Pablo Bonvehí, sobre gripe K: "Hay que preparar las unidades de guardia para una mayor demanda"
La gripe K ya tiene presencia en Argentina y se monitorea según lo observado en el hemisferio norte, mientras se refuerza la importancia de la vacunación.
El infectólogo Pablo Bonvehí explicó que el riesgo de la gripe K no es la gravedad, sino la cantidad de contagios.
Santiago Aulicino/MDZLa gripe K ya fue detectada en Argentina y mantiene en alerta a las autoridades sanitarias por su alta capacidad de transmisión, observada con fuerza en Europa. Si bien los casos registrados hasta ahora no presentaron cuadros graves, los especialistas advierten que el virus podría adelantar la temporada de influenza.
“El problema no es que sea un virus más agresivo, sino que al ser distinto a los que circularon antes, hay menos inmunidad en la población”, explicó el médico infectólogo Pablo Bonvehí. Esa falta de memoria inmunológica facilita que se produzcan más contagios en menos tiempo y una mayor demanda en el sistema de salud.
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Según detalló el especialista, el subclado K pertenece al virus de influenza A H3N2 y su principal impacto está en la rapidez con la que se propaga. Ese aumento de casos, aun sin mayor virulencia, puede traducirse en más internaciones y complicaciones, especialmente en adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y otros grupos de riesgo.
Mirá la entrevista completa al Dr. Pablo Bonvehí sobre gripe K
Qué es el subclado K de la gripe
—Doctor, últimamente estamos escuchando noticias de una nueva variante de la gripe, que es el subclado K. ¿Cómo se diferencia de las otras cepas de la gripe?
—Hago un contexto general. Los virus de la gripe son básicamente dos tipos, A y B, que son los que afectan al ser humano. Dentro del A hay dos subtipos, a su vez, que uno se llama H3N2 y otro H1N1. A su vez, dentro de esos subtipos hay variantes que se van generando todos los años. Cuanto más distintas sean, mayor es la cantidad que es afectada.
Entonces, cuando aparece de esas variantes un subclado como sería este, K, donde hay bastante diferencia con el que había circulado antes, como la memoria inmune de la gente no está familiarizada con este nuevo subclado o variante, hace que aparezcan más casos. Entonces, ahora estamos en el hemisferio norte, básicamente en Europa, en el Reino Unido, con mayor número de casos producidos por el subclado K del subtipo H3N2 del virus de influenza A. Ese sería el contexto.
—Y en el hemisferio norte se habla de que se está propagando muy rápido. ¿Qué ve la comunidad científica como preocupación de esto?
—Bueno, una de las cosas que se ha visto este año es la difusión, la transmisión rápida, y eso generó un comienzo temprano de la temporada de influenza. Normalmente, en el hemisferio norte, la temporada de influenza, como denominamos nosotros, empieza un poco más tarde, en enero aproximadamente, y ahora empezó a verse casos ya en septiembre, claramente relacionados con este subclado K, que, al ser nuevo, como decíamos recién, genera un mayor número de casos y que se adelante la temporada.
Eso ha generado, por ejemplo en el Reino Unido, en España y en otros países, una mayor demanda de atención en las guardias, un mayor número de hospitalizaciones. No se ha visto que el virus en sí sea más grave o más virulento, sino que al haber mayor número de casos y mayor número de hospitalizaciones, también puede haber más casos que requieran cuidados intensivos o eventualmente fallecimientos.
Pero eso es lo que sabemos hasta ahora. La gran demanda de atención por el mayor número de casos y eso que está pasando, sobre todo lo más detallado se ve en el Reino Unido, pero también en España y en otros países; ha habido noticias de detección de este subclado K en países de América como Perú, como México. Así que bueno, estamos a la expectativa de ver cómo se va comportando.
—Con los viajes internacionales, ¿se cree que van a llegar antes los casos de gripe de lo que se suele detectar?
—Bueno, si uno mira justamente lo que está pasando en el hemisferio norte, es probable que sí. No lo podemos asegurar, pero uno, conociendo lo que está pasando en el hemisferio norte, debería prepararse. Debería cada uno en su institución, en este caso instituciones de salud, tener previstos los recursos para una mayor demanda que puede ocurrir antes de lo previsto. Normalmente, el virus de influenza empieza a circular en marzo, abril, mayo. Es probable que se adelante. Así que bueno, hay que tener todos los elementos preparados para atender esa mayor demanda, como está ocurriendo en Europa.
