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Cirugía plástica: cuándo decir "no" según el Dr. Juan Manuel Di Diego

El cirujano Juan Manuel Di Diego revela claves de la cirugía plástica segura, el rol del vínculo médico-paciente y cuándo es mejor no operar.

Juan Manuel di Diego es médico, especialista en cirugía plástica y general.

Juan Manuel di Diego es médico, especialista en cirugía plástica y general.

Agustín Tubio/MDZ

La cirugía plástica no solo implica técnica y resultados estéticos, sino también decisiones médicas complejas donde la seguridad y la ética son centrales. Así lo plantea el cirujano Juan Manuel di Diego, quien destaca que saber cuándo no operar es tan importante como dominar una intervención.

Formado inicialmente en cirugía general, di Diego asegura que ese recorrido le dio una base sólida para enfrentar situaciones complejas. “La cirugía general te da espalda, te permite manejar complicaciones y tener otra seguridad al momento de operar”, explica, al tiempo que recomienda a los jóvenes médicos seguir ese mismo camino antes de especializarse.

En ese marco, el especialista pone el foco en un aspecto clave: la seguridad del paciente. Para que una intervención sea exitosa, sostiene que deben cumplirse tres condiciones fundamentales: una adecuada evaluación previa, un entorno médico con recursos y un vínculo sólido entre médico y paciente.

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Entrevista completa a Juan Manuel di Diego

—Sos médico cirujano plástico, ¿cómo elegiste esa profesión y qué te motivó a hacerlo?

—Yo creo que supe que iba a ser médico desde siempre. O sea, nací siendo médico. Yo era en el colegio el que llevaba el animalito para disecar. Era el que siempre estaba con biología. O sea, nací creyendo que iba a ser médico. Yo soy del interior. Me vine a Buenos Aires a estudiar medicina, me recibí de médico.

En los primeros años ya empecé a dar clases en la cátedra de anatomía. Con lo cual empecé con las disecciones, un poco más a tener relación con el cuerpo, con las estructuras. Eso me llevó a elegir la cirugía. Primero, cirugía general. Yo hice la especialidad de cirugía general. Y cuando terminé mi especialidad de cirugía general, ahí decidí hacer una segunda especialidad, que es cirugía plástica, que es lo que hago actualmente.

—¿Y creés que al haber hecho la cirugía general tenés un plus como cirujano plástico?

—Sí, totalmente. Yo creo que cualquier rama quirúrgica debería tener una formación previa de cirugía general. Yo soy docente de la facultad. Me he dedicado muchos años a dar clases. Y siempre les aconsejo a los alumnos, mismo ahora a los que hacen plástica, o que por ahí me contactan para ver cuál es la mejor opción de carrera, siempre les aconsejo hacer primero cirugía general y después cirugía plástica o la que fuera quirúrgica.

Porque la cirugía general te da mucha espalda, te da mucha manualidad, te permite vivir el contacto primario con la cirugía, con los primeros pasos, con los pasos más avanzados, con casos quizás mucho más graves o complejos. Y después, cuando desarrollás la subespecialidad, tenés más respaldo para poder resolver situaciones de emergencia, que en definitiva son las que más nos preocupan.

Situaciones de emergencia en cirugía plástica

—¿Y esas situaciones de emergencia son muy frecuentes dentro de la cirugía plástica? Entiendo que ustedes siempre al paciente le tienen que decir cuáles son los riesgos, ¿pero qué tan frecuentes son?

Condiciones para una cirugía plástica

—Es muy raro tener una emergencia en cirugía plástica, por supuesto cuando se cumplen con determinadas condiciones. Para que una cirugía sea segura, esto es muy importante, se deben dar varias condiciones. Primero, como bien decís vos, es el estudio previo del paciente, que el paciente llegue en buenas condiciones físicas, psíquicas y estructurales. Eso es lo primero.

Después tiene que haber un buen lugar; uno tiene que operar en un lugar serio, en donde tengamos recursos, en donde tengamos posibilidad de pedir una tomografía si necesitamos en el momento, donde haya una terapia intensiva, donde haya cardiólogos, donde se cumplan las normas básicas para poder hacer una buena praxis médica.

Y el otro factor que es muy importante es la relación médico-paciente. Esto me gusta mucho contarlo: nosotros, cuando estudiamos medicina o en la carrera, aprendemos algo que se llama transferencia y contratransferencia. La transferencia es el término que hace referencia a lo que el paciente siente cuando conoce al médico; siente desde la confianza, la empatía.

