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Oberá celebra la Fiesta Nacional del Inmigrante: un viaje cultural único

La ciudad misionera recibirá a más de 30 mil visitantes entre el 4 y el 14 de septiembre en un homenaje a las colectividades que la poblaron.


El intendente de Oberá, Pablo Hassan, destacó la importancia de la Fiesta Nacional del Inmigrante, que este año celebra su 45ª edición entre el 4 y el 14 de septiembre. El lanzamiento nacional del evento se realizó en la Casa de Misiones, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La celebración rinde homenaje a las familias de distintas colectividades que llegaron a Oberá hace más de un siglo, buscando una vida mejor tras una Europa devastada por la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Durante diez días, los visitantes podrán disfrutar de comidas típicas, bailes tradicionales, espectáculos artísticos y la elección de la Reina Nacional del Inmigrante, título que actualmente ostenta Ruth Bys, de la colectividad Nórdica. También se realizará la elección de la reina virtual de los inmigrantes.

Más de 30 mil turistas para esta fiesta nacional

“Para nosotros es un orgullo y una felicidad muy grande poder contar con la nueva edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante. Ésta es la fiesta más representativa de nuestra ciudad y también es una de las fiestas más grandes de la provincia de Misiones”, aseguró Hassan.

El intendente resaltó que la fiesta recibe a más de 30 mil turistas cada año y reúne a 15 colectividades que muestran su historia, gastronomía y cultura. Recordó las palabras de un embajador: “He recorrido más de 160 países y en ningún lugar del mundo conocí un predio de fiestas de inmigrantes tan desarrollado como este”.

“Durante 15 días uno puede, como decimos nosotros, dar la vuelta al mundo en un día recorriendo cada una de esas casas típicas y probando, conociendo, escuchando, charlando, viendo algo puntual de esa nacionalidad”, agregó Hassan.

La capital nacional del inmigrante

Consultado sobre el reconocimiento de Oberá como capital nacional del inmigrante, Hassan explicó: “Oberá se fundó en 1928, pero 10 años antes ya empezó una corriente inmigratoria a poblar la ciudad. Primero fueron franceses, después suecos y noruegos, luego polacos y ucranianos, y a poco se fueron sumando distintas colectividades”.

El jefe comunal destacó que, a diferencia de otros lugares del país, la inmigración a Oberá no fue organizada por una sola empresa, sino por distintas corrientes que llegaron con el respaldo del gobierno territorial, que entregaba tierras para poblar. “Después de 1928 se da la parte más fuerte de la emigración y termina poblándose el territorio con alemanes, ucranianos, suecos, noruegos, polacos, franceses, brasileños, portugueses, checos, suizos, japoneses, italianos y paraguayos”, detalló.

“Hoy tenemos 15 inmigrantes, pero terminó siendo una ciudad única por esta cuestión histórica de cómo se desarrolló, cómo creció y la fiesta nacional de inmigrantes es una pieza fundamental para que durante el transcurso de los casi 100 años que tenemos como ciudad todas esas tradiciones que trajeron los inmigrantes no se pierdan y se mantengan”, subrayó Hassan.

Una identidad que perdura

“La Fiesta Nacional del Inmigrante tiene 45 años, hasta hoy en día las culturas y las tradiciones de cada nación están muy arraigadas en la ciudad, muy cuidadas y mantenidas”, señaló el intendente.

El arraigo cultural se refleja en la vida cotidiana: “A veces uno se va a comer a la casa de alguien descendiente de ucranianos y lo más probable es que los platos sean muy parecidos a lo que comen allá. Uno va a visitar a una familia de descendencia portuguesa o brasilera y la gastronomía será típica brasileña. A veces hasta hay abuelos que hablan el idioma de su nacionalidad”, explicó.

Cada colectividad conserva también sus prácticas religiosas, lo que convierte a Oberá en “la ciudad con más templos religiosos per cápita del país”. Según Hassan, esa diversidad cultural y espiritual motivó que la Legislatura provincial declarara a Oberá como “ciudad de la paz”, distinción que buscan extender a nivel nacional.

La fiesta en detalle

El predio donde se desarrolla el evento tiene dos hectáreas y alberga casas típicas de cada colectividad, construidas a tamaño real y con museos que cuentan la historia de las familias inmigrantes. Además, el espacio incluye una feria comercial y cultural, un museo municipal, áreas verdes y dos escenarios (uno principal y otro alternativo) donde se presentan ballets, grupos de música y espectáculos típicos.

“Durante todo el festejo uno puede ir a disfrutar de la gastronomía, sentarse a comer y ver diferentes shows, bailes o música. Para los jóvenes, las músicas típicas también son muy particulares”, concluyó Hassan.