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Eugenio Zanetti: Argentina pierde a otro artista de calidad mundial

A los 79 años murió el artista Eugenio Zanetti, brillante en las disciplinas en las que ofició como escenógrafo. Ganó un Oscar en 1995.


La muerte del artista cordobés Eugenio Zanetti tal vez apure que la Argentina reconozca en forma masiva la carrera de un cordobés asfixiado por el clima político de los años 60, que se fue a Europa casi con lo puesto confiando en su talento, su singularidad y su forma de ver el mundo y la cultura.

Y si hay que ser justos, la obra de Eugenio Zanetti es un ejemplo para los que están indecisos en sus propias fuerzas, en su talento, en su fuerza creativa. Y si hay que ser justos, la obra de Eugenio Zanetti es un ejemplo para los que están indecisos en sus propias fuerzas, en su talento, en su fuerza creativa.

El desarrollo profesional del artista que acaba de morir sucedió en buena parte, al inicio, por sus contactos artísticos europeos. Y una temprana experiencia cinematográfica vinculada a la adaptación a la pantalla grande de "Medea", dirigida por Pier Paolo Pasolini, fue su propulsor atómico.

Pasolini fue crucial en la carrera del artista Eugenio Zanetti en los años locos, los 60.

Artista

Eugenio Zanetti nació en 1949 en Córdoba. Allí volvió luego de su vuelta por el universo. Fue tanto dramaturgo, pintor, escenógrafo cinematográfico y director de teatro y ópera.

Cuando ganó un Oscar de la Academia a la mejor dirección artística en 1995 por la película "Restoration" se convirtió de artista en maestro de artistas. Cuando ganó un Oscar de la Academia a la mejor dirección artística en 1995 por la película "Restoration" se convirtió de artista en veremos a maestro de artistas.

Pasolini fue fundamental en su formación. Y Zanetti se hizo una esponja humana cuando trabajó en la película Medea, estrenada en 1969. De aquella pequeña gran película se podría decir que el director italiano se interesó en la Grecia arcaica y presocrática. Y en su versión dejó en claro que perseguía la Razón y el Orden. Se contrapuso a lo sagrado, a lo misterioso.

Y esa perspectiva hizo que la película fuera incómoda, peligrosa, arriesgada, polémica. Pasolini quizá le enseñó a Zanetti que no había nada superior al arte. Aún en el error. Y esa perspectiva hizo que la película fuera incómoda, peligrosa, arriesgada, polémica. Pasolini quizá le enseñó a Zanetti que no había nada superior al arte. Aún en el error.

Tras un cambio en las circunstancias familiares, regresó a Argentina y se integró cada vez más en el cine del país, consolidando su carrera en torno al diseño de producción. Su trayectoria pronto evolucionó desde la experiencia inicial como aprendiz hasta trabajos premiados que marcaron el rumbo del resto de su producción.

Eugenio Zanetti

Su trayectoria comenzó a despegar a través de proyectos cinematográficos argentinos que luego serían películas, contribuyendo con diseños de producción a obras asociadas con destacados directores locales.

Entre estos proyectos se encuentran "El poder de la oscuridad", (1979), de Mario Sábato, y "Los pasajeros del jardín", (1982), de Alejandro Doria, obras que pusieron su sensibilidad de diseño en diálogo con el cine narrativo serio.

Eugenio Zanetti por su trabajo en "El poder de la oscuridad" ganó el Premio de Diseño del Festival de Cine de Moscú, lo que demostró que su enfoque podía conectar eficazmente con el público internacional.

Este período inicial lo consagró como un diseñador cuyas fortalezas radicaban en traducir la estructura dramática en forma espacial.

Un punto de inflexión importante se produjo durante la Guerra de las Malvinas en 1982, cuando Zanetti se trasladó a Los Ángeles.

Otra vez volvió a saber aquello de la asfixia argentina venida desde la política. Otra vez volvió a saber aquello de la asfixia argentina venida desde la política.

En Hollywood, comenzó a trabajar como diseñador de producción para Wayne Wang en "Slam Dance", (1987), trasladando su oficio al vertiginoso entorno cinematográfico internacional.