Pero después hay una parte que es la contratransferencia, que es lo que el médico siente por ese paciente. Entonces, para que las cosas fluyan, la transferencia y la contratransferencia tienen que estar relacionadas, porque puede ser que uno como médico, quizás un paciente, haya algo que no le cierra, no le gusta, hablando en plástica.

Distinta es la emergencia, que es otra cosa. No hay tiempo de contratransferencia, porque estás en el hospital, te cae una emergencia y no hay relación con ese paciente más que priorizar la vida. Pero en lo que son las cirugías electivas o programadas, sobre todo en cirugía plástica, le damos mucha importancia a esta relación y a este vínculo, porque todo eso hace que fluya de manera adecuada.

Y las complicaciones son pocas; la verdad es muy raro en cirugía plástica tener complicaciones severas. Lo que sí es importante es tener mucha espalda, primero para reconocerlas, porque una de las principales cosas que les pasa, sobre todo a los cirujanos más jóvenes, es que, obviamente, lo que menos querés es tener una complicación. O sea, vos querés que el paciente salga bien, que todo esté feliz y que todo ande muy bien. Pero, por supuesto, una de las primeras cosas que a uno, sobre todo a los más jovencitos, como te decía recién, les cuesta ver, es aceptar esa complicación, la negación de esa complicación.

Entonces, esa primera negación de la complicación es lo que nosotros llamamos periodo de oro para tratarla. Entonces, lo importante es saber reconocerla, tener espalda para tratarla y, por supuesto, ser célere en la toma de decisiones.

Importancia de la confianza médico-paciente

—Y además de esta confianza con el médico, ¿qué otra cosa hay que tener en cuenta para elegir al cirujano plástico?

—Primero, es muy importante que sea un cirujano plástico que tenga título habilitante, porque ha pasado y se han hecho famosos muchos cirujanos, algunos que quizás han ejercido la profesión sin título. Eso en medicina lo llamamos intrusismo.

O sea, si bien el título de médico en nuestro país te habilita a realizar un montón de procedimientos, cualquier procedimiento, después tenemos el título de especialista, que es como que te certifica un poco más. Entonces, hay muchos médicos que quizás empiezan como a intrusir, no sé si la palabra es adecuada, pero bueno, nosotros llamamos intrusistas, que empiezan como a actuar en otras ramas de la medicina que, si bien estás legalmente habilitado para hacerlo, no tenés expertise, no tenés experiencia en eso.

Entonces, lo primero que tienen que saber los pacientes es que necesitan un médico, un cirujano plástico, que tenga título de especialista como tal. Eso es lo más importante. Después que tenga una formación idónea, que sea cirujano general, es preferente. Hay muchos cirujanos plásticos que no son generales; operan bien igual, está bien.

Que pertenezcan a una sociedad científica, eso es clave. Nosotros en nuestro país, en Buenos Aires, tenemos una sociedad que es la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, de la cual yo soy el secretario electo 2026 para este año. Nosotros fomentamos todo lo que es la formación, la buena praxis médica, los congresos, todo lo que es la parte académica.

Después tenemos otra sociedad, que es la Sociedad Argentina, que es la sociedad, se llama Sacper, que regula a todas las filiales. La nuestra, que es la de Buenos Aires, más las de otras provincias. Entonces, tenemos esas dos entidades y es muy importante formar parte de las entidades científicas, porque de alguna forma son las que te respaldan para trabajar.

Y después, por supuesto, hoy se ha hecho con el tema de las redes mucho más fácil ver las características de un cirujano. Yo manejo mucho las redes sociales, me gusta mucho mostrar lo que hago, lo muestro tal cual es. Entonces, eso también hace que el paciente genere cierta confianza porque vos vas a ver. O sea que las redes sociales han tenido o han venido como a quitar un poco esa imagen de que solamente el resultado de una cirugía plástica es la modelo. Hay un 98% de personas que no son modelos y hablamos ahí de resultados naturales y expectativas reales. Son los tres pilares que son importantes.

—¿Y cuánto sentís que hay de artista en tu profesión?

—Vos sabés que es difícil porque los pacientes te escriben mucho y te dicen. "Sos el Leonardo de la cirugía plástica". Es muy difícil sentirte artista porque somos científicos. Entonces, cuando empezás a mezclar la ciencia, el arte, empezás como a ahondar en un terreno que es un tanto oscuro para los que somos realmente 100% científicos.

Sí creo que hay algo de arte, o yo siempre les enseño a los alumnos cuando explico que hay muchas cosas que no las podés aprender. Las tenés o no las tenés. O sea, vos para ver si un cuerpo es coherente tenés que tener como una sensibilidad estética y para poder llevar eso a la práctica necesitás quizás un poco de arte.

