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Padre Lucas Arguimbau: "Es muy duro ver que los más débiles y los más frágiles realmente necesitan cosas básicas"

En diálogo con MDZ, el padre Lucas Arguimbau contó sobre la tradicional cena de Navidad que se realiza en el Santuario de San Cayetano y las múltiples formas de asistencia social que llevan a cabo durante el año.

Padre Lucas Arguimbau

Padre Lucas Arguimbau

Agustin Turbio/MDZ

Fundado a principios del siglo XX en el barrio porteño de Liniers, el Santuario de San Cayetano, patrono del Pan y el Trabajo, se convirtió en un verdadero refugio para muchísimas personas y familias. En este caso, el padre Lucas Arguimbau conversó con MDZ y contó cómo se prepara la comunidad para la cena de Navidad que realizan hace más de 50 años y para la que esperan, aproximadamente, 500 invitados.

El párroco también detalló las multiples formas de asistencia social que ofrece el santuario: desde un sector de amparo a los más pequeños hasta uno de ayuda con el consumo problemático. Asimismo, contó cómo fue este 7 de agosto, día de San Cayetano, qué significó la muerte de Francisco y cómo se vivió el hecho de vandalismo que sufrieron en noviembre.

LUCAS ARGUIMBAU

La cena de Navidad: un clásico del santuario

-Se acerca la Navidad y detrás de cámara estábamos hablando de la cena que organizan en el Santuario. ¿Nos querés contar un poco en qué consiste?
-Es una cena histórica, hace 51 años que la podemos celebrar ahí en el Santuario. Empezó en el año 1974. Es para gente humilde, gente que está en situación de calle, muchas familias también que se acercan. Es el mismo 24 a las 21hs. Si el tiempo nos acompaña es en el parque del fondo, el que conocemos como el Patio de los Peregrinos, y si llega a llover lo hacemos dentro del mismo Santuario de San Cayetano, el Patrono del Pan y del Trabajo. Más o menos calculamos unas 500 personas, eso es lo que calculamos de comida. Estamos ahora abriendo una inscripción para que la gente nos ayude a calcular. Igualmente cualquiera que se acerque esa noche puede ingresar y compartir una mesa, junto a otra gente, con comida rica, que invita a celebrar y que sea un día de fiesta, que sea un día lindo. Hay un espacio para los chicos, para que puedan jugar. También hay alguien que viene y canta ya desde hace un tiempo y hace toda una fiesta donde se puede bailar, y la gente disfruta mucho. Es una noche de alegría, de esperanza, de paz. Lo disfrutamos mucho, lleva tiempo prepararlo. Uno tiene que imaginarse lo que es una fiesta de casamiento. Uno piensa en 100 personas y uno puede hacerlo. Acá, para 500, es todo un trabajito. Y hay miles de colaboradores, gente que ayuda desde hace muchísimo tiempo, y gente que se acerca puntualmente para colaborar. Pienso en los parrilleros, pienso en la gente que dona las empanadas de carne. Todas esas cosas van haciendo de algo que es un súper clásico de la cena de Navidad.

-Por eso también te iba a preguntar. ¿Cuántos son más o menos? ¿Cuántos trabajan para esta cena?
-Trabajan muchísimas personas. Algunos trabajan como en un equipo más compacto, que es el que tiene la vista general de todo lo que es la fiesta. Y después hay voluntarios que se van inscribiendo a lo largo del tiempo a través de la Secretaría del Santuario y vienen a armar, por ejemplo, la bolsa con el pan dulce y las confituras que la gente se lleva al final de la celebración. Está la gente que viene y colabora para el armado de las mesas, la colocación de las sillas, que esté todo limpio, ordenado. Hay gente, por ejemplo, que ya está preparando el parque y cortó alguna de las plantas para que esté un poquito más lindo también. Todo eso involucra a un montón de gente. La verdad que pensar en un número es muy grande. Y cada uno puede hacer su pequeño aporte. Así que eso está muy bueno.

-¿Ya están arrancando con los preparativos?
-Hace ya varias semanas, casi un mes, que empezamos con las reuniones y a contactar la gente que nos ayuda, que nos va acercando también materiales y cosas que nos permita hacer ese despliegue.

