Cosecha 2026: un año para agradecerle al campo mientras maduran los dólares de Vaca Muerta
Las exportaciones del campo superarían los 35.000 millones de dólares en la campaña 2026/27. Soja y maíz aportarán volumen y el trigo tuvo un año récord.
El presidente Javier Milei anunció este jueves una baja de dos puntos en las retenciones al trigo y la cebada y desató una andanada de declaraciones positivas en el campo.
Captura de pantallaMientras los dólares provenientes de Vaca Muerta crecen, se consolidan y llegarán en el tiempo a igualar o superar al agro, el campo se consolida como el gran aportante de divisas para el país.
Si bien la buena noticia del extraordinario dato conocido el miércoles sobre la balanza comercial de abril del 2026, que arrojó un superávit histórico de U$S 2.771 millones, es la atomización de sectores que suman dólares, las ventas al exterior del rubro productos primarios (soja, girasol, maíz, trigo, etc, sin procesar) y las manufacturas de origen agropecuario (harinas y aceites), concentran el 50% de las exportaciones.
Y así será al menos por este año y seguramente el 2027. Se espera que entre el 2028 y el 2030, finalmente, Vaca Muerta supere al agro y se convierta en el principal aportante, aún con un campo en crecimiento. Pero, mientras tanto, el campo demostró versatilidad ideológica: ya no tiene identificación peronista (por sus resultados), y por primera vez en décadas, acompaña una aventura libertaria en cuanto a sus niveles de liquidación.
Baja de retenciones
Al punto que el Gobierno se anima a anunciar una reducción de las retenciones a la soja para ser operativa en el primer trimestre del próximo año, una decisión que puede redundar en un tenue freno en el ritmo de liquidaciones del, aún, principal producto exportador de la Argentina para este año.
Se puede especular en que el Ministerio de Economía ya tiene en carpeta todos los dólares que necesita para este ejercicio, y que ya está pensando en lo que sucederá en 2027. Esto es, cumplir con vencimientos por unos implacables U$S 21.000 millones, dinero que, por ahora, no hay. Al menos de manera completa.
Estimación oficial
La propia Secretaría de Agricultura aportó esta mañana los más que positivos datos del agro para este ejercicio. Según esa repartición, la producción de los seis principales cultivos a nivel nacional en la campaña 2025/2026 alcanzó un máximo histórico de 163,2 millones de toneladas. Esto implicó un crecimiento de 21,25% en relación a la campaña anterior. Con este desagregado.
Con la campaña gruesa aún en curso, la soja alcanzaría una producción de 49,9 millones de toneladas, con un promedio de rendimiento por hectárea de 30,6 quintales.
El maíz registraría una producción de 70 millones de toneladas, alcanzando un récord para los últimos 20 años. Los rindes del cultivo alcanzaron en promedio a 72 qq/ha.
El girasol marcó un récord histórico de producción con 7,4 millones de toneladas y un promedio de rendimiento a nivel país de 23,4 qq/ha.
El trigo registró una producción de 27,9 millones de toneladas, alcanzando también un máximo de la serie histórica.
La cebada y el sorgo aportaron 5,6 y 2,4 millones de toneladas.
Montaña de dólares
Esto se traduce, obviamente, en dólares. Aproximadamente, y según los nuevos cálculos oficiales, serían más de U$S 35.000 millones, cuando se esperaban unos U$S 32.000 millones para este año.
En definitiva, y como ya se contó en este espacio, está todo preparado: la producción, los precios y hasta el valor agregado del dólar, fruto de una mejora en el nivel de retenciones. Sigue en haber infraestructura a la altura de las circunstancias, especialmente para mejorar el panorama de horas interminables de colas de camiones esperando en el puerto de Rosario para descargar su mercadería, valuada en miles de millones de dólares.
La principal región sojera sigue siendo la llamada “zona núcleo”, integrada por el sur de Santa Fe, el norte de Buenos Aires y el sudeste de Córdoba. Allí se concentra la mayor productividad del país gracias a la calidad de los suelos y la infraestructura logística vinculada a los puertos del Gran Rosario. En la campaña 2023/24, la región núcleo produjo cerca de 18 a 20 millones de toneladas de soja, con rindes promedio superiores a los 40 quintales por hectárea.
Además de la zona núcleo, la soja se expandió en las últimas décadas hacia otras áreas agrícolas. Entre ellas sobresalen el oeste y centro de Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y regiones extrapampeanas como el NOA y el NEA. Estas últimas son más sensibles a los eventos climáticos extremos y suelen registrar mayores oscilaciones de rendimiento.
Maíz, líder absoluto
La novedad más importante, y positiva de estos tiempos, es el maíz. La producción de este commodity muestra una tendencia de crecimiento estructural más marcada que la soja. El cereal ganó superficie por mejores márgenes relativos, mayor demanda internacional y avances tecnológicos. Antes de la sequía, la Argentina había alcanzado producciones cercanas o superiores a las 50 millones de toneladas anuales.
La campaña 2022/23 también afectó con fuerza al maíz, especialmente en el centro y norte del país. Sin embargo, el impacto relativo fue menor al observado en soja debido a la diversificación entre maíz temprano y tardío. Posteriormente, la producción volvió a niveles cercanos a 46/50 millones de toneladas. Para la campaña 2024/25, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó unas 49 millones de toneladas.
Las principales zonas maiceras se ubican en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe. Córdoba se consolidó como la provincia con mayor producción de maíz del país, favorecida por la expansión del cultivo y la cercanía con la industria de bioetanol y alimentación animal. También crecieron áreas productivas en Santiago del Estero, Chaco y el NOA, aunque con mayores riesgos climáticos y sanitarios, como la reciente expansión de la chicharrita del maíz.
Paso a paso
La dinámica de ambos cultivos también refleja una competencia por superficie. En los últimos años, muchos productores alternaron entre soja y maíz según los márgenes económicos, el costo de los insumos y las expectativas de exportación. En la campaña 2023/24, por ejemplo, la región núcleo redujo área sojera y aumentó la superficie maicera.
En términos económicos, soja y maíz continúan siendo dos pilares centrales del ingreso de divisas de la Argentina. El complejo sojero mantiene el liderazgo global en exportaciones de harina y aceite, mientras que el país sigue entre los principales exportadores mundiales de maíz.
Lo importante de los datos, es que estos U$S 35.000 millones pueden corresponder al piso de exportaciones hacia delante. Si el clima ayuda, el campo se sostendrá con el tiempo como la principal locomotora de divisas del país. Al menos hasta que lleguen Vaca Muerta, la minería, la economía del conocimiento y algún que otro sector que pueda acompañar.