Coleccionistas mendocinos, los tenaces buscadores de tesoros

Dano Bellini, Gonzalo Yañez y Miki Landucci integran un grupo de quince jóvenes entusiastas que comparten su pasión por las figuras de acción y se apoyan mutuamente en pos de acrecentar sus colecciones. En charla con MDZ, cuentan cómo es el mundo del coleccionismo y qué representa en sus vidas.

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Nicolás Munilla

El coleccionismo va mucho más allá de juntar objetos: es un instinto por conseguir algo que se desea con fervor, que requiere orden, paciencia y mucha dedicación. Es un verdadero arte de la búsqueda, aquella motorizada por la pasión y una necesidad vital difícil de plasmar en palabras. Remite a los gustos y la personalidad, al placer de descubrir aquello que se anhela y a la satisfacción de ver incluida esa pieza en su micromundo, una cadena continua de motivación plena al rastreo de esos tesoros apreciados.

Coleccionistas Mendoza es un grupo de quince jóvenes entusiastas que recopilan, en su mayoría, figuras de personajes de películas, cómics, videojuegos y series de televisión. Nacido hace casi tres años, este clan funciona como una red de apoyo mutuo. “Los coleccionistas de la provincia estábamos aislados y divididos, sin tener una base que nos contenga. Entonces se nos ocurrió crear un grupo de Whatsapp y así contactamos a varios por las redes sociales”, cuenta a MDZ Dano Bellini, quien junto a Gonzalo Yañez y Miki Landucci son algunos de los integrantes de esta heterogénea pero consolidada fraternidad.

“La idea era formar una sólida unión donde pudiéramos ayudarnos en acrecentar las colecciones personales y que no nos sea tan pesado económicamente”, resalta Bellini. Actualmente ese apoyo se basa en el intercambio de información y datos, la difusión de productos a la venta y el canje de piezas, todas herramientas vitales que ayudan a sortear las dificultades.

Coleccionistas mendoza posee quince miembros activos; El último ingresó hace un mes.

A su vez, Coleccionistas Mendoza les dio la posibilidad de visibilizarse mediante la participación en importantes eventos provinciales relacionados con las temáticas que persiguen en sus colecciones, como el Mendotaku, la Star Wars Expo y la Expo Mundo Marvel. Gracias a estas presencias, pueden compartir sus experiencias y sumar nuevos miembros. “Nos instalamos principalmente con puestos de venta, donde exhibimos figuras de acción y otros objetos más sencillos y accesibles para quienes no sean coleccionistas, como llaveros, posters y posavasos”, expresa Dano.

Ser coleccionista

Con sus diferencias, Dano, Gonzalo y Miki comparten típicas características del verdadero coleccionista: ordenado, meticuloso, buscador incansable, criterioso en lo que quiere y orgulloso de sus logros. También un poco obsesivo, pero en su medida justa: sin ser exacerbado, radica en el sentimiento hacia la colección y el apego a los objetivos, que deben ser claros y estar apoyados en los gustos, las posibilidades y el raciocinio.

En la variedad está la riqueza, y en el grupo esa regla se cumple. Algunos basan sus colecciones en la nostalgia, otros en el origen del producto, y están los que privilegian la estética de la pieza. Eso conlleva un amplio espectro de escalas, calidades y precios: desde muñecos retro fabricadas por empresas argentinas en los años 1980 hasta figuras premium marca Hot Toys y estatuas de 75 centímetros. Los coleccionistas manejan estructuras y parámetros propios, en ello radica la convergencia y la diversión de esta banda.

la calidad de las piezas es un factor importante para muchos coleccionistas.

Gonzalo siempre tuvo afición por la compraventa, especialmente de instrumentos musicales, además de las series, las películas taquilleras y los videojuegos: “Una vez, hace años, pasé por un local en Buenos Aires y ví unas figuras de los Caballeros del Zodíaco con armaduras de metal que me llamaron la atención, pero noté que estaban al mismo precio de una guitarra. Mucho después, en el 2015, me enteré que en Mendoza un chico vendía esas figuras a un precio más bajo, por lo que las compré. Desde entonces no paré hasta completar esa serie de los Doce Dorados”.

“Cuando terminé, quise ir por más y me copé con las figuras Hot Toys, así que vendí los Caballeros y con la plata me pagué un viaje a Europa y traje cinco figuras premium”, comenta Yañez. Luego conoció a Dano e incursionó en mundo del coleccionismo, donde tomó conciencia de su amplitud y de las enormes posibilidades de crecimiento.

A partir de allí, Gonzalo se abocó a coleccionar figuras Hot Toys y Neca premium, además de estatuas en diferentes escalas, y siempre enfocándose en películas, cómics y videojuegos que le gusten. Jack Sparrow, Predator, Jocker y las Tortugas Ninja se cuentan entre sus posesiones. “Mi objetivo es tener toda mi colección en estatuas, para lo que estoy preparando una vitrina empotrada donde pueda exhibirlas”, destaca orgulloso.

gonzalo yañez posee muchas figuras y estatuas de personajes de acción, tanto héreos como villanos.

Miki, en cambio, prefiere las figuras de acción retro que salieron a la venta en las décadas de 1980 y 1990, a causa de un primigenio afán coleccionista de la niñez: “Cuando era chico tenía muchísimas piezas de personajes de entonces, pero mi hermano las tiró todas. Ya más grande retomé ese gusto con mucha manía”.