Datos para aquellos que quieran donar para la cena de Navidad

santuario de san cayetano

Discapacidad y consumo problemático de sustancias: la asistencia social del Santuario de San Cayetano

OCUPARSE DE LA INFANCIA

-También detrás de cámara me contabas que tenían otras formas de asistencia social, de ayuda a la comunidad. ¿Nos querés contar un poco?
- El santuario desde los años 70 empezó con un trabajo muy fuerte de ayuda social. Primero porque los curas veían que los mismos peregrinos reclamaban la famosísima la bolsa de trabajo, que hoy es el área laboral y que ha tomado todos unos giros de acuerdo a la tecnología y también a las demandas y necesidades que hay hoy. Lo que es el ocuparse también de la infancia, los chicos que tienen dificultades en el desarrollo: hoy estamos atendiendo no solo a los chicos, sino al grupo familiar, con lo difícil que sabemos que es acompañar a un niño con esas dificultades. El santuario, a través del sostenimiento que hacen los peregrinos, puede tener una fonoaudióloga, puede tener terapistas ocupacionales, puede tener psicóloga, psicopedagoga, trabajadora social. Y ese equipo que va trabajando en una dinámica comunitaria ayuda a que esas familias puedan ir consiguiendo no solo derechos, sino mejoras hasta en la alimentación de los nenes. Hay un sector de asistencia primaria: los baños, las duchas, la ropa, la alimentación, hay desayuno todos los días, hay comedor tres veces por semana. Todo eso va brindando una asistencia primaria. También todo lo que es el consumo problemático de sustancias, los grupo de autoayuda para jugadores, por ejemplo, y lo que es para familiares también. Los familiares necesitan hoy más que nunca poder acompañar a la realidad del que está en esa dificultad, en esa enfermedad, que es la adicción. Bueno, todo eso se vive en la casa del santuario, donde funciona el servicio social.

-Y también me imagino, por un lado, todos los voluntarios y también todos los recursos, que vienen de la propia comunidad.
-Exacto. Uno lo pone como la imagen de un hormiguero. Porque si uno tuviera la plata para comprarlo sería imposible. Esto se alimenta de la bolsa que trae alguien. Siempre lo cuento porque es algo que me impactó mucho: en el santuario la gente lo deja (a la donación) en una puertita y una vez una voluntaria encontró un paquete de fideos que tenía un cartoncito escrito que decía "perdón, soy jubilada". Y entonces ese era su aporte, ese paquete de fideos que se suma a un montón de paquetes de fiideos que hacen posible el milagro de que todo eso pueda darse todos los días.

Así se vivió el 7 de agosto, Día de San Cayetano

7 de agosto

-El 7 de agosto es el Día de San Cayetano, que recordemos es el patrono del pan y el trabajo. ¿Cómo vivieron este 7 de agosto de 2025?
-Fueron años duros. El 2024 fue un año durísimo para la gente, para todos los que trabajan, para todos los que están buscando trabajo también. Y el comienzo del 2025 también, con mucha demanda de tener que pagar cosas y de no llegar a fin de mes. Eso me parece que fue como lo que uno escuchó de la gente: "no alcanza para llegar a fin de mes". Siempre con esperanza, porque el peregrino si hay algo que tiene es esperanza, y es gente de laburo, gente que quiere salir adelante. Pero bueno, fue un 7 con muchísima gente. Alguien de Ciudad me decía que calculaban unas 800.000 personas que habían pasado por Liniers en esos tres días (6, 7 y 8 de agosto), porque la gente sigue entrando hasta el 8 a la madrugada. Y bueno, con una mano adelante y una atrás, pidiendo, agradeciendo también, y con la cabeza solidaria de llevar algo para los pobres.

