Alejandra, la anticuaria que armoniza historia y estilo

Alejandra Cicchitti es una vendedora y entusiasta de muebles antiguos, a los que trata no como una simple mercancía u objeto de decoro, sino como los componentes que contribuyen a la ambientación y la energía positiva de un hogar y, además, representan una fuerte conexión con lo histórico, con una época que admiramos e incluso idealizamos.

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Nicolás Munilla

Alejandra cicchitti, la anticuaria que armoniza historia y estilo

ALF PONCE / MDZ

El coleccionismo, se explicaba en una nota hace tres semanas, es ‘un instinto por conseguir algo que se desea con fervor, que requiere orden, paciencia y mucha dedicación’, es decir, un ‘arte de la búsqueda’ que remite tanto a ‘los gustos y la personalidad’ como ‘al placer de descubrir aquello que se anhela’. Esta descripción encaja también en los proveedores, ya que se entusiasman con el proceso de búsqueda y encuentro de la pieza única, aquella que tiene una historia que contar.

Alejandra Cicchitti es una vendedora y entusiasta de muebles antiguos, a los que trata no como una simple mercancía u objeto de decoro, sino como los componentes que, con sus respectivas funciones, contribuyen a la ambientación y la energía positiva de un hogar y, además, representan una fuerte conexión con lo histórico, con una época que admiramos e incluso idealizamos.

en cada adquisición, y según el grado de necesidad y deterior, Cicchitti somete al mueble a restauraciones para dejarlo en perfectas condiciones, tareas que deja en mano de excelentes expertos artesanos.

Su negocio, ubicado en plena Sexta Sección y que anteriormente fuera su propia casa, ejemplifica esta perspectiva en la mejor forma: muebles distribuidos en los distintos salones según criterios de uso, iluminación regulada, espacios libres para la circulación y carteles explicativos dispuestos en discreción para no romper la armonía visual. Esta ambientación, poco frecuente en los anticuarios, se corona con exposiciones de obras visuales creadas por artistas mendocinos, transformándose en una mixtura de lo antiguo con lo contemporáneo, de la historia con la modernidad.

“Busco el concepto del paseo y no de amontonamiento, que la gente vea al mueble e imagine cómo quedaría en su casa. Los ambientes amoblados, además de facilitar la observación en detalle, generan una sensación de placer sin invadir la vista, y por eso, aunque no me resulta productivo económicamente, prefiero que sea en menos y agradable”, explica Alejandra en una charla con MDZ.

Alejandra Cicchitti define a la 'sala verde' como su "espacio más personal", donde guarda los muebles altos que fueron apartados del resto de los salones tras el reacondicionamiento con las pinturas. 

La mayoría de sus muebles son de tipo francés, con preeminencia de los estilos Luis XV y Luis XVI aunque también aparecen objetos de Imperio y Art Noveau, además del sobrio inglés y el neoclásico ruso. Si bien esta colección, en líneas generales, coincide con el gusto del mendocino, Cicchitti reconoce que la marcada preeminencia hacia una moda particular está vinculada a su carrera profesional, ya que es profesora de francés: “Mi vida siempre está muy relacionada con la cultura francesa”.

Como le sucede a muchos vendedores de antigüedades, Cicchitti comenzó en este camino por un ímpetu coleccionista: “Antes de casarnos, con mi marido empezamos a comprar muebles antiguos a gusto para amueblar nuestra casa, llegando a tener todo abarrotado e incluso llevando muebles a otras casas para guardarlos. En ese punto nos dimos cuenta que realmente era algo nos apasionaba, por lo que en el 2002 nos lanzamos al mundo de la compraventa de objetos antiguos. Comenzamos de a poco, con lo que teníamos, para luego ir comprando muebles ya fijándonos en su futura venta”.

Gracias a la experiencia, Alejandra adquirió habilidades para reconocer si un mueble antiguo es apto para sus propósitos: “Al mirarlo ya sé si es viable o no repararlo. Tengo la capacidad de ver cómo va a quedar y cuánto tengo que invertir para dejarlo en condiciones óptimas. Cuido y me fijo mucho qué compro”. En ese sentido, indica que “muchas veces termino dejando muebles maravillosos y se me rompe el corazón, pero elijo qué comprar”.

Las tradiciones familiares hacen que muchas personas tengan al menos un mueble antiguo en casa, algo provechoso para los vendedores ya que pueden conseguir una excelente pieza a buen precio. Cicchitti recibe continuamente ofrecimientos, pero en el arte de la negociación debe imperar el raciocinio y la lógica empresarial. “A veces sucede que el dueño me cuenta la historia del mueble, como por ejemplo que lo trajo su bisabuelo en el barco, y así le da un valor económico muy importante porque es consciente que busca deshacerse de una parte de su familia. Y si bien puedo sentir ese vínculo, tengo que sacar mi parte empresaria y ver otras cosas más objetivas, como el estado de conservación y la rentabilidad posterior”, detalla.

Alejandra Apuesta fuerte al arte y hace poco comenzó con un proyecto que elaboró durante años: aunar obras con muebles antiguos. "quiero que la gente conozca a los artistas mendocinos", apunta con énfasis. por estos días se expone la muestra 'sin maquillaje', de gabriela cabeza.

Paradójicamente, el comprador pondera la procedencia: “Lo primero que pregunta es la época y el lugar de origen del mueble. La gente compra historia, le encanta tener un objeto que sea foráneo y de hace mucho tiempo atrás”.

“Mi idea es que los muebles roten, se muevan y sean disfrutados, haciéndolos vivibles. Asimismo, intento que la gente pierda el miedo a la fosilización del objeto, que no se puede tocar porque es un tesoro, para que entienda el concepto de utilidad, o sea que el mueble sea útil y funcional a sus necesidades”, concluye Alejandra.

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