Cecilia Ce y la sexualidad: "El deseo no es espontáneo, se construye"
Cecilia Ce habló sobre sexualidad, deseo, pareja y los mitos que todavía persisten, a partir de su experiencia como sexóloga y comunicadora.
Cecilia Ce habló sobre sexualidad, deseo, pareja y los mitos que todavía persisten, a partir de su experiencia como sexóloga y comunicadora.
Agustín Tubio/MDZCecilia Ce lleva diez años comunicando sobre sexualidad y encontró en las redes, los libros, el consultorio y el teatro distintas formas de transmitir un mismo propósito: brindar información, generar alivio y abrir conversaciones sobre un tema que todavía permanece atravesado por tabúes y mandatos sociales.
En diálogo con MDZ, la sexóloga analizó cómo cambiaron las consultas y las preocupaciones vinculadas con la sexualidad en los últimos años. Entre los nuevos fenómenos que observa, aparece la preocupación de jóvenes adultos por el consumo problemático de pornografía, una demanda que, según contó, comenzó a recibir con mayor frecuencia recientemente.
Ce también cuestionó algunas de las ideas más instaladas sobre el deseo sexual, el rendimiento y la sexualidad. Para la especialista, no todas las personas experimentan el deseo de la misma manera y tanto el deseo espontáneo como el reactivo pueden ser saludables. “No siempre tengo que tener un rol activo”, explicó.
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—Cecilia, si hoy tuvieses que definirte, ¿cómo lo preferirías? ¿Como psicóloga, sexóloga, comunicadora, escritora?
—Todo eso. El otro día escuché a un psicólogo que decía que había una manera de definirse que tenía que ver más que con el rol, con el propósito, y yo creo que me siento identificada porque el propósito que tengo lo tengo muy claro, que tiene que ver con comunicar, con dar un mensaje respecto de un tema tan tabú como es la sexualidad, con el objetivo de brindar información, de generar cierto alivio, y los canales en los que hago eso van variando, desde las redes, los libros, el teatro. Por eso, todos esos roles aplican, pero me parece que tiene que ver con eso, con brindar ese mensaje.
Cambios en la conversación sobre sexualidad
—Y durante todos estos años, comunicás sobre sexualidad en estos medios que fuiste nombrando: redes, distintos medios de comunicación. Ahora también en el teatro. ¿Qué sentís que fue cambiando en esta conversación durante todo este tiempo?
—Lo que va cambiando, porque si pensamos en la sexualidad, siempre depende del contexto. Entonces, no fue lo mismo antes del feminismo, después del feminismo, antes de la pandemia, después de la pandemia, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, con el desarrollo de la IA, con la crisis de la soledad; todo eso va cambiando el tema de conversación y la demanda.
Por ejemplo, a mí me está llamando mucho la atención que empieza a ser un motivo de consulta frecuente de chicos que me consultan por adicción a la pornografía. Y esto, te digo que hace dos años no pasaba. Entonces, tiene que ver con eso, cambia el contexto y el estilo de vida y cambia la demanda en sexualidad.
—¿Y estos chicos son adolescentes o son adultos?
—No, adultos, jóvenes, pero adultos.
Mitos sobre la sexualidad
—¿Cuáles son esos mitos que todavía son difíciles de derribar sobre la sexualidad?
—Un montón. Yo pienso que hay temas saldados y no. Todo lo que tiene que ver con género, que la mujer tiene menos deseo, que el varón tiene que tener deseo, sino su masculinidad está puesta a prueba. Todo lo que tiene que ver con la perfo, de la manera que concebimos el disfrute, de poner el foco en la penetración, de creer que el deseo... Te estoy tirando muchos. Creer que el deseo disminuye con la edad, creer que tener sexo es sinónimo de salud, que no es necesariamente así.
Pero los mitos tienen que ver con esos mandatos sociales que ponen el foco en el rendimiento, que también es algo muy social, en el resultado, en la perfo, de la mano de la pornografía. Entonces, de ahí se instalan los mitos sobre el terreno fértil que deja la falta de educación sexual.
Todavía sigue siendo muy difícil hablar de sexualidad de una manera seria. De una manera profunda, de poder mostrar la vulnerabilidad, de decir lo que nos cuesta. Creo que socialmente se sigue replicando el mensaje que uno cree que tiene que dar, del resultado de tener ganas, de tener vida sexual.
—Me imagino que diariamente escuchás conversaciones muy íntimas de la gente. ¿Qué aprendiste que jamás te hubieses imaginado cuando empezaste a ejercer?
—Creo que cualquier profesional que se dedica a la sexualidad, o a un tema tabú, porque yo antes de dedicarme a la sexología me dedicaba a la atención de pacientes con consumo problemático. O sea que ya vengo de un tema difícil. Un tema tabú, un tema con mucho estigma.
Creo que los que nos dedicamos a esto tenemos ciertos rasgos de personalidad, ciertas características, para decirlo de una manera, que tienen que ver con la apertura y con una mirada sin juicio. Es muy difícil que uno se sorprenda porque creo que tiene que ver con eso, con las cualidades del terapeuta de poder escuchar sin alarmarse, sin entrar en juicio.
