ver más

Con secreto de sumario, esperan otro "bombazo" en la causa Bento

La causa de las coimas en la Justicia Federal ingresa en otra etapa de turbulencias. Reina un hermetismo que anticipa nuevas detenciones y datos comprometedores. Hay expectativa por lo que pueda ocurrir en los próximos días, y la máxima autoridad electoral de Mendoza está en el centro de la tormenta.

La causa de las coimas en la Justicia Federal sigue su curso y la noticia de esta semana es que se dictó secreto de sumario después de haber surgido nueva información que podría complicar al principal acusado, el juez Walter Bento

Bento, que es la máxima autoridad electoral de Mendoza y uno de los magistrados más poderosos de la provincia, enfrenta ya una batería de acusaciones; pero aparentemente podrían sumarse otras, ya que el fiscal Dante Vega habría obtenido más pruebas en su contra. Todo esto, a horas de que los argentinos vayan a las urnas.

Algo es seguro: primero, que los investigadores sienten la necesidad de mantener el secreto para que nadie obstaculice la pesquisa. Segundo, que puede venirse otro sacudón en el caso, ya que si los detalles revelados no fueran de peso no existiría tal reserva. Y es posible que vengan más detenciones.

Pistas

Por lo bajo, se dice que las nuevas "puntas" de análisis podrían tener que ver con un episodio que reveló MDZ hace unos días. Se trata de un llamativo vuelo privado que realizó Bento en 2008 y que lo llevó fugazmente a Uruguay junto a un grupo de selectos acompañantes. La data surge de los peritajes tecnológicos realizados sobre los dispositivos que se secuestraron en los allanamientos a la casa y el despacho del magistrado, y es factible que empiecen a gravitar en el expediente. Detalle a tener en cuenta: un viaje así, hoy, puede rondar los 800.000 pesos (sólo ida).

De acuerdo con el Código Procesal Penal, el secreto de sumario puede ser dictado por el juez -Eduardo Puigdéngolas-, siempre que la publicidad "ponga en peligro el descubrimiento de la verdad". Esta reserva no podrá durar más de diez (10) días. 

La última vez que ocurrió, hubo imputaciones nuevas y numerosas capturas. Al día de hoy, la causa registra más de 20 acusados, entre presuntos cobradores de coimas, pagadores de sobornos y otras yerbas.

El fiscal Dante Vega circula con chaleco antibalas.

Un caso que marcó al 2021

Tal como viene informando este medio desde hace más de un año, el germen de la causa fue la captura de Walter Bardinella Donoso (41), hoy detenido por un asunto vinculado al narcotráfico. Cuando cayó este prófugo en Guaymallén -marzo de 2020- y su teléfono fue peritado, se destapó la olla.

El celular de Bardinella guardaba llamadas y conversaciones de Whatsapp y Telegram con personas cercanas a la Justicia Federal de Mendoza. Y no cualquier tipo de conversaciones: los análisis sugieren que negociaba para beneficiarse o beneficiar a acusados.

La tesis es que a cambio de dinero se habrían modificado imputaciones y otorgado libertades

La tesis es que a cambio de dinero se habrían modificado carátulas de expedientes, se habrían otorgado prisiones domiciliarias por causas como “tener hemorroides”(sic) y hasta se habrían habilitado libertades condicionales. Vale destacar que en el fuero federal no se tramitan causas ordinarias, sino -entre otros asuntos- expedientes relacionados con la trata de personas, secuestros extorsivos, contrabando y el ya mencionado narcotráfico.

A lo ocurrido con el teléfono de Bardinella Donoso, la causa sumó más tarde otro capítulo. El 28 de julio de 2020 desapareció el ex corredor de aduana Diego Aliaga (51), un sujeto bastante conocido en las trastiendas leguleyas.

Se hizo una denuncia, se inició la búsqueda. Y en esa instancia preliminar se le tomó declaración a Diego Barrera (51), un supuesto “socio” de Aliaga que luego se transformó en uno de los cinco sospechosos por el cautiverio y asesinato de la víctima. Barrera comentó que Aliaga tenía contactos en la Justicia Federal y que llevaba adelante “roscas” variopintas. Puntualmente señaló:

“Me da miedo decir esto... pero él sacaba presos del Federal, arreglaba y sacaba presos del penal (…) Él ha salvado a muchas personas que hoy están en la calle (…) Diego (por Aliaga) maneja todo en el Federal, en la provincia no maneja nada…”.

Hubo quien sostuvo que era una maniobra para embarrar la pesquisa. Es posible. No obstante, el correr de los meses abriría otras posibilidades.

El cadáver de Diego Alfredo Aliaga fue hallado el 10 de septiembre de 2020, un metro bajo tierra y en un campo recóndito de Costa de Araujo (Lavalle). Para ese entonces Barrera, su esposa, dos hijos de la mujer y hasta el chofer de la empresa de transportes “Solcito” ya estaban tras las rejas. Es más: Barrera confesó haber sido él el asesino.

—Discutimos, peleamos y se me murió— dijo.

Diego Barrera dice que él mató a Aliaga.

Pero aquella primera testimonial donde Barrera habló de coimas quedó flotando en la memoria de muchos. Después vinieron más involucrados. Contrabandistas que admitieron haber pagado por su libertad, abogados "arrepentidos" que confirmaron la existencia de una banda en la Justicia, etc. 

Bento, por su parte, habla de un complot en su contra, de una operación de lawfare y del "odio personal" que -afirma él- siente el fiscal Vega hacia su persona. Todo eso para empezar. Quizá todavía falte lo más interesante.

  • ¿Aportes? ¿Otra perspectiva? Puede escribir a fgarcia@mdzol.com