Además de vintage, Landucci es lo que se conoce como un ‘completista’, es decir, un coleccionista que busca reunir todos los objetos de las series que le interesan. En su caso, se cuentan las líneas de He-Man y Rambo, entre otras, como también las argentinas Guerreros del Mañana y Lucha Fuerte, que eran fabricadas por las grandes jugueteras argentinas Jocsa y Top Toys y, con el paso de los años, se convirtieron en piezas muy codiciadas en el ámbito del coleccionismo.

además de muñecos retro, miki landucci colecciona álbumes de figuritas vintage.

Dano, por su parte, centra su colección en el packaging, o sea, en el envoltorio de la figura: “Le doy mucha importancia al diseño, a los dibujos y esquemas de la caja. Además de conservar las piezas, el blister me permite colgarlas en la pared para diagramar una exhibición a mi gusto. Si encuentro una figura suelta, me parece que le falta algo, como si estuviera desnuda”, reconoce.

Su conjunto está formado por figuras de las marcas Mcfarlane y Neca, y lo bifurca en dos ramas temáticas: terror y cine clásico, y personajes de los años 1990. Entre sus adquisiciones se cuentan Spawn, Cuervo, Manos de Tijera, It y Freddy, en el primer caso, y los Cazafantasmas y Locademia de Policías, en el segundo. “Tengo 63 figuras y me faltan otras 40 de mi búsqueda personal que empecé en 2006”, afirma.

Para Bellini, como para Yañez y Landucci, la proyección a futuro es lo que sustenta las metas del coleccionista: “Es todos los días levantarse y chequear en Mercado Libre o en los mails si está una figura que buscás. Eso no significa que cada tanto uno se desvíe y coleccione otras líneas y figuras que sean de su interés, pero siempre tratando de sostener sus parámetros principales”.

“También es muy importante en el coleccionismo la idea de evolución: empezar con algo sencillo y pequeño para terminar con una colección entera de estatuas. Que nunca haya un tope, lo que reactiva las ganas de seguir buscando”, asevera Dano. “Lo que realmente nos llena de gusto es el proceso de rastrear una figura y hacer todo lo imposible para conseguirla”, acota Gonzalo.

para dano, el packaging tiene que estar en excelente estado y ser original. es un componente tan importante como la misma pieza.

Figuras: búsquedas y precios

Aunque cada uno tiene sus métodos, y depende de los objetivos propuestos, rastrear y conseguir una figura es un trabajo arduo que lleva mucho tiempo. La mayoría de las piezas son fabricadas en China, Corea del Sur y el Sudeste asiático, pero se comercializan principalmente en Estados Unidos, el gran mercado del coleccionismo de acción. “Lo más cómodo es comprar directamente en EEUU y traerlo para acá con importadores especializados de Buenos Aires, a los que se paga una comisión en forma de seguro que garantiza la llegada de la figura a nuestras manos”, explica Gonzalo.

Otra opción es adquirirlas en las plataformas web como Mercado Libre o eBay, aunque en estos casos es conveniente asegurarse que el producto arribe en las condiciones prometidas por el vendedor. “Cuando hay dificultades económicas como las actuales, lo más palpable es Mercado Libre, que permite comprar las figuras que están en el país aunque sean usadas. Por ejemplo, el precio base de una figura de acción Hot Toys nueva está en 20.000 pesos, y en ML se puede conseguir por bastante menos, además que permite el pago en cuotas con tarjetas”, detalla Dano.

También funciona el típico boca a boca, o método de encargo personal. “Si algún familiar o amigo tiene la oportunidad de viajar a otro país, le pedimos que nos traiga la figura. Así evitamos el pago de envío y la comisión del importador”, señala Miki. Comercios especializados, ferias, casas de juguetes y coleccionistas particulares son los proveedores más frecuentes, y gracias a los avances tecnológicos en la comunicación, las redes sociales facilitaron los procesos de búsqueda.

las estatuas son de los objetos más caros y pueden llegar a duplicar o triplicar su costo original.

Mientras que para las figuras retro, la situación es un poco más fácil porque muchas fueron fabricadas en la Argentina. Bellini indica que “Jocsa, por ejemplo, largó tiradas de figuras repintadas de moldes, como Brigada del Desierto, porque necesitaban vender. Actualmente generan un interés del exterior, sobre todo de los estadounidenses para quienes es un logro adquirirlas”.

De hecho, en estos casos, el precio se eleva según qué tanto sea el interés de los coleccionistas. Un caso ejemplificador es la figura de Rambo: “Hace cuatro años se encontraban Rambos a doquier y valían 100 pesos; hoy, en cambio, buscás un X-Ray Desierto fabricado por Jocsa y cuesta 18.000 pesos. Esos diseños son 100% argentinos y se cotizan alto porque, por un lado, la gente empieza a recordar a Rambo y, por otro, en Estados Unidos estos modelos no existen”, advierte Miki.

las figuras y estatuas presentan una amplia gama de escalas, aunque las más frecuentes son 1.6 (32 centímetros), 1.4 (45 cm) y 1.3 (75 cm).

Lo que representa el coleccionismo

“Para nosotros es un cable a tierra y un nexo que ayuda mucho a desestresarse. Venís del laburo todos los días y lo primero que querés hacer es sentarte en tu escritorio, ver las figuras y pensar en qué podés seguir evolucionando. Son años y tiempos invertidos en tu pasión. No es solamente la plata, es la inversión de tu vida donde tus seres queridos te hacen el aguante”, enuncia Dano.

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