Y ese es el trabajo para mí cuando uno hace una formación con otros terapeutas. Pensá que uno escucha y se te nota en la cara. Entonces, uno tiene que trabajar mucho en no transmitir un juicio con un tema tan sensible, que si uno pone una cara, la otra persona ya se siente juzgada o expuesta. Uno escucha de las fantasías, de las prácticas, de las dudas, de muchas cosas.
A mí me gusta mi profesión, creo que hay mucha necesidad. Imagínate que yo venía de adicciones, que era muy difícil el cambio. Y cuando atienden estas problemáticas, muchas veces se resuelve con información y con esto de dar permiso. Porque a veces vienen con mucha angustia porque piensan que lo que les pasa no está bien o no es normal.
Y uno puede escuchar y ver si eso realmente es saludable para esa persona y dar ese permiso. Por eso digo, en esa libertad de que cada uno viva el deseo o lo que le gusta de una manera más libre, mientras no le haga mal a nadie, creo que tiene que ver con habilitar eso. Y ahí hay un abanico que hace a la diversidad y a lo rico que es lo diferente.
El deseo sexual no es espontáneo
—Y nombraste el deseo recién. Hay muchas personas que afirman que el deseo es algo espontáneo. ¿Qué opinás de eso?
—Gran mito, pero porque creo que se malinterpreta. El deseo espontáneo se entiende como esa persona que tiene ganas y que surge. Que les surgen las ganas o que proponen. Pero en realidad no es que sea espontáneo. Porque de algún lado viene ese deseo, porque está alimentado en esa persona. Porque lo tiene disponible.
Yo siempre pienso en el deseo como un estado de disponibilidad. Hay personas que lo van a tener más disponible, como en el top tres, que es muy fácil de reconocer este tipo de personas. Tres pensamientos, uno es sexual, pero porque lo alimentan. Porque lo han habitado. Porque se masturban, fantasean, se estimulan, lo priorizan. No es que sea espontáneo de la nada. Solo que para esa persona lo tiene tan incorporado que no lo reconoce. Como que está estimulado por algo detrás.
Y después hay unas personas que tienen un deseo más reactivo, que son esas personas que quizás no está en el top tres, sino que está más abajo y que, hasta que una persona no se lo propone o que llegue más externo, no lo traen a la mente. Pero son dos formas completamente saludables de desear. Tanto si propongo como si respondo. Por lo general, las personas que responden en vez de proponer son las que se patologizan.
—¿Cómo sería eso?
—Que se cree que lo saludable, lo esperable, lo natural es el espontáneo, el que propone. Pero si a mí vos me buscás y yo respondo y la paso bien, eso es tan saludable como el que propone. No siempre tengo que tener un rol activo.
Cómo trabajar el placer
—Y eso tiene, creo que, mucho que ver con esto que decís vos, que el placer es algo que se puede aprender. ¿Cómo se hace para aprender algo tan personal?
—Recontra. Se puede aprender desde el sentido de... Primero, que la información es completamente necesaria, y esto lo vemos y lo sabemos; desde el conocimiento de tu propio cuerpo, de la anatomía, del estímulo. Se aprende, se construye. No es algo dado.
Creo que también eso es un mito, de pensar que el sexo es algo dado, que surge de manera natural y que todos vamos a saber, y que si lo hablo es porque hay un problema. Y no hay nada en la vida, no hay nada en la vida que suceda así. No hay nada.
No hay nada que hagamos que no lo hayamos aprendido, hablado, estudiado, trabajado, dedicado cierta energía a todo lo que hacemos. Todos los hábitos: tu alimentación, tu sueño, tu actividad física, tu trabajo, tus intereses. Todo le dedicás energía. ¿Por qué con la sexualidad no podemos hacer lo mismo? Solo porque es un tabú. Porque nadie te enseña hábitos saludables en sexualidad. Nadie. Pero porque tiene que ver con eso, con la censura. No con que no sea necesario.
Consejos para mantener el deseo en la pareja
—¿Qué consejo le darías a alguien que siente que perdió el deseo por su pareja?
—Que perdió el deseo. No sabemos si con su pareja o no. No me voy a meter ahí.
Primero, entender que lo voy a tener que trabajar internamente. Primero, si hay un deseo genuino. Si tengo ganas. Si tengo ganas de trabajarlo. Nadie está obligado. Pero sí hay que trabajarlo, hay que cultivarlo, hay que dedicarle tiempo y energía. El deseo tiene mucho que ver con lo que te enciende, pero que también a veces nos olvidamos de las cosas que lo apagan.
Y hay muchos factores, sobre todo hoy, que lo inhiben, que lo obturan: desde los trastornos de ánimo, la medicación, que son cosas muy frecuentes, que tienen que ver con la coyuntura, el estrés, las preocupaciones económicas; hoy están generando mucha dificultad. La soledad. Entonces, a veces uno tiene que trabajar como otras áreas de la vida y eso mejora la sexualidad.
—Me imagino que es tan importante la comunicación en pareja.