Cómo deben prepararse las instituciones de salud para atender los casos de gripe
—¿Y cómo se pueden ir preparando las instituciones de salud para recibir la demanda?
—Bueno, son muy importantes los insumos. Sabemos que este es un virus respiratorio. La transmisión es a través del contacto cercano con otra persona. Es muy importante tener mascarillas o barbijos para que... Por ejemplo, en España en este momento, cuando uno ingresa a un hospital, le dan un barbijo para que se coloque porque es donde se concentra la mayor cantidad de personas con influenza.
Entonces, conseguir insumos, barbijos, tener preparadas las unidades de guardia o de emergencias para una mayor demanda, tener preparados lo que sean necesidades de respiración mecánica que pueden ocurrir al aumentar el número de casos. Entonces, todo eso constituye la preparación, más allá de que cuando esté la vacuna disponible, uno empiece a vacunar al personal de salud, sobre todo priorizando aquellos que tienen un mayor contacto con las personas, como los servicios de emergencia, guardia, las unidades de cuidados críticos, todas las unidades donde ven personas con inmunocompromiso, que son los más vulnerables a la influenza. Entonces, todas esas áreas deben estar preparadas y tenemos, si uno quiere, entre comillas, la ventaja de que sabemos lo que está pasando en el hemisferio norte, entonces nosotros podemos tomar todas las precauciones del caso.
Vacunación contra la gripe en 2026
—Por lo general, se ve lo que pasa en el hemisferio norte para la composición de la vacuna. ¿La vacuna que va a llegar el año que viene va a estar compuesta justamente para prevenir esta gripe o ya no estamos a tiempo?
—El tema es el siguiente: para la composición de la vacuna, la Organización Mundial de la Salud recoge información de todos los laboratorios o de los laboratorios de referencia del mundo y hace dos recomendaciones al año. Una en febrero, que es para la composición de la vacuna que van a empezar a usar en septiembre en el hemisferio norte, y otra en septiembre para la vacuna que vamos a comenzar a usar en febrero-marzo del año siguiente en el hemisferio sur.
¿Por qué tanto tiempo antes? Porque la elaboración de la vacuna requiere toda una serie de procedimientos que necesita ese tiempo. De cualquier forma, si bien esa cepa o ese subclado no está estrictamente incluido en la vacuna, las pruebas iniciales de la formulación de nuestra vacuna del año que viene, que ahora en septiembre último lo definió la Organización Mundial de la Salud, tendría una cobertura bastante razonable sobre este subclado K, de forma tal que la vacuna que nosotros recibamos el año que viene va a tener cobertura sobre esta variante del virus.
—Y viendo que se va a adelantar la temporada de gripe, ¿se recomienda iniciar la vacunación antes que años anteriores?
—Esto en general depende de cuándo la vacuna está disponible. Es algo que en general ocurre hacia fines de febrero. Lo ideal sería que, apenas esté la vacuna disponible, se tenga ya todo organizado a nivel público y a nivel privado también para empezar. Todo esto requiere toda una logística de distribución de vacunas. Cuando una vacuna llega, requiere también previamente una serie de aprobaciones desde el punto de vista de Anmat y de trámites de aduana. Pero bueno, todo eso implica toda una logística. Lo mismo que la logística de distribución, que eso hay que tratar de tenerlo preparado de antemano para que, si uno tiene una previsión de que la temporada se vaya a adelantar o se va a adelantar, tener allanado el camino para que la vacuna se distribuya lo antes posible.
El rol del clima en la propagación de la gripe
—¿Y hasta qué punto juega a favor el clima?
—El clima incide. Ahora, estar en verano, donde en general uno tiene más actividad al aire libre, los ambientes están más ventilados; eso disminuye la posibilidad de transmisión del virus. Esto no quiere decir que no pueda haber un brote en verano. De hecho, cuando nosotros salimos de la pandemia de COVID en el año 2022, en enero tuvimos un brote de influenza porque los virus estaban con una circulación que se había desconfigurado de lo habitual, así que tuvimos circulación de virus de influenza en enero.
Así que, si bien el verano no es el clima más favorable para la difusión de virus respiratorios, puede ocurrir, pero sería más importante y más fácil la transmisión en invierno, donde los ambientes están cerrados, hay convergencia de gente en ambientes que están cerrados todo el tiempo, entonces eso facilita la transmisión, pero no quiere decir que en verano no pueda ocurrir.
