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Cómo llegar desde Mendoza a una de las playas más hermosas y con agua turquesa de Chile

Bahía Inglesa combina pueblo chico, mar turquesa, arena clara y buenos servicios, se consolida como una salida ideal para personas de Mendoza.

Bahía Inglesa es una las playas más atractivas de Chile.

Bahía Inglesa es una las playas más atractivas de Chile.

Turismo Chile

Cuando empieza a apretar el calor, en muchas casas se repite la misma charla: vacaciones, ruta, presupuesto y ese deseo de ver el mar después de un año largo. Suelen aparecer en la lista los destinos clásicos de siempre, pero cada vez más, desde Mendoza, miran hacia el otro lado de la cordillera.

Del lado chileno, en pleno norte, hay un pequeño pueblo costero que viene ganando fama entre quienes ya lo conocieron. Se llama Bahía Inglesa y, aunque está frente al Pacífico, a primera vista se parece más a un rincón caribeño que a la imagen típica de ese océano frío y gris.

Un pueblo mínimo frente a un mar inesperado

Bahía Inglesa está en la Región de Atacama y pertenece a la comuna de Caldera. Queda a menos de 4 kilómetros de su puerto y a unos 76 kilómetros de Copiapó, la ciudad que concentra la mayoría de los servicios de la zona. En el pueblo viven alrededor de 135 personas; esa escala chica se nota apenas uno llega: pocas calles, poco ruido y un clima de calma casi permanente. La postal se completa con arena muy clara, formada por conchilla molida, y un mar de tono turquesa que llama la atención incluso en días nublados.

El clima templado acompaña buena parte del año, lo que permite pensar en escapadas fuera de la temporada alta. Aunque es un lugar pequeño, cuenta con campings, hoteles, restaurantes y casas de veraneo, de modo que se puede pasar varios días con comodidad sin renunciar a la tranquilidad.

Bahía Inglesa es conocida como El Caribe Chileno Foto: Sernatur Chile
Bahía Inglesa es conocida como El Caribe Chileno Foto: Sernatur Chile
Bahía Inglesa es conocida como El Caribe Chileno Foto: Sernatur Chile

Playa Blanca se destaca por su entorno natural y su belleza sencilla, mientras que El Chuncho suele ser elegida por quienes buscan un poco más de silencio y privacidad. Entre las rocas se forman pequeñas pozas de agua transparente en las que se puede sentar, charlar, leer o simplemente dejar pasar el tiempo. Esa suma de rincones tranquilos arma un escenario perfecto para bajar el ritmo después de meses de rutina.

El desierto que, de golpe, se llena de color

A pocos kilómetros del mar aparece otra sorpresa: el famoso desierto florido. En ciertas primaveras, cuando las lluvias acompañan, el paisaje árido del Atacama cambia por completo y la tierra seca se cubre de flores silvestres. Donde normalmente predominan los tonos ocres, surgen violetas, amarillos y blancos que pintan las lomas y los valles. Es un fenómeno muy buscado por amantes de la naturaleza y la fotografía, y se ha hecho conocido en todo el mundo.

Desde Bahía Inglesa se pueden contratar excursiones, alquilar un vehículo tipo jeep o incluso animarse a salir en bicicleta para recorrer la zona, siempre tomando recaudos por tratarse de un entorno desértico. Ver el mar turquesa y, en la misma región, un desierto convertido en tapiz de flores es una combinación que sorprende a quienes vienen desde el lado argentino.

Cómo organizar el viaje desde Mendoza y otras provincias

Para los mendocinos y para muchos argentinos, el camino arranca cruzando la cordillera por alguno de los pasos fronterizos habilitados y dirigiéndose luego hacia la Región de Atacama. El objetivo es llegar primero a Copiapó, que funciona como base para moverse. Desde allí faltan unos 76 kilómetros por una ruta asfaltada, bien señalizada y fácil de seguir hasta Bahía Inglesa; se puede hacer en auto propio, en vehículo de alquiler o con transporte local.

bahia inglesa mapa
Esta es la ruta que se puede hacer desde Mendoza, en auto, hasta Bahía Inglesa

Esta es la ruta que se puede hacer desde Mendoza, en auto, hasta Bahía Inglesa

Otra opción es volar dentro de Chile hasta el aeropuerto Desierto de Atacama, cercano a Copiapó, y completar el tramo final en taxi, bus o auto alquilado. Con algo de planificación previa, revisar el estado de los pasos y elegir la mejor combinación de transporte, el viaje se vuelve accesible. Al final del recorrido espera un pueblo pequeño, de ritmo lento y frente a un mar turquesa que demuestra que, a veces, no hace falta cruzar medio mundo para sentirse en un lugar de postal.