Retenciones: cuál es el costo fiscal de la baja que anunció Javier Milei para el trigo y la cebada
La baja de retenciones apunta a los agroexportadores, pero llega tarde para cambiar la intención de siembra de los productores y tiene un efecto limitado.
Javier Milei junto al titular de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ricardo Marra, durante el anuncio de la baja de retenciones.
Foto: Rodrigo NéspoloEl anuncio de la baja de retenciones que el presidente Javier Milei hizo durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires este jueves, tomó por sorpresa a los principales actores del campo, la verdadera "fábrica de dólares" que tiene el país desde hace décadas.
El reclamo se venía haciendo en reuniones con funcionarios pero la decisión final de reducir las alícuotas de derechos de exportación al trigo y la cebada, se tomó cuando ya está arrancando la siembra de los cultivos de invierno, el corazón de lo que se conoce como campaña o cosecha fina.
Piden retenciones cero
La reducción de dos puntos porcentuales a ambos cereales, de 7,5% a 5,5% a partir del 1 de junio, fue bien recibida por productores y agroexportadores, si bien desde la Sociedad Rural Argentina salieron a marcar la cancha, aduciendo que con esto "no alcanza" y que la entidad apunta a que "las retenciones sean cero".
El Gobierno comparte y está convencido de las ventajas de ese objetivo de mediano y largo plazo, sin embargo tiene un obstáculo importante que sortear, y no es otro que el costo fiscal de la medida. Enfocado en el sostenimiento del equilibrio el Ministerio de Economía es muy cauto en la baja de las retenciones, que conceptualmente repudia, pero económica necesita.
Partido jugado
En esta oportunidad, el anuncio de la baja al trigo y a la cebada en boca del presidente, pareció un paso clave para el futuro de la próxima cosecha fina, pero no lo es en modo alguno.
En primer lugar, porque las decisiones de siembra los productores ya las tomaron hace casi dos meses, con lo cual si el anuncio hubiera llega en abril tal vez sí los productores hubieran destinado algunas hectáreas a estos cultivos. Pero en segundo término, el peso de esta reducción en la ecuación económica es limitado.
Distinto, por cierto, es el caso de la soja, para la que el Gobierno dispuso bajas potenciales de entre 0,25 y 0,50 puntos mensuales sobre el 24% que paga hoy el poroto de soja, pero además, supeditado a la evolución de la recaudación y aplicado desde 2027.
Menos producción
Según las proyecciones de la campaña de invierno 2026/27 el área prevista de siembra de trigo llegará a 6,5 MHa (millones de hectáreas), que arrojarían una producción de 21,3 MTn (millones de toneladas). Esto representa una contracción de la superficie implantada de -3% y una cosecha -23,4% menos, esto es nada menos que 6,5 MTn menos que el récord histórico de 27,8 millones alcanzado en la última campaña.
En el caso de la cebada, se proyectan 1,35 MHa sembradas y una producción de 5,25 MTn, que supone un crecimiento de 3,8% en la superficie pero una caída de -2,8% en la producción.
Costo fiscal limitado
El dato más llamativo sin embargo, es que con estos estimaciones de cosecha y tal como quedan las nuevas alícuotas, el costo fiscal -o el ahorro para los exportadores- alcanzaría apenas a 92 millones de dólares.
Nada que mueva la aguja o seduzca particularmente a los productores, considerando que entre trigo y cebada la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta que en la campaña 2026/27 se concretarán exportaciones por US$ 4.603 millones. Con las retenciones al 7,5% el aporte fisco ser unos 345 millones de dólares, que bajan a 253 millones de dólares con las retenciones al 5,5%.
Así, con un costo fiscal apenas superior a los 90 millones de dólares, bajar antes los derechos de exportación hubiera sido una señal relevante para el sector. Hoy la campaña ya está jugada y es poco o nada lo que puede cambiar con esta noticia.

