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Reducción de personal y cierres: la crisis golpea la economía de Mendoza

Varios sectores de la matriz productiva local han empezado a sentir con mayor fuerza el impacto de la caída de consumo, lo que los ha llevado a situaciones límite.


La crisis de consumo que viene arrastrándose hace varios meses en el país comenzó a trasladarse con mayor intensidad al empleo en Mendoza. Tras más de un año en el que muchas empresas buscaron sostenerse mediante ajustes internos, reducción de gastos y cambios en sus estructuras, ahora empiezan a multiplicarse las reducciones de personal, las suspensiones y los cierres de comercios y restaurantes.

La situación ya no afecta a un único sector dentro de la matriz productiva de la provincia, sino que se ha convertido en un fenómeno transversal que atraviesa al comercio, la gastronomía, la vitivinicultura e incluso a actividades vinculadas al mercado automotor.

El comercio, la cara más visible en Mendoza

Dentro de este complejo panorama dentro de la actividad mendocina, el comercio es quizás uno de los sectores donde más visible se ha hecho la crisis, ya que se trata de uno de los motores del empleo, ya sea registrado o informal. El presidente de la Cecitys y miembro de la Federación Económica de Mendoza (FEM), Adrián Alín, aseguró que el deterioro del mercado interno era un desenlace previsible.

“Nosotros lo veníamos advirtiendo. Cuando se abren las importaciones indiscriminadamente, se quitan aranceles, cae la industria y se genera una competencia desleal, sabíamos dónde terminaba todo esto: en la desocupación”, afirmó en diálogo con este medio.

Para el dirigente, el comercio resulta especialmente vulnerable porque es uno de los principales generadores de empleo en la provincia. Sin embargo, explicó que las empresas intentan evitar los despidos hasta el último momento. “Desde que inició este modelo primero te mantenés, después sacás los gastos que podés reducir y el empleo queda como la última variable de ajuste”, sostuvo.

Una preocupación que ya alcanza a otros sectores

La crisis no se limita al comercio minorista. El impacto de la retracción del consumo también comenzó a sentirse en otras actividades. Por caso, en la vitivinicultura sobran los ejemplos de bodegas que en los últimos meses han ofrecido a sus trabajadores acuerdos de retiros voluntarios o se han visto obligados a reducir su personal.

En el mercado automotor, según pudo confirmar MDZ Online con una fuente empresaria, un importante concesionario con operaciones en Mendoza y sede en San Juan resolvió reducir un 15% de su plantilla de personal en si local sanjuanino. La decisión responde a una caída en las ventas de vehículos a nivel nacional y una demanda por debajo de las proyecciones que había hecho el sector, lo que obligó a la empresa a ajustar sus costos fijos para sostener la operación.

La gastronomía tampoco escapa a este escenario. En los últimos meses se registraron cierres de restaurantes en distintos puntos de Mendoza y por estos días sigue la baja de persianas, mientras otros establecimientos comenzaron procesos de reducción de personal para adecuar sus estructuras a un nivel de actividad considerablemente menor que el esperado.

En el caso del retail, a comienzos de este mes de julio fue Carrefour quien decidió cerrar dos de sus sucursales en Mendoza, aunque en este caso, según aseguraron desde la empresa, las fuentes de trabajo estarían aseguradas.

Se trata de un fenómeno que empresarios del sector describen como una consecuencia directa del cambio en los hábitos de consumo: menos salidas, tickets promedio más bajos y una demanda que todavía no consigue recuperarse.

El consumo, en el centro del problema

Adrián Alín remarcó que el principal factor detrás de esta situación continúa siendo la debilidad del consumo. “La causa de todo esto sigue siendo la falta de consumo. Si tenés un mercado deprimido, se rompe todo el circuito virtuoso del mercado interno”, señaló el referente del comercio mendocino.

En ese sentido, relacionó la pérdida del poder adquisitivo con la situación de distintos sectores sociales y con el freno que atraviesa la construcción, una actividad que históricamente impulsa el movimiento económico provincial. “La construcción está parada y es uno de los sectores que más empleo genera. Ese trabajador consume en el almacén, compra ropa, mueve otros rubros. Cuando la industria y la construcción se frenan, toda la economía empieza a resentirse”, explicó.

Suspensiones, menos personal y comercios que ya no resisten

Aunque la Cecitys no cuenta con un relevamiento estadístico sobre la cantidad de locales cerrados, desde la entidad aseguran que el deterioro alcanza prácticamente a toda la actividad comercial. “No hubo un rubro que en nuestra reunión de comisión directiva no manifestara que ya comenzó con suspensiones o que está atravesando ese proceso”, indicó Alín.

Según explicó, muchos comerciantes intentaron primero reinventarse, cambiar la titularidad de los negocios o reducir otros costos antes de llegar a la desvinculación de empleados. Sin embargo, esa estrategia comienza a agotarse. “La variable para sostener un comercio hoy es el empleo”, resumió.

El dirigente también señaló que desapareció una herramienta que durante otras crisis había permitido ganar tiempo: el financiamiento. “Antes el empresario se endeudaba porque había consumo y sabía que después iba a vender. Hoy, sin ventas, nadie se endeuda para pagar salarios o aguinaldos”, afirmó.

Pese al complejo panorama, desde las cámaras empresarias aseguran que continúan impulsando herramientas para intentar sostener la actividad. “Queremos ser optimistas. Buscamos soluciones, hacemos acciones para ser más competitivos, pero el Estado también tiene que dar las herramientas para que las empresas puedan crecer”, concluyó Alín.