adrián, que siempre se dedicó a esto. Entonces, un poco de información teníamos con mi hermana, que estábamos ahí, íbamos a almorzar con mi abuelo y nos rodeaba esto de la alimentación, de la obesidad y todo. Pero después, desde los cuatro años, que ya empecé a ir a clases de circo, hacía ballet, tap, piano. En un momento intenté con la pintura; ese no fue mi fuerte, así que la dejé. Creo que a los cinco años dije: "No, sigamos con lo otro". Pero sí desde los cuatro o cinco que yo hago ballet, tap y circo.

Cómo influyó formar parte de la familia Cormillot

-¿Sentís que igual influyó en tu carrera profesional el formar parte de una familia tan relacionada con la salud y con la nutrición?
-Siento que íbamos como para otro lado, pero al mismo tiempo mi abuelo fue, cuando nosotros teníamos cinco años más o menos, él empieza a bailar tap y nos incita a que empecemos con él. Entonces, ahí yo creo que nos metió un poco el arte en nuestra vida. Nosotras ya veníamos con circo y ballet, pero ahí unimos. Fue como mi abuelo quería hacer algo artístico, empezó a bailar tap, nosotras empezamos con él y durante esos años fuimos mostrando, presentando y él siempre, todos los años, alquilaba un teatro y hacía una presentación de todas sus coreografías de tap y después fue sumando disciplinas y se fue acercando hacia algo más acrobático. Entonces, yo creo que ahí con la familia pudimos unir un montón.

-¿Con la nutrición sentís lo mismo o eso fue más una decisión propia sin tener en cuenta tu familia?
-Sí, la nutrición fue... Terminé el colegio, estaba terminando el colegio, dije: "Creo que quiero estudiar algo así, una licenciatura de verdad", entre muchas comillas, todo bueno y todo real, pero una carrera más normal. Y pensando y pensando, no tenía idea, dije: "No sé qué estudiar", y ahí me empezó a llamar la nutrición, que siempre me rodeó, que me interesa la alimentación. Pensaba mucho en cómo ayudar a la gente y, desde el lado de la alimentación, era una buena manera. Entonces, me metí en la carrera en la Universidad Isalud, que igual es la facultad que dirige mi abuelo.

Así que ahí dije: "Voy a estar por lo menos más cerca de mi abuelo; cualquier duda le voy a poder preguntar". Y así empecé. Y como empecé terminé, pero siempre seguí haciendo circo y acrobacia. En ese tiempo mi hermana se metió en una carrera de circo, una licenciatura en artes escénicas con focalización en circo. Yo la veía y ella la pasaba re bien y la formación estaba buenísima en la Universidad de San Martín, que tiene una carpa, que tiene todos los elementos. Y así como terminé la facultad, estuve trabajando en la clínica un año y me convenció mi hermana de empezar la carrera con ella en la Universidad de San Martín.

-¿Y esa ya la terminaste o todavía no?
-Esa sigo en proceso. Terminé mi segundo año y ahora pasé a tercer año y me fascina. Así que ahora estoy como con las dos vidas.

Aprendizajes de ser la nieta de Alberto Cormillot

-Compartís muchas cosas con tu abuelo, entonces entiendo que aprendiste mucho de él, pero, ¿qué podés decir que fue lo que más te marcó de él?
-Yo creo que su escucha me marcó mucho, siempre. Uno lo ve más, más alejado, pero una vez que te sentás a hablar con él, él te escucha y te ayuda y da muy buenos consejos. Y otra cosa también que aprendo mucho de él: yo ahora estoy haciendo la facultad, después me voy a la clínica, después me voy al canal, después doy clases, y eso lo aprendí de mi abuelo, que tiene hoy en día como más de quince trabajos. Vos lo ves un rato en un lugar, después se fue a la radio, después volvió el otro, después se fue a la universidad y así está todo el día. Creo que eso lo aprendí mucho de él y saber que se puede y saber que no hay excusas con la edad ni con el tiempo, pero que se puede hacer todo.

Aprendizajes de Alberto Cormillot

-¿Y de tu papá, Adrián, qué creés que aprendiste, que te marcó?
-De todo, con mi papá compartimos mucho juntos. Yo creo que la parte social de mi papá, de la comunicación, eso me sirvió un montón.

-¿Te ayudaba en alguna materia que quizás te costaba un poco más?
-Sí, entre todos. Yo iba agarrando a toda mi familia. Anatomía fui con mi abuelo, también con mi papá; nutrición, otras partes, también con mi papá, los que estaban más cerca. Bueno, medicamentos me los enseñó mi papá, pero también mi mamá me enseñó alguna. Yo iba pidiendo ayuda, la esposa de mi papá también, mi hermana también.

Cómo mantener la disciplina de la acrobacia

-Y la acrobacia requiere mucha disciplina. ¿Cómo convivís con eso?
-Y yo como que separo mi día en dos más o menos. A la mañana es todo acrobacia. La cursada de la UNSAM, que estoy de 9 a 13 o 14 a veces, y ahí pongo mi foco en el circo y en acrobacia y después cambio el foco, me voy a la clínica y ahí foco nutricionista. Por lo general, termino a las 20 de trabajar y ahí me voy a una clase de acrobacia a las 20.30, porque a veces el entrenamiento en la facultad no alcanza. Entonces, uno tiene que complementar con más clases y ahí es donde tengo que ir a la clínica, volver a hacer acrobacia o a veces se me alarga más el entrenamiento y tengo menor tiempo para la clínica. Pero bueno, siento que estoy tratando de hacer las dos cosas. Hoy en día lo logro, pero a veces le pongo un poco más de foco en la acrobacia porque siento que necesito ese impulso.

