Un puente peatonal olvidado hace más de una década hoy sirve como refugio improvisado
El puente sobre el zanjón Frías sigue cerrado desde hace casi una década y hoy funciona como refugio improvisado para una persona en situación de calle.
Sin mantenimiento ni responsables claros, el puente del zanjón Frías pasó de ser un atajo clave a un refugio precario.
Alf Ponce Mercado / MDZEn enero de 2026, un relevamiento de MDZ volvió a poner en agenda el estado de abandono del puente peatonal sobre el Zanjón Frías. Ubicado entre Ciudad y Godoy Cruz, el cruce lleva casi una década clausurado sin explicaciones claras ni obras de recuperación.
Durante años fue utilizado por vecinos como un atajo habitual para cruzar de un departamento a otro. Sin embargo, el deterioro progresivo de la estructura terminó generando desconfianza y derivó en un cierre que nunca fue revertido.
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Hoy, ese mismo lugar suma una nueva escena que evidencia otra problemática. En el extremo del lado de Capital, una persona en situación de calle armó una especie de refugio utilizando sábanas, nailon y distintos elementos para protegerse del clima.
Una clausura sin respuestas
El puente conecta la calle Mariano Moreno, en la Quinta Sección, con Santiago del Estero, en Godoy Cruz. A pesar de su ubicación estratégica, el acceso permanece bloqueado desde ambos lados con distintas estructuras improvisadas.
Desde los organismos consultados en su momento, ninguno asumió responsabilidad directa sobre el mantenimiento o la decisión de clausura. Hidráulica descartó competencia, Irrigación también, y los municipios no dieron respuestas concretas.
Con el paso del tiempo, la falta de definiciones transformó lo que parecía una medida provisoria en un abandono sostenido. Sin obras ni anuncios, el puente quedó congelado en el deterioro.
La nueva postal con una vivienda improvisada
En abril de 2026, la situación sumó un nuevo capítulo. En la bajada del lado de Capital, sobre Mariano Moreno y Emilio Jofré, se pueden ver colchones, frazadas y ropa colgada sobre la estructura del puente.
El espacio, que antes era el acceso al puente, fue adaptado como refugio improvisado. Las telas y plásticos funcionan como paredes precarias frente al viento y el frío.
La escena no solo expone el estado del puente, sino también una realidad social más amplia. La falta de infraestructura en uso convive con la necesidad urgente de quienes no tienen dónde vivir.
Entre el olvido y la circulación diaria
El contraste es evidente: una estructura pensada para conectar hoy permanece inutilizada, mientras a su alrededor la circulación peatonal sigue activa. El puente ya no cumple su función original.
En ese contexto, la presencia de una persona viviendo allí termina de resignificar el espacio. Lo que fue un punto de paso ahora es una muestra concreta de abandono urbano y de una problemática social que crece a la vista de todos.