—Sí. Yo me río porque hay parejas que llegan a la consulta y te dicen: "Nosotros hablamos de cosas que son difíciles. Hablamos de dinero, hablamos de finanzas, tenemos nuestra reunión, pero de sexo no hablamos nunca".
Es mucho más aburrido hablar del alquiler que de sexualidad, pero porque faltan espacios de aprendizaje de esa conversación. Por eso, para mí la propuesta teatral es una propuesta tan enriquecedora desde la experiencia, porque vos vas al teatro con tu pareja y ves cómo otra persona habla del tema, ves cómo tu pareja reacciona, tenés como el puente, podés instalar la conversación porque tomás de afuera lo que sea que se dispara y eso abre un montón de conversaciones que no tenés los medios.
No se te ocurre: "Vamos a hablar del deseo", porque ahí surgen todo lo propio, las inseguridades, sentirme expuesto, vulnerable, pero si yo escucho y el teatro tiene información y te reís y te relajás y ves que a los demás les pasa lo mismo, entonces te vas diciendo: "¿Viste esto? A mí me resonó", y es más fácil el diálogo. Por eso necesitamos esos espacios donde enseñen cómo hablar de eso.
"Encendé tu motor", la obra de Cecilia Ce
—La obra que estás haciendo se llama "Encendé tu motor". Habla mucho del deseo. Y tiene mucho, me imagino, de humor e información también. ¿Y qué pasa ahí, en ese espacio, que no puede pasar en un consultorio, por ejemplo?
—Primero, tiene la multiplicidad de la gente. Entonces, se genera un efecto de identificación y también de lo diferente, porque yo tengo momentos bastante interactivos y escuchás; a veces son cosas que le pasan a todo el mundo y a veces está eso, lo distinto, y uno se ríe. Entonces eso ya te genera una apertura, te saca del drama.
Sí, es informativo, no deja de ser informativo todo el guion; es información científica. No es un stand-up autorreferencial, no tiene nada que ver con eso, tampoco es una conferencia, pero sí hay información brindada de una manera entretenida.
—Y cuando la gente se va, ¿qué esperás que se lleven?
—Mucha gente se va a tener sexo, hay que decirlo, porque tiene algo que te enciende, tiene algo de eso. Y mucho diálogo también; me llama la atención porque parejas que van a ver el show después me dicen que tienen buen diálogo, pero que igual les permitió ampliarlo. Así que, tanto si no hablás como si hablás, igual te llevás más conversaciones; eso está bueno.
—¿Y las entradas, dónde se pueden conseguir?
—Para la fecha de Mendoza, el sábado 8 de agosto, las consiguen en www.entradaweb.com y todo lo que es la temporada en Buenos Aires está en Plateanet.
—Perfecto, y si no en tu perfil también está toda la información.
—Siempre está el link ahí en la bio con todas las fechas y dónde se consiguen.
El desafío de comunicar en redes sobre sexualidad
—Y después de tantos años de comunicar en redes...
—Diez años me di cuenta. Recién me di cuenta de que son diez, desde 2016.
—Y aparte, las redes también fueron cambiando. ¿Cómo manejás esa responsabilidad de tener siempre la respuesta correcta?
—Bien, qué buena pregunta. Yo siempre encaré las redes como si le estuviese hablando a un paciente. Y usé muchas de mis herramientas de formación de terapia sistémica que tienen mucho que ver con cómo comunicar, y todo lo que comunico tiene que ver con ayudar. Con desarmar, con aliviar, con dar información. En esto te digo, es como muy claro el propósito y lo que está alineado con eso va y lo que no está alineado no va. Nunca reaccioné a otros, nunca hablé de otras personas, nunca desde la crítica. Siempre fue buscando ayudar al que lo consume.
—¿Alguna vez te hicieron replantearte las formas en que comunicabas en las redes?
—No, lo que sí me pasó fue que, como bien decís, las redes fueron cambiando y es muy loco porque tiene que ver con esto. Uno dice: "La censura ya no existe", y sí existe la censura. Y también las redes te van llevando a una manera de comunicar que es cada vez más vacía, más inmediata, más superficial, porque imaginate que ahora hubo un momento en que estaban todos subiendo un TikTok bailando. Una cosa así como mostrando, porque si no, no tenías visibilidad. Entonces, te llevan a hacer un formato que es bastante eso; creo que no fomenta el pensamiento crítico, sino que es muy inmediato. Y ahí es difícil porque no tenés forma de salirte de esa estructura que te ofrece la plataforma. Uno se tiene que ir adaptando, encontrándole la vuelta.
—¿Seguís haciendo consultorio?
—Tengo momentos que sí, sobre todo cuando investigo algo y cuando tengo disponibilidad, porque si estoy viajando y eso, el consultorio es una responsabilidad. Pero es la herramienta también para conocer qué está pasando. Si no, uno comunica desde la teoría, pero no lo... Para mí, la información se construye con el otro, con la práctica, con lo que ves, con lo que sabés que le pasa a los demás. Si no, estás comunicando de una manera muy...
—Vacía.
—Sí, desde un lado solo, te falta entender del otro lado qué se vive.