-¿Y vos qué creés que te da el escenario, que no te da el consultorio?
-Hay algo del ver la reacción de tanta gente, del compartir la escena, de ser a veces imprescindible en un lugar, en una posición. Eso a mí me encanta y la satisfacción que me da hacerlo; es pura emoción y felicidad.

-Pura vocación.
-Sí, total. Lo otro también es vocación, me encanta, pero no es esa energía o ese brillo que siento.

Exigencias físicas y una buena alimentación

-¿Cómo vivís con las exigencias físicas justamente para combinar todo esto y tener una buena alimentación para no llegar cansada a todo, que el cuerpo te rinda? ¿Te ayudan tus conocimientos?
-Sí, me ayuda muchísimo, sobre todo saber qué comer, saber qué necesito comer antes de entrenar; me sirve un montón. Digo: "Qué bueno que mucho de lo que aprendí lo terminé usando todo para mí, o sea, me sirve para el día a día". Tampoco soy superrigurosa, pero sé. O sea, si voy a ir a entrenar, que tengo que comer algo de carbohidratos para tener energía, qué es bueno. A mí me sirve cuando si entreno mucho tiempo, bueno, se recomienda si entrenás más de dos horas hacer una colación como una banana en el medio y eso me sirve muchísimo también para poder seguir, porque uno sino se va quedando sin nafta y va a empezar a hacer las cosas a medias.

-¿Les vas dando estos consejos a la gente que comparte escenario con vos?
-Sí, mis compañeros todo el tiempo vienen y me preguntan y me van preguntando de a uno. Yo les cuento, no me incomoda ni nada, pero dije: "Algún día voy a hacer una charla para todos o algo así como poder comunicar bien a todos, así unifico un poco la información", porque suelen tener dudas bastante parecidas.

Hábitos para equilibrar el trabajo y el entrenamiento

-¿Qué hábitos tenés justamente para poder equilibrar el trabajo y entrenamiento? Me decías de cambiar el chip, pero bueno, ¿qué otros hábitos tenés?
-Yo creo que tengo muchas energías, eso me ayuda, que lo heredé de mi abuelo. Eso me ayuda a poder ir de un lado al otro y pensar siempre: "Estoy acá, después sigo". Pero bueno, el buen descanso sirve. La buena alimentación: si no tenés tiempo para hacer alguna comida, tratar de hacer otra comida más chiquita, pero igual hacer la comida completa. Tratar de que esas cosas de la vida normal no se dejen de lado, así como la alimentación, hidratación, descanso.

Presión de representar el apellido Cormillot

Sentir la presión del apellido Cormillot

-Llevando este apellido que vos tenés, ¿en algún momento sentiste la presión de tener que representar algo o nunca les pesó eso a vos y a tu hermana?
-Siento que a mí por momentos, o sea, por lo general no, pero en el momento donde el año pasado yo estaba por arrancar la carrera de circo que yo dije: "A mí me re gusta esto, es como mi otra pasión", al mismo tiempo arrancaba Cuestión de peso y ahí era como: "Abril, pero si vos hacés la carrera, entonces no vas a poder hacer Cuestión de peso y vos tenés que representar a tu apellido". Como que creo que me lo dijeron más de lo que yo me había imaginado, que en su momento era: "Yo quiero seguir mis pasiones y tratar de hacer todo", pero en ese momento me pusieron un poco de peso: "Fijate que esto está buenísimo, que el tren pasa solo una vez", y ahí me presioné un poco. Después igual entendí e hice entender que se podía hacer todo y así es como estoy haciendo un poco de acrobacia y estoy en el programa, estoy en la clínica y pude aprovechar todo eso y ahora puede calmar toda esa presión.

-Y hace poco tu abuelo debutó en el circo haciendo acrobacia a sus 86 años. ¿Cómo viviste eso?
-Viene mi abuelo, fue todo muy rápido. Mi abuelo fue a ver el circo, el Servián, conoce al dueño y le dice: "Yo quiero estar colgado ahí; me parece increíble". Y el dueño lo vio a mi abuelo y le dice: "Bueno, venite y te colgás la semana que viene, si querés". Ahí mi abuelo, claramente, pensando en mi hermana y yo, que hacemos circo, dijo: "¿No puedo invitar a mis nietas, que ellas hacen circo? Les encantaría la oportunidad?. Le dijeron que sí, así que fue increíble cómo también mi abuelo, que unió esos dos mundos, que también son míos, pensó en nosotras y nos invitó.

Y para mí, cuando me llamó y nos dijo: "Chicas, ¿quieren actuar en el Servián?". Yo no le creía, decía: "¿De qué está hablando? Se volvió loco, más loco de lo que está. ¿Cómo en el Servían?". "Sí, en el Servian. Tenemos ensayo mañana". Le preguntaba si era de verdad o fue una conversación así... No, era todo verdad. Al otro día estábamos ensayando en Pilar. Y así fue como. Él también quería hacer la otra coreografía y quería que lo suban, lo bajen. Él quería todo completo. Y fue increíble porque nos hizo vivir la experiencia de una carpa de circo que no habíamos tenido nunca y estuvo muy divertido.

-Me imagino que es un recuerdo que van a tener siempre.
-Sí, para toda la vida. Encima fueron cinco funciones, o sea, fue todo de ir a los ensayos y de compartir la escena que tanto nos gusta y en un lugar que ni él conocía ni nosotras conocíamos y esa experiencia. Así que fue increíble.