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Vendimia, luminoso paso de Andrea Colamedici entre las penumbras

El filósofo italiano Andrea Colamedici honró la vendimia en Mendoza debido a la visión contemporánea de su parecer sobre los nuevos problemas: la IA.

El filósofo italiano Andrea Colamedici pasó durante la Vendimia por una Mendoza a la que le cuesta la autocrítica.

El filósofo italiano Andrea Colamedici pasó durante la Vendimia por una Mendoza a la que le cuesta la autocrítica.

Mientras la dirigencia de Mendoza no palpita el espíritu noble de la autocrítica y muchos de ellos pareciera que recién están viviendo aquí hace unos meses, por su discurso e indiferencia, la Legislatura fue el refugio de resistencia en el campo vibrante de las ideas ante lo expuesto allí por el filósofo italiano Andrea Colamedici.

La vendimia y más ésta que varias de las últimas, deja al descubierto un nivel de capas muy contrapuestas en el tejido social, pero también en el terreno de los temas que calientan la agenda pública. Es como si existieran dos planos, al menos: el pasado conservador y el presente perturbador casi por definición.

Viene spoiler: el pasado que jamás es pisoteado está ganando en Mendoza. Tampoco es una goleada, pero ... El futuro merece mejor consideración

Canción IA

A Lujján, Las Heras, Rivadavia y Tunuyán
Mendoza Vendimia

Mendoza

Y mientras estamos llenos de pasado también estamos menos relevantes en un país que necesita descentralizar todo. La economía, desde luego, pero tambien los ejes del desarrollo, la narrativa del progreso.

Esa capa del país unitario está más en sintonía con la época, que Mendoza.

Apenas unas horas después de la presentación de Andrea Colamedici, como un intelectual valiente como voz de alerta sobre el reino inevitable de la IA en los castillos de Silicon Valley, el presidente Javier Milei asistió a una cumbre de países que miran para otro lado cuando se les menciona una tecnología que merece tratamiento global.

Milei cree que la IA es una conquista del mercado y una obra maestra producto del incesante nervio innovador del capitalismo.

En Mendoza todavía no se puede asociar ni las palabras, tan siquiera: por un lado, va la Inteligencia, por otro carril transita allá, lejos muy lejos, eso de lo Artificial.

Una visión por soberbia y la otra por indiferencia son "papita para el loro" entre aquellos que muy prontamente se han puesto detrás de la IA. Son pocos. Es un club demasiado exclusivo.

Uno de ellos es Sam Altman. Y pese a que conozco y he conocido tipos raros, la verdad, éste es un campeón. Uno de ellos es Sam Altman. Y pese a que conozco y he conocido tipos raros, la verdad, éste es un campeón.

Funcionario de Trump, el dueño de OpenAI Sam Altman tiene pocos pruritos para mostrar sus planes. Uno de ellos es reemplazar la democracia liberal clásica que conocemos o a la que aspiramos, por un gobierno de corporaciones tecnológicas con dominio planetario.

Para Altman no hay electores, sino clientes, no hay urnas, sino postners, no hay elecciones, sino asambleas de accionistas. Para Altman no hay electores, sino clientes, no hay urnas, sino postners, no hay elecciones, sino asambleas de accionistas.

Sam Altman-IA - Interna 4

Pero no es lo más exótico de su espectro ideológico. Le pregunté a una IA sobre Altman. Esta fue su primera respuesta:

- La información sobre la ideología política de Sam Altman no es tan clara como otros datos. Se lo asocia con ideas post-humanistas y aceleracionistas, que exploran cómo la inteligencia artificial podría cambiar la sociedad y el futuro de la humanidad. También se ha mencionado que tiene premoniciones sobre el futuro, incluyendo cómo la distribución de la riqueza podría cambiar.

- ¿A qué se le llama aceleracionismo?

- Es una ideología que plantea que la tecnología y el progreso económico deben acelerarse lo más posible, incluso causando crisis o disrupciones, para transformar profundamente la sociedad y la humanidad. Algunos creen que esto podría llevar a una nueva etapa de existencia, mientras que otros lo ven con preocupación.

Sam Altman

Esta es la nube de palabras que arroja la IA sobre Sam Altman, al requerirle las diez más positivas y negativas.

Sam Altman nube palabras

Mendoza Bis

En los últimos días aparecieron en MDZ notas con protagonistas de la industria del vino en distintos roles y representando sectores muy disímiles. La mayoría de ellos coincidió en que la industria está en retroceso, por el mercado, por el consumo, por el dólar, por lo que fuere.

En desayuno de COVIAR ayer, el acto más influencer de la organización en el año, mostró mejor todavía la crisis y, para peor, la no aceptación entera de la crisis vitivinícola. La tecnología produce una aceleración del tiempo dejando casi esa noción hecha añicos. Y no parece que allí estén tomando nota.

Luego de los discursos y por lo que se parla antes del acto oficial, es como si esta crisis no existiera. Y la culpa, en caso que alguien admita una anomalía, es de un Otro, un espectro, un ministro, el Zonda, la poética de Hilario Cuadros o cualquier tontería en este estilo.

Las notables e importantes ausencias en la perfomance anual de la COVIAR explican con evidencia que esa mendocinidad ha quedado aislada y serán cada vez menos si insisten en la tonada del reclamo.

No es un detalle que los muchos faltantes no sean nendocinos. Esta industria, salvo por menos de 10 empresarios, no se decide aquí. Y en otros casos, ni siquiera en este país.

Ocurre que en Mendoza se ha normalizado la situación de crisis, contrariando un lugar que San Martín hizo épico y que en su ADN supera la adversidad en busca de otras. No es fácil pero, al parecer y por los registros históricos, tampoco taaaaan difícil.