Por ejemplo, vos vas a Florencia y ves la escultura del David y el David es perfecto. Pero, por ejemplo, ese abdomen que tiene David no lo podría tener otra escultura que tiene adiposidad en el resto del cuerpo. Entonces, una de las cosas más importantes para nosotros, y a mí me gusta mucho hablarlo, es hablar de la coherencia.

Por ejemplo, no sé, una nariz, una rinoplastia en una paciente de una etnia afro no puede tener una nariz puntiaguda, respingada, porque no corresponde. O sea, no tiene relación. O, por ejemplo, yo hago mucha cirugía del contorno corporal y me dedico mucho a hacer reparaciones abdominales, abdominoplastias, marcamos abdominales, marcamos pectorales en los varones, en las mujeres. Después de haber sido mamá, reparamos toda la pared abdominal. Entonces, muchas pacientes vienen y te piden: "Quiero el abdomen todo marcado y todos los abdominales". Pero el resto del cuerpo no se relaciona con eso. Entonces, vos vas a resultados que son fake. O sea, ves un resultado, un abdomen hipermarcado con una estructura corporal que no acompaña. Entonces, no sé si es arte o es sensibilidad estética. Quizás se mezclan un poco.

Cómo decirle que no a un paciente en cirugía plástica

—¿Y qué pasa con esto cuando viene un paciente y te pide algo que vos ves que no está bien hacerlo? ¿Tuviste que decir que no? ¿Y cómo lo manejaste?

Cómo decirle que no a un paciente en cirugía plástica

—Sí, hay una frase que usamos mucho, que a mí me encanta, que es: "Un buen cirujano no es el que sabe cuándo operar, sino el que sabe cuándo no operar". O sea, hay muchas veces que es no; hay veces que hay que explicar al paciente por qué es no, que uno no puede. Tenés que tener un poco de cintura para eso, explicarle por qué no. Quizás el resultado que el paciente está pidiendo es un resultado que es incoherente con el resto de su estructura, o que es imposible de llegar.

Me ha pasado con pacientes, por ejemplo, que les hago cirugía del contorno corporal, y después vienen y dicen: "No, porque engordé unos kilos". Sí, porque después tenés que mantenerte. "No, pero yo me operé para no tener nunca más que cuidarme". No, no es así. Yo las armo; después necesito que me acompañen.

Pero sí, hay que saber decir que no, porque los pacientes que no entienden el alcance real, porque la cirugía tiene un alcance, entonces el paciente que no entiende el alcance real que tiene esa cirugía es un paciente que va a estar insatisfecho con su resultado. Y un paciente insatisfecho a nosotros nos genera mucha angustia, porque vos te llevás muchas veces la angustia. Cuando tenés una complicación, vos te llevás muchas veces la angustia del paciente, que no pudiste, que no llegaste, te castigás, hasta que con los años y con las canas, entendés que a veces es no. Y que eso es mejor para ese paciente.

—¿Y se enojan cuando le decís que no?

—Algunos sí, la mayoría no. Yo creo que eso también tiene que ver con la capacidad de comunicación que tiene el médico. Cuando mejor o cuando más paciencia tenés para comunicar el porqué sí, el porqué no, el paciente generalmente lo entiende. Las pacientes nuestras, acá en Argentina, la verdad que, por lo menos con el grupo de pacientes con el que yo trabajo, son pacientes que son muy coherentes, son pacientes que vos les explicás y entienden por qué sí, por qué no.

O quizás pacientes que vienen con una enfermedad, con obesidad, por ejemplo, saben que la obesidad es una enfermedad. Entonces, muchas pacientes vienen con obesidad a buscar la magia en la cirugía plástica. Entonces, les explicás que no, que lo que tienen es una enfermedad, que primero la tienen que tratar, que hoy actualmente hay tratamientos para la obesidad y después viene la parte de la reconstrucción.

O sea que vos vas llevando al paciente y le vas mostrando que, en realidad, el camino para llegar a ese objetivo que tiene, hay toda una primera parte que es importante cumplir. Si la pueden cumplir, por ejemplo, en mi caso, tomo a ese paciente y si no están dispuestos, no, porque se va a frustrar, que es lo que yo les digo: "Te vas a frustrar, no te va a gustar ni a vos y mucho menos me va a gustar a mí, que soy el que, de alguna manera, el sello mío va en tu resultado".