Síntomas de la gripe
—¿Y cuáles son los síntomas de esta nueva variante? ¿Se diferencia de las otras variantes de la gripe o es igual?
—En general es difícil hacer una diferencia desde el punto de vista clínico. La gripe se caracteriza por síntomas respiratorios, tos, dolor de garganta; los síntomas generales pueden ser dolor de cabeza, dolores musculares y fiebre. Todo eso configura el cuadro clínico habitual de influenza. Han descrito en este brote en el hemisferio norte mayor síntoma de sinusitis, es decir, congestión nasal. Pero yo diría que clínicamente no es posible diferenciar. Tengamos en cuenta que cualquier persona que tiene síntomas respiratorios puede estar cursando un cuadro de influenza por esta variante.
—¿Clínicamente cómo se hace para diferenciar con otras enfermedades respiratorias?
—Bueno, es muy difícil clínicamente. En general, los cuadros virales se parecen mucho. Nosotros todavía seguimos teniendo casos de COVID que pueden parecerse a estos síntomas. Hay otro virus que se llama sincicial respiratorio, que es el virus de la bronquiolitis de los chicos, que también produce dolor de garganta. En general, dura más tiempo, produce más broncoespasmo, pero son pequeños detalles que a veces clínicamente uno no puede diferenciar.
Hay otras bacterias que producen infecciones respiratorias, como el neumococo, que es una bacteria que produce neumonía. En realidad, clínicamente uno puede tener una orientación, pero el diagnóstico de certeza es a través de un hisopado nasal. Hoy tenemos, a través de biología molecular, que se hacen test de PCR, que inclusive en ese mismo hisopado se testean distintos virus como influenza, sincicial respiratorio, COVID, adenovirus, otros virus respiratorios. Así que esa es la forma de hacer el diagnóstico de certeza.
Lo que tenemos en nuestro país en funcionamiento son las unidades de monitoreo ambulatorio, que son centros de salud donde a personas con síntomas respiratorios se les hace ese hisopado y se va vigilando cuál es el virus que va apareciendo. Entonces, a través de esa información, nosotros podemos decir que alguien que viene con síntomas respiratorios, ahora, supongamos, lo más probable es que tenga este virus, que es lo que estamos viendo en esas unidades de monitoreo ambulatorio.
Después, los centros de salud; algunos tienen disponibilidad para hacer hisopado a los pacientes que vienen y detectar el agente causal, pero sino nos tenemos que manejar de acuerdo a la información epidemiológica que nos dan estos centros de vigilancia de monitoreo.
—¿Sirve estar vacunado contra todas estas enfermedades respiratorias para evitar complicaciones?
—En general, las vacunas contra virus respiratorios como es la influenza, como es el COVID, lo que evitan sobre todo y más que todo en adultos, son las complicaciones. Las complicaciones que hagan que la enfermedad sea más grave, que la persona se hospitalice y que la persona fallezca.
Cuando nos movemos hacia las personas más jóvenes, la vacuna es más efectiva para prevenir la enfermedad. Entonces, probablemente, si nosotros vacunamos gente joven hasta 18 años, posiblemente evitemos la enfermedad en un porcentaje del 70%. Si nos vamos hacia edades más avanzadas, baja esa protección contra la enfermedad, pero sigue siendo buena para complicaciones.
Eso pasa con todas las vacunas de virus respiratorios como es influenza, COVID; hay una vacuna actual para adultos de sincicial respiratorio, así que es un patrón común. Tenemos que pensar que la vacuna a lo mejor no nos evita tener la enfermedad, pero evita que esa enfermedad se complique; eso es un concepto muy importante.
Grupos de riesgo de las enfermedades respiratorias
—Por lo general, coincide siempre el grupo de riesgo para todas estas enfermedades. Podemos, si quiere, repasar cuáles son esos grupos de riesgo.
—Sí, en general coinciden, como vos mencionás. Bueno, grupos de riesgo por edad: todos vamos aumentando nuestra edad y con eso va envejeciendo nuestro sistema inmune y la respuesta no es la misma a las enfermedades y también eso hace que seamos más vulnerables a complicaciones. Por lo tanto, la edad en general a partir de los 60-65 años es un factor de riesgo para complicaciones.
Por debajo de esa edad, personas que tienen enfermedades pulmonares crónicas como asma, EPOC, bronquiectasia, etcétera, enfermedades cardíacas crónicas como insuficiencia cardíaca, problemas valvulares cardíacos, la obesidad se ha visto que es un factor de riesgo para infecciones respiratorias, la diabetes, la inmunodepresión de cualquier tipo; cualquier persona que tenga el sistema inmune con debilidad por distintos motivos está en más riesgo de complicaciones.