-Y por ejemplo, todo este sector dentro del santuario que se dedica a lo que es discapacidad. Este año también estuvo muy marcado por la Ley de Emergencia en Discapacidad, ¿cómo vivieron toda esa situación?
-Es muy duro ver que los más débiles y los más frágiles realmente necesitan cosas básicas. Y pensar que uno puede lograr a veces con poco la mejora de una situación en la familia. Sabemos lo que implica en la familia, todo se trastorna. Lo viven con esperanza porque ellos ven los logros que se van dando, pero bueno, sabemos que lo que podemos hacer es un granito de arena y que se necesita mucho más. Por otro lado, tenemos todos los enfermos psiquiátricos que están silenciados, gente que vive en la calle, algunos medicados y otros no. Me decía una pareja que los dos eran enfermos psiquiátricos y que habían tenido una dificultad con los remedios y que tenían uno en común. Y entonces, ¿qué hacían? El remedio lo partían. O sea, cuando uno escucha esas cosas dice "partir el pan es un montón, pero partir los remedios psiquiátricos es un montón también". Bueno, eso lo queremos acompañar de la manera que se pueda, pero hay una necesidad creciente, que son los más débiles. O sea, los tenemos que cuidar. Los viejitos también, ¿cuántos viejitos que uno ve en el comedor que podrían ser nuestros padres? Y que no están ahí quizá porque tuvieron o tienen hoy una red que los sostiene y hay otros que no. Hoy se ven abuelitas, abuelitos que laburaron toda la vida y que hoy están yendo a un comedor. Y eso también es duro, es doloroso. Pero bueno, se van acostumbrando, aunque duela. Y bueno, también van haciendo sociales con otros y eso está bueno.

El hecho de vandalismo que sufrió el Santuario y la muerte de Francisco

-Si no me equivoco fue en noviembre que sufrieron este hecho de vandalismo. Vandalizaron una imagen de nuestra patrona, de la Virgen de Luján. Te quería consultar cómo lo vivió la comunidad y qué significó para vos también.
-Fue, por un lado, triste, porque la gente estaba triste, eso era lo que uno veía. Yo recibí las manitos de la Virgen, me las trajo una peregrina. Justo estábamos bendiciendo, había un montón de gente en la iglesia, y de ahí nos fuimos a ver lo que había pasado. Encontramos la Virgen de Luján destrozada y a partir de ahí empezó algo distinto, algo nuevo. La Virgen la empezamos a restaurar. Quisimos hacerlo como un signo de lo que hace Dios con nosotros: nos reconstruye. Muchas veces estamos destruidos, estamos en mil pedazos. Y también seguimos rezando por los que vandalizaron la imagen. No es la única ermita que se vandaliza, es mucho más común de lo que nos imaginamos. Pero bueno, es parte de nuestra fe y justo era ahí cerquita de un mes después de Luján, así que para nosotros también era simbólico.

-Este año fue muy movilizante, porque fue también el año que falleció Francisco. ¿Cómo lo viviste vos, cómo lo vivió la comunidad?
-Sí, fue algo fuertísimo. Uno lo veía que estaba muy cansado, también había estado con esa internación grande. Pero bueno, en el santuario de alguna manera, y esto también es algo histórico, se vive algo que él predicó mucho: en San Cayetano vos te podés ir a confesar y vas a encontrar al cura que te confiesa, pero además te vas a ir perdonado. Y eso creo que es uno de los mensajes más fuertes que él dio, y lo que es el cuidado del otro. El lema de este año era "Con San Cayetano todos hermanos". Me parece que fue un mensaje muy fuerte: no importa su religión, no importa si no cree, no importa si es rico, si es pobre, no importa nada. El otro no es un competidor, no es un número, no es una estadística, sino que es un ser humano que vibra, que llora, que también busca, que anhela, y que mirar a los ojos a alguien es lo que nos devuelve también la humanidad que tanto necesitamos, y que es lo que hizo San Cayetano en su vida.

-Y ya habiendo transitado todo este año con muchas cosas, ¿cómo te preparás para esta Navidad?
-Con muchas ganas. La gente que viene, que la vemos todos los días en el servicio, ellos mismos nos preguntan cuándo empieza, que se pueden anotar, y tienen como esa ilusión. Así que con muchas ganas de poder compartir con ellos el 24, que es una noche tan sagrada, tan humana también, y bueno, poder disfrutar el encuentro con ellos y todo lo que nos enseñan la gente muy sencilla, los peregrinos del Santuario. Son maestros de la vida, y la verdad que es un gusto enorme poder acompañarlos y aprender de ellos también.

-¿Algún mensaje que le quieras dar a la comunidad para esta Navidad?
-Un mensaje, quizá, es poder recuperar un Dios que quiso compartir nuestra suerte, un Dios que quiso mirarnos a los ojos, que quiso ver con sus ojos las estrellas, que quiso caminar nuestros caminos, que nos devuelva la humanidad que tanto necesitamos. Y creo que en las pequeñas cosas de todos los días se juega eso, lo importante. Así que, bueno, que tengan una feliz Navidad y seguro que si lo comparten con otros, y si hay gente que lo necesita, seguramente lo van a vivir en paz.