El embajador de España en Argentina pidió jugar la Finalissima para hacerle "una gran despedida a Lionel Messi"
Joaquín María de Arístegui Laborde instó a jugar la final entre la Selección argentina y el conjunto europeo, encuentro que se debía disputar antes de la Copa del Mundo.
Piden repetir la final entre Argentina y España
EFEEl embajador de España en la Argentina, Joaquín María de Arístegui Laborde, celebró la consagración de la selección española en el Mundial 2026, destacó el rendimiento del equipo y expresó su deseo de que el próximo gran duelo entre ambos países sea una Finalissima frente a la Argentina.
En diálogo con Radio Mitre, el diplomático aseguró que el título se construyó a partir de un planteo "muy serio" y "muy ordenado". También contó que recibió al plantel a su regreso desde Estados Unidos y describió una celebración multitudinaria, con "centenares de miles de personas" acompañando a los campeones. Relató que asistió junto a su familia y recordó que ya había vivido otra conquista mundialista de España cuando era embajador en Trinidad y Tobago. "Aquella vez tenía 44 años; ahora tengo 60", rememoró.
Al analizar la final, sostuvo que se trató de una "final iberoamericana en español", al enfrentar al campeón del mundo y de la Copa América con el campeón de Europa. En ese contexto, planteó que el próximo paso debería ser organizar una Finalissima entre ambos seleccionados y hasta imaginó ese encuentro como un homenaje para el capitán argentino. "Por qué no hacer una gran despedida a (Lionel) Messi con ese partido", propuso.
El representante español también habló de la identidad futbolística de su país. Confesó ser simpatizante del Barcelona desde chico y atribuyó algunas críticas de hinchas del Real Madrid durante el Mundial a las "heridas abiertas" que dejaron los años de supremacía del conjunto catalán liderado por Messi junto a Andrés Iniesta, Sergio Busquets, Carles Puyol, Gerard Piqué y Xavi.
El análisis del embajador de España en Argentina sobre la final del Mundial 2026
Sobre el funcionamiento del seleccionado campeón, destacó que el éxito no depende de individualidades sino del funcionamiento colectivo. Lo definió como un equipo "coral", con un juego asociativo y un banco "muy móvil" y "muy dinámico". Si bien reconoció el peso de Lamine Yamal y Rodri, eligió al defensor Pau Cubarsí como la gran figura de la última línea y afirmó que, con apenas 19 años, fue el mejor zaguero del torneo.
Para Arístegui, la fuerte presencia de futbolistas surgidos del Barcelona no es casualidad, sino el resultado de una misma idea futbolística compartida entre el club y la selección.
El embajador también repasó por qué nunca se disputó la Finalissima prevista entre Argentina y España. Recordó que el encuentro, inicialmente programado para marzo de 2026 en Doha, quedó descartado luego de que el conflicto entre Estados Unidos e Irán alterara la organización del evento. A eso se sumaron diferencias entre la UEFA y la AFA para definir una nueva sede y una fecha alternativa. Madrid, Buenos Aires y Roma fueron algunas de las opciones evaluadas, aunque ninguna prosperó por desacuerdos sobre la localía y el calendario.
Finalmente, la UEFA descartó la posibilidad de jugar el 31 de marzo y la congestión del calendario terminó por impedir la reprogramación. Mientras la Conmebol insistía con la necesidad de disputar el partido en terreno neutral, su presidente, Alejandro Domínguez, llegó incluso a declarar a la Argentina "bicampeón" del certamen. Desde la Federación Española remarcaron, por su parte, que la suspensión nunca dependió de ellos. El destino quiso que ambos equipos terminaran reencontrándose meses más tarde en la final del Mundial.
Frente a las versiones que pusieron en duda el resultado del encuentro, Arístegui rechazó cualquier sospecha y reivindicó el mérito deportivo de España. "España tuvo un gran mérito en este partido, que fue neutralizar la capacidad absolutamente extraordinaria de Argentina de sobrevivir a cualquier cosa", afirmó.
La simpatía del embajador de España en Argentina y la relación bilateral
Por último, reveló que durante todo el Mundial alternó entre la camiseta española y la argentina porque siempre consideró al seleccionado albiceleste como su "segundo equipo". Sin embargo, admitió que la final no le dejó margen para las dobles simpatías: "Ya no había prisioneros y uno tenía que hinchar por su equipo".
Como reflexión final, sostuvo que el vínculo entre ambos países hace que una derrota resulte menos dolorosa que frente a otros rivales, aunque reconoció que esa cercanía también puede explicar que, una vez terminado el partido, aparezcan una "resaca" de sospechas y teorías conspirativas.