Dante por el mendocino Carlos Alonso en el Museo Nacional de Bellas Artes

Dante por el mendocino Carlos Alonso en el Museo Nacional de Bellas Artes

Una magnífica exposición del mendocino Carlos Alonso se puede visitar a partir de hoy en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. La misma cuenta con el apoyo del Instituto de Cultura de la Embajada de Italia en Buenos Aires.

Carlos María Pinasco

Hasta fines de febrero próximo podrá verse la muestra que reúne 47 obras sobre papel del Carlos Alonso, todas vinculadas a la “Divina Comedia” y a su autor, Dante Alighieri (1265-1321) que ha sido celebrado a lo largo de todo este año en todo el mundo, a los siete siglos de su fallecimiento.

Dante es reconocido como el padre de la lengua italiana, que a partir del dialecto toscano fue un elemento clave para la unificación de la península, que solo se logró en la segunda mitad del siglo XIX.

Dante 17, técnica mixta sobre papel, de Carlos Alonso

La ilustración de la Divina Comedia tiene una larga historia en el arte universal. Desde estas mismas páginas nos referimos hace unos meses a Sandro Botticelli (1445-1510) quien por encargo de la familia Medici realizó una serie maravillosa de grabados para acompañar el capo-lavoro del ilustre fiorentino. Luego Gustave Doré, Auguste Rodin, Edgar Degas, Giorgio de Chirico, Eugène Delacroix y Salvador Dalí entre otros, abordaron el poema.

Carlos Alonso, se adentra en la obra cuando el 1968, a partir de un libro que incluiría su traducción al español por Ángel Batistessa es invitado a hacer las ilustraciones.

Viaja entonces a Florencia, y durante seis meses transita las huellas del Dante. Recorre la Toscana (acompañado por su mujer Ivonne, que llega luego) y realiza 250 dibujos y collages, de los cuales, muchos se exponen ahora en nuestro museo mayor.

A su regreso a Buenos Aires, desinteligencias con Batistessa malogran el proyecto y el libro quedó postergado. Años más tarde la Asociación Dante Alighieri de Buenos Aires, publicó el “Purgatorio” y el “Infierno”, con la traducción del escritor y parte de las ilustraciones de Alonso.

La selva oscura (2004, técnica mixta sobre papel) de Carlos Alonso.

En aquel entonces la empresa Olivetti publica dos carpetas con las obras acompañadas de un texto de Ernesto Sábato que incluye un aspecto central para entender las diferencias; “un artista de la talla de Alonso no hace ilustraciones sino interpretaciones, obras de valor plástico propio. Y no digo autónomas porque de una manera u otra deben guardar relación con la obra literaria. Pero es una relación a la vez entrañable de vuelo personal”.

Art Gallery Internacional hizo al año siguiente una exposición con gran parte de las obras y un estupendo montaje y de la mano de Olivetti muestras menores se presentan en Roma y Milán.

Transcurridos años Alonso vuelve a la Comedia. En 2004 inicia una serie que titula “Carlos Alonso en el Infierno”. Varios trabajos pertenecientes a esa época forman parte ahora de la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes.

Obra de la serie La divina comedia (2004, pastel sobre papel) de Carlos Alonso

El rostro del poeta volvió en algunas obras de 2008 en las que Alonso incursiona en la tercera dimensión.

Insoslayable, a este punto, es decir que el Dante de Alonso es magistral siempre pero, principalmente en el averno del que tuvo su propia experiencia.

Cabe entonces la reflexión de Guillermo Roux, su coetáneo, colega y amigo, recientemente partido que escribió: “La coherencia entre el hombre y el artista es una de las características de los grandes creadores. Por eso en Carlos Alonso vida y obra son una sola voz. Carlos reúne cualidades que se dan sólo de tanto en tanto en la historia del arte”. 

 

*Carlos María Pinasco es consultor de arte

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