Boceto (De Punta de Vacas a la subasta de Christie's)
Del italiano bozzetto.
1. Proyecto o apunte general previo a la ejecución de una obra artística.
2. Esquema o proyecto en que se bosqueja cualquier obra. El boceto de un libro, de una ley.
3. Exposición sucinta de los rasgos principales de algo.
En menos de una semana, la histórica casa Christie´s, en Londres, realiza una subasta muy especial para coleccionistas y aficionados a la historia y el arte de nuestro continente. Se trata del remate de más de 150 obras englobadas como "Topographical Pictures", que ya son parte de la iconografía más profunda y valiosa de Sudamérica. Gracias a estas imágenes podemos articular un relato más fidedigno sobre nuestro pasado.

Son varios los artistas protagonistas de esta subasta, en la que figuran Juan León Pallière (se radicaría en Buenos Aires en 1853), Emeric Essex Vidal (marino inglés responsable de las primeras pinturas que existen sobre Buenos Aires y Montevideo).
Pero el destacado en esta lista de pioneros y artistas visionarios es el alemán Johann Moritz Rugendas, quien vivió muchos años en Chile. Allí se lo llama Mauricio Rugendas. Y ha sido esta condición y la cercanía lo que provocó su paso y accidentada estadía por Mendoza y San Juan.
Para ubicarnos deberíamos transportarnos en el tiempo, en el sentido inverso a la corrida de los relojes, hasta fines de marzo de 1802. Todos eran artistas en su familia, en Munich. Y su formación comenzó con las clases dadas por el pintor de batallas. Albrecht Adam. Supongo que no debe haber habido experiencia más adrenalínica para un pintor que retratar esas guerras. Los fotógrafos de hoy podrían decir lo mismo al ser destinados en esas misiones (a propósito: en alguna otra columna me referiré a un artista argentino excepcional, Cándido Lopez) . El barón y no del tango.
Rugendas se embarcó a los 19 años en las tan mentadas misiones científicas que realizaban los europeos por nuestro continente, en busca de clasificar y categorizar el mundo según el enciclopedismo. De modo que arribaban a nuestras costas invasores con planes muy específicos, misiones comerciales y esta clase de viajeros, de la cual Alexander von Humboldt es el paradigma académico. El alemán llegó a Brasil y lo recorrió durante 4 años como dibujante de la expedición organizada por el barón Georg Heinrich von Langsdorff.
De regreso, el trabajo de Rugendas fue un éxito. El editor alemán Engelmann, célebre por los siglos y los siglos debido a su labor como productor de álbumes litográficos, hizo una edición de cien litografías de Rugendas. "Voyage pittoresque dans le Brésil" es el fruto de esa asociación. Se trata de una joya bibliográfica. Y si a alguien le sobra un ejemplar sería un espléndido regalo de Navidad. No sólo a nadie le sobra, sino que es un texto difícil de hallar. Se hicieron 1050 ejemplares. Y hoy su valor es de 1600 euros.
Rugendas sólo consigue permanecer 6 años en Alemania. Su curiosidad pudo más y todo lo que había descubierto aquí lo tentó para regresar.
Pero su plan era más ambicioso: quería ir más allá todavía, al sur del sur. Casi con la misma obsesión de cualquier astronauta de hoy por surcar zonas ignotas en el espacio
Sarmiento ponderó a Rugendas
Tardó 4 años en llegar a Chile y su viaje se extendió durante otros 16. Uno de sus conocidos fue el exiliado Domingo Faustino Sarmiento, que comenta en relación a sus trabajos "en los que se revelan las transformaciones, imperceptibles para otro que él, que la raza española ha experimentado en América". Si hoy viviera Sarmiento no desentonaría para nada en cualquiera de los paneles tan gastados de nuestra televisión. Otro escritor argentino ligado a su metier fue Esteban Echeverría, del cual tomó inspiración de su libro "La cautiva", para una serie de 25 ilustraciones.
Lo cierto es que Rugendas se afinca en Chile y frecuenta los círculos intelectuales y sociales, lo que no hace más que encender su vocación de observador, cualidad más que útil para su trabajo. Y oscilaba entre los salones y la naturaleza indómita, como la región chilena de la Araucanía.
Entre fines de 1837 y principios de 1838 Rugendas pasa un breve tiempo en Mendoza y San Juan. Sin embago debe interrumpir sus excursiones por Cuyo a causa de un accidente sufrido al golpearse en una caída a caballo. Hay un boceto y un dibujo sobre Mendoza. Resulta extraño que sean, a su manera, las puertas de entrada y salida (o viceversa) de Mendoza. Las fronteras parecen haberlo seducido o quizá es una casualidad, sin más.
Esto era Desaguadero en el ojo hábil del artista. Al fondo, el omnipresente macizo andino. Las crónicas de viajeros coinciden en que en este punto comenzaba a divisarse la cordillera.
Punta de Vacas, fogón y posta. Acaso sea el registro más antiguo sobre este paraje de alta montaña que tenga Mendoza. Fue durante su viaje a fines de 1837. Ignoro cuál ha sido la suerte de esta obra.
Son varias obras suyas las que Christie´s pone en venta el próximo jueves. Pertenecen a serie de cuadros de costumbres en Chile y Perú. Y como era rigor en la época el formato era pequeño, transportable en especial para quien debía viajar e intentar venderlas y así seguir la vida.
El precio base de la subasta, para el caso de Rugendas en Christie´s, es de alrededor de 100 mil dólares. En varios casos se trata de dibujos a una escala mínima: 67,7 x 92,1 centímetros o 50,6 x 71,4. Lo grandioso a veces es pequeño aunque el tamaño no importa (en el sexo tampoco, según relatan ciertos hombres y mujeres).
Algunas de las obras que este jueves salen a la venta:
The beach of El Membrillo, Valparaíso.
Bathers on the Chorillos beach, Miraflores, Lima.
The fiesta of San Juan in Amencaes, Lima
Una editorial del diario "El Mercurio", frente a esta subasta y a la importancia que reviste para el acervo, hizo foco en una cuestión que bien se replica en la mayoría de los países de la región. Se trata de la imposibilidad que los estados puedan comprar estas obras, constitutivas de las propias naciones. "Quienes hacen donaciones demuestran un compromiso importante con la sociedad, y muchos de ellos consideran que hacerlo es retribuir parte de lo que recibieron de ella. Por lo demás y como correlato egoísta, la imagen pública del donante tiene un alza difícil de conseguir con otras acciones".
Finalmente, la biografía de Rugendas culmina de un modo clásico, lo que no la exime de cierto absurdo: "Sus últimos años están, sin embargo, signados por dificultades profesionales y financieras, y muere sin el reconocimiento que su obra obtendría mucho tiempo después".