Después, el embarazo en general para influenza es un factor de riesgo de complicaciones. El COVID puede complicar el momento del parto y después al recién nacido. El virus sincicial respiratorio en general a la madre no produce complicaciones, pero sí en el chico pueden aparecer en los primeros seis meses.
Y después el personal de salud. Todos los que trabajamos en el ámbito de la salud tenemos más riesgo de exposición porque trabajamos en lugares donde consulta mucha gente con síntomas respiratorios y a su vez le podemos transmitir el virus a personas vulnerables. Por lo tanto, el personal de salud tenemos que estar vacunados contra influenza, por ejemplo, COVID.
Después los niños pequeños, sobre todo menores de dos años, son también un grupo de riesgo de complicaciones de influenza y otros virus respiratorios.
Motivos de la baja tasa de vacunación
—Y últimamente estamos viendo muchas bajas tasas en la vacunación. En su experiencia, ¿cuáles cree que son los factores que influyen en esto?
—La baja de tasas de cobertura de vacunación viene de hace muchos, yo diría de la última década o un poco más. Tiene distintos orígenes. El principal es la falta de percepción de riesgo de enfermedad. Por ejemplo, vamos a salirnos de estas enfermedades, vamos a hablar de sarampión. El sarampión es una enfermedad que inclusive hay muchos médicos que no la han visto porque, gracias a la vacunación, ha disminuido notablemente la aparición de casos. Entonces, cuando la comunidad siente la falta de percepción de riesgo de una enfermedad, se cuestiona para qué vacunarse. Y si además de eso le agregamos a eso falsos mitos acerca de la vacunación, todo eso contribuye a que la vacunación disminuya.
También, por supuesto, el COVID con la necesidad de disponibilidad de vacunas en forma rápida, que realmente ha sido lo que tuvo un impacto en disminuir los casos y en disminuir la mortalidad, también ha generado incertidumbre sobre las vacunas y todo eso ha contribuido a que hoy haya mucha gente que, con desconocimiento del tema, considere que las vacunas pueden ser un riesgo para la salud, lo cual no es así.
Y sabemos que el problema de cuando no se vacuna es que reemergen las enfermedades. Eso está pasando con sarampión en distintos lugares del mundo. En nuestro país, coqueluche, que es la tos convulsa, con disminución de la tasa de vacunación, ha remergido casos y, hasta donde yo sé, hubo ocho bebés muertos por coqueluche, que es una enfermedad con una vacuna que puede prevenir la mayoría de los casos de las complicaciones. Entonces, todo eso ha hecho que hoy haya disminuido la tasa de cobertura de vacunas, de todas las vacunas, no solo la de los niños, sino de adultos también.
—Para ir finalizando, me gustaría que le dé un mensaje a aquellas familias que están dudando de vacunar a sus hijos o incluso adultos que creen que ya no es necesario vacunarse.
—Cuando uno va a ver las medidas de salud pública que han disminuido o que han tenido impacto en la salud pública global, son dos. Una es el agua potable y otra son las vacunas.
Entonces, cuando uno también empieza a analizar cuántas muertes se hubieran evitado si uno hubiera vacunado con altas tasas de cobertura, también ve que son millones de personas. Además, en el caso de los niños, no tienen ellos poder de decisión y yo creo que a ningún padre le gustaría tener un hijo que se complique o que fallezca por sarampión u otra enfermedad inmunoprevenible. Entonces, yo creo que esos elementos son muy importantes y hay que vacunarse.
Y en adultos, por ejemplo, las complicaciones que vemos todos los años por distintas enfermedades, por ejemplo, respiratorias, tienen en su gran medida prevención y recordar, y hay otro campo que es muy importante, sobre todo en adultos, que enfermedades como influenza producen no solo el cuadro respiratorio que comentábamos antes, sino que también pueden generar enfermedades cardiovasculares, aumenta la tasa de infarto de miocardio. Está demostrado que durante la circulación del virus influenza aumenta el riesgo de infarto de miocardio porque influenza genera toda una inflamación general del organismo. Eso en personas que tienen alguna placa de ateroma en las coronarias hace que esa placa por ahí se libere, obstruya la arteria coronaria y genere infartos. O sea que la protección va más allá de lo respiratorio. También protege contra eventos como estos.