Las cirugías plásticas más frecuentes en Argentina

—Y vos te dedicás a distintos tipos de cirugía plástica. Actualmente, ¿cuál es la que está más de moda, si se le puede decir así?

—Mirá, yo en el 80% de mi práctica hago cirugía del contorno corporal, hago lipoaspiraciones, marcaciones, mucha reparación abdominal, como te contaba antes, de mujeres que fueron mamás y que quedaron con algo que se llama diástasis de rectos, que es muy común, la gente lo conoce, que es cuando los músculos quedan un poco separados.

Hago mucha cirugía mamaria primaria, hago cirugía, no hago reconstructiva oncológica, pero sí hago, por ejemplo, después de los amamantamientos, cuando las mamas quedan un poco más caídas. Hago caras, hago todo. Lo que hago menos ahora son rinoplastias, porque es una cirugía que ya no me entusiasma tanto. Tengo un grupo que formé para hacerlo, pero en mi caso lo que más hacen las pacientes son cirugías del contorno, porque yo suelo operar el grupo etario de edad de pacientes que son contemporáneas a mi edad, pacientes que ya terminaron su maternidad.

Pero en el mundo, estadísticamente, las dos cirugías, tanto en Argentina como en el mundo, las últimas estadísticas, son la cirugía de aumento mamario, la cirugía de reducción mamaria y la lipoaspiración. Aumento mamario y lipoaspiración son como las dos cirugías que más se hacen los pacientes.

El rol de las redes sociales en la cirugía plástica

—¿Y sentís que en estos últimos años los pacientes también llegan más informados o influenciados también por las redes sociales a la consulta?

—Sí, las redes sociales tienen para mí dos aristas. Hay una charla que yo doy de redes sociales, que me llaman porque me gustan las redes sociales, que yo lo llamo la infoxicación, que es el exceso de información, que es cuando la información intoxica. Sí, hay mucha información. En algunos casos es buena y en otros casos no.

Los pacientes que tienen esto que yo te nombro como dimorfismo, hay pacientes dismórficos que vienen con un holograma de lo que quieren: "Quiero esta cara, quiero esta nariz, quiero este resultado". Entonces, ahí entramos en esto de que eso no se puede. Pero, por otro lado, sí lo que tiene de bueno la comunicación actual es que el paciente viene con más bagaje de información.

O sea, el paciente sabe más porque ve más cirugías en vivo. Yo, por ejemplo, pongo muchas cirugías en vivo en mi red social. Les pongo un cartel, que no lo vean porque estoy mostrando ahí. Pero a los pacientes les gusta porque se sienten más seguros. Sí, creo que las redes sociales tienen sus pros y sus contras. En mi caso creo que es más pro que contra.

Los avances tecnológicos en cirugía plástica

—Y para ir finalizando, ¿cómo te imaginás la cirugía plástica de acá a 10 años con los avances tecnológicos?

—La tecnología nos acompaña muchísimo en un montón de cosas. Por ejemplo, en lipoaspiración, en abdominoplastias. Usamos mucha tecnología, por ejemplo, para la retracción de piel. Antes, vos hacías una lipoaspiración y quizás la piel quedaba con irregularidades.

Hoy tenemos láseres, radiofrecuencia, ultrasonido, un montón de estudios que van colaborando con la atención de la piel. O en las cirugías óseas, por ejemplo, la rinoplastia. Hay un disector ultrasonido que hace menos edema. O sea, la tecnología nos acompaña mucho.

La cirugía robótica, sin ir más lejos. La cirugía robótica también se está tratando de incorporar. Yo hago cirugía endoscópica, por ejemplo, que en cirugía plástica no se hace mucho. O sea, hago todo lo que es la abdominoplastia, pero sin las incisiones largas en pacientes que son delgadas, que no tengo piel para sacar.

Pero yo creo que la tecnología acompaña a tener un mejor resultado y un mejor posoperatorio. No creo, en mi opinión, quizás me equivoco porque todo evoluciona, pero no creo que pueda cambiar la parte propia. Esta es una charla de la que todo el tiempo entre los médicos hablamos: qué pasa con la inteligencia artificial, con los diagnósticos.

Yo creo que todas son herramientas que nos van a ayudar, pero hay algo que nunca la tecnología va a dar, que es el abrazo, la contención. O sea, la parte humana que tiene nuestra profesión es imposible que te la genere la computadora. Por más que la computadora, o Chat GPT, o la inteligencia que sea, te diga: "Podés tener este diagnóstico". Yo creo que estamos, por suerte, a millones de años de desaparecer.