Tras la derrota en el Mundial: por qué el dolor colectivo va más allá del fútbol
Especialista explicó cómo impacta una derrota como perder la final del Mundial en las emociones y por qué cada persona vive el duelo de manera diferente.
La derrota en el Mundial genera un dolor colectivo que trasciende lo deportivo por la inversión emocional realizada.
EFELa derrota en una final del Mundial no solo deja un sabor amargo entre los hinchas. También puede generar un fuerte impacto emocional que trasciende lo deportivo. Así lo explicó la psicóloga Sol Rivera, quien analizó cómo se procesa la tristeza colectiva después de que se apaga la ilusión de levantar la Copa del Mundo.
Según la especialista, durante un Mundial el fútbol deja de ser únicamente un espectáculo para convertirse en un fenómeno social que modifica la vida cotidiana. "Durante semanas cambiamos rutinas, horarios y conversaciones. Celebramos y sufrimos juntos, por lo que el cerebro realiza una enorme inversión emocional", señaló.
Rivera indicó que la neurociencia demuestra que el sentimiento de pertenencia activa los circuitos de recompensa del cerebro. Por eso, las victorias generan una importante liberación de dopamina y refuerzan la identidad colectiva. Cuando llega una derrota, ese proceso se interrumpe y aparece una sensación que puede asemejarse a una especie de "abstinencia emocional".
El duelo deportivo también existe
La psicóloga aclaró que el llamado "duelo deportivo" no puede compararse con la pérdida de un ser querido, aunque sí implica atravesar una pérdida significativa. "Se pierde una expectativa compartida, un objetivo que parecía cercano y un proyecto construido entre millones de personas", explicó.
En ese proceso pueden aparecer distintas etapas, como la negación, el enojo, la necesidad de encontrar explicaciones y, finalmente, la tristeza que conduce a la aceptación de lo ocurrido.
Rivera remarcó que no todas las personas viven la derrota con la misma intensidad ni durante el mismo tiempo. El grado de identificación con la Selección, la personalidad, la capacidad para regular las emociones, el contexto personal y el significado que cada uno le otorgó al Mundial son factores que influyen en esa experiencia.
"Para algunos será una tristeza que dure apenas unas horas, mientras que para otros puede extenderse durante varios días. No existe una única manera correcta de vivirlo", sostuvo.
La especialista también invitó a reflexionar sobre el lugar que ocupa el deporte en la vida de cada persona. "Muchas veces depositamos en un objetivo colectivo expectativas de plenitud o desafíos que quizá sentimos ausentes en nuestra propia historia", advirtió.
Cómo acompañar a los más chicos
En el caso de los niños, Rivera consideró fundamental no minimizar la tristeza o el enojo que puedan sentir tras la derrota. Recomienda acompañarlos, validar sus emociones y aprovechar el momento para transmitir que el valor del deporte no depende únicamente del resultado.
"Podemos preguntarles qué fue lo que más disfrutaron del Mundial o cuál fue su mejor recuerdo. Así ayudamos a comprender que el aprendizaje también está en el camino recorrido y no solo en levantar un trofeo", explicó.
Como reflexión final, la psicóloga destacó que el recorrido de la Selección deja enseñanzas que van más allá del marcador. "No debemos confundir el éxito con la invencibilidad. La verdadera fortaleza psicológica no consiste en no perder nunca, sino en reconstruirse después de una derrota. Incluso los mejores equipos pierden, y eso también enseña humildad, resiliencia, perseverancia y capacidad de aprendizaje", concluyó.