La inesperada etapa amplió su repertorio de géneros y de colaboraciones en modo profesional eficaz. En ese tiempo fortaleció su reputación como socio creativo para directores que buscaban un universo visual coherente.

Lejos de abandonar sus instintos artísticos iniciales, los aplicó a producciones que exigían velocidad, precisión y control estilístico. Lejos de abandonar sus instintos artísticos iniciales, los aplicó a producciones que exigían velocidad, precisión y control estilístico.

Zanetti vivía en Hollywood bastante cómodo, como si siempre hubiera estado ahí. Y de pronto fue puntal indispensable para grandes producciones de Hollywood. Y de gran repercusión. Y eso le valió obtener premios a su trabajo en todo el mundo.

A principios de la década de 1990 cruzó su propia zona de confort: su versatilidad se lució tanto en ambientaciones contemporáneas como en estilos cinematográficos más estilizados.

Y si se afirma que fue su Era de Oro como como diseñador de producción, al comando de producir atmósferas que se adaptaran a diversas exigencias narrativas, no sería nada osado.

Premios Oscar

A mediados de la década de 1990, su trabajo alcanzó su punto más célebre con su contribución a la película "Restoration", (1995), por la que ganó el Premio Oscar a la Mejor Dirección Artística.

Ese logro lo consagró no solo como un artesano especializado, sino como el arquitecto de la experiencia cinematográfica en su conjunto: detalles de época, lógica espacial y narrativa visual funcionando como un sistema integrado.

Con el Oscar en la mano empezaba a definirse su legado como creador. Sus diseños podían ser a la vez inmersivos y formalmente rigurosos. Con el Oscar en la mano empezaba a definirse su legado como creador. Sus diseños podían ser a la vez inmersivos y formalmente rigurosos.

Luego el artista mantuvo su impulso con otros trabajos de envergadura internacional y de altísimo presupuesto. Un artista en medio de una industria carnívora pero necesaria.

Ópera

Nada menor en su vida fue otro de los campos de experimentación en el arte que Zanetti bien supo transitar mediante el teatro y la ópera.

Las redes sociales agotan priorizando gente que se define como artista, envalentonada por un tatuaje, fumarse un porro y filmarlo, hacer una coreografía con más enfásis en el vestuario que en la composición. El arte no es excluyente, pero, estoy segurísimo, es algo bastante más en serio que las versiones 2.0 Las redes sociales agotan priorizando gente que se define como artista, envalentonada por un tatuaje, fumarse un porro y filmarlo, hacer una coreografía con más enfásis en el vestuario que en la composición. El arte no es excluyente, pero, estoy segurísimo, es algo bastante más en serio que las versiones 2.0

Eugenio Zanetti como director montó más de cuarenta producciones en Europa y Sudamérica. Con verdaderos clásicos operísticos de Verdi y Puccini.

Esta carrera escénica complementó su labor en el diseño cinematográfico. Se apoderó den la dinámica de la actuación en vivo, el ritmo y la coreografía espacial.

Con el tiempo, su experiencia como director de teatro musical reforzó aún más su capacidad para alinear la intención de los personajes con el diseño escénico. También se dedicó a la dirección de musicales.

En conjunto, estos proyectos demuestran que su carrera no se limitaba a diseñar mundos, sino que consistía en dirigirlos para llevarlos a la realidad de la representación.

El artista desarrolló su talento en distintas expresiones. En 2014 presentó su debur como director de cine con "Amapola".

Cine

En 2008, Zanetti regresó al cine argentino al incorporarse a la producción de "Árbol de fuego", de Jorge Rodríguez, aunque el proyecto finalmente no llegó a materializarse como película.

Más tarde estrenó su primer filme como guionista y director, "Amapola", (2014), consolidando así su identidad creativa más allá del diseño de producción.

La cosmovisión de Zanetti incluye un interés constante por el sufismo, una corriente que fue una poderosa influencia durante décadas.

La Argentina ha perdido un gran artista con su muerte.