Por ahora estamos en la Guerra (como si alguna vez hubiésemos estado en otra cosa, pensaría un distraido). Por ahora estamos en la Guerra (como si alguna vez hubiésemos estado en otra cosa, pensaría un distraido).

En ese contexto Mendoza está en su propia guerra y a decir verdad los que están ganando son los malos. Los malos de Mendoza son aquellos que, ante todo, se han equivocado y nunca lo han asumido. Ponga a la mayoría y cante con la boina o la marchita o la Marsellesa.

Equivocarse es parte del asunto, es sabido. Y muchos a causa de equivocarse tanto han dado maravillas en su único acierto. Pero nada es generalizado en cuanto a posibilidad de error.

Pero para qué se reclama que alguien, alguna vez, en este desierto, admita errores (no importa la escala, pero sí importa). Respuesta muy simple: para por lo menos equivocarnos en otra piedra, más arriba de la montaña, sentir que por lo menos avanzamos un metro cada 20 o 40 o 120 años.

No es un acto altruísta, para nada, ni decorativo. Admitir errores es hacerse responsable. No es un acto altruísta, para nada, ni decorativo. Admitir errores es hacerse responsable.

Los malos también son los empresarios que utilizan y desutilizan al Estado y alzan o desalzan su voz. Reacios a competir, mañosos, mañeros, amañados.

Les da lo mismo el mercado mientras el mercado les de lo mismo de siempre.

Esto es: un Estado bobo o que se hace el bobo, que condona deudas, aplica moratorias a los impuestos, licita pero no lícito. En modo discrecional tamaño nuclear. Es un etcétera recurrente.

La puerta giratoria. Pero en este apartado la de los ministerios de Hacienda, Economía o bien Obras Públicas. Por suerte, pero no en Mendoza, hay condenas judiciales. Quizá la provincia se crea parte de Chile. Es un buen truco. Pero ya no da.

Veamos la trama del Caso Bento como un carril que debe transitarse. Caiga quien caiga. ¿Es el inicio de una nueva etapa? Sería celebratorio.

Mendoza Inteligencia Artificial Legislatura

Vendimia

El filósofo italiano Andrea Colamedici pasó desapercibido esta semana en la ciudad, una apreciación que el intelectual no acostumbra recibir. Estuvo aquí luego de su im-pre-sio-nan-te aporte en el Congreso Futuro de Chile, uno de los ámbitos más sofisticados en el cruce de tecnología, cultura y sociedad.

Sofisticado, en serio, y audaz, en serio, y sorprendente en su debate contemporáneo, al nivel de los países desarrollados.

Para entender la gravitación de Andrea Colamedici, y que al menos no haya sido tan en vano la densa indiferencia pública y también peligrosa por su escaso impacto, la exposición en la Legislatura tiene registro en video vía YouTube.

Para una sociedad que desprecia a sus interpeladores, que por algo sostienen ese rol, puede pasar Mick Jagger o Luciano Castro y es lo mismo. Hasta quizá, dice: "Pero el más pendejo tiene mejores músculos". Para una sociedad que desprecia a sus interpeladores, que por algo sostienen ese rol, puede pasar Mick Jagger o Luciano Castro y es lo mismo. Hasta quizá, dice: "Pero el más pendejo tiene mejores músculos".

Andrea Colamedici

El autor del libro "Hipnocracia" fue pionero en utilizar la IA para provocar la reflexión, lejos de las certeza. Jianwei Xun causó sensación en el mundo académico con su texto "Hipnocracia", en el que presenta una teoría sobre la manipulación de la realidad, las narrativas que se validan a través de la repetición y la ruptura de las fronteras entre lo que es y lo que parece ser.

A pocos meses de publicarse se debatió en un evento académico en Cannes. Y fue citado por columnistas internacionales.

Solo hay un detalle: Jianwei Xun no existe; es una inteligencia artificial. El supuesto pensador de Hong Kong es una creación del filósofo italiano Andrea Colamedici, en colaboración con inteligencias artificiales como Claude y ChatGPT.

Más que un seudónimo, Xun es el resultado de un experimento filosófico sobre la autoría, la autoridad y el papel de la IA en el pensamiento contemporáneo.

Cofundador del proyecto Tlon y autor de varios libros sobre filosofía, espiritualidad y lenguaje, Colamedici utiliza la figura de Xun para cuestionar cómo las ideas adquieren legitimidad en la era de la «hipnocracia»: un régimen, como él lo define, en el que el control no se logra mediante la censura, sino mediante un exceso de narrativa.

"Los sistemas de IA generativa están diseñados para complacer, confirmar sesgos y ofrecer respuestas útiles. Yo hice lo contrario. Utilicé lo que llamo "incitación contrastiva": pregunté a la IA. La IA identificó errores en mis ideas, propuso perspectivas opuestas y creó tensión", ha comentado.

andrea colamedici mendoza

Inteligencia Artificial

El italiano cumple su rol como filósofo: molestar en la comodidad, proponer una zona nueva sin tanto confort. Es un buen método para un tipo que se dedica a pensar.

"En lugar de usar la IA para reforzar lo que ya pensaba, la usé para descubrir dónde mi pensamiento aún no había llegado", dice.

Y no es nada tonto: "En una era donde los sistemas algorítmicos median cada vez más la producción de conocimiento, ¿no deberíamos cuestionar los mecanismos que construyen la autoridad intelectual?".

Qué buena pregunta, Mario.

Podría resultar hasta delirante, pero lo cierto es que con Inteligencia Artificial aplicada en aspectos técnicos en la agricultura, la crisis mendocina en su industria más emblemática sería bastante menor.

Cosa de locos.