Alquileres temporarios: avanza la peligrosa ley que puede destruir el mercado
Con la actual ley de alquileres, las propiedades se alquilan por tres años con una actualización económica anual ajustada por inflación. Para ingresar a una unidad, los inquilinos necesitan garantía propietaria, seguro de caución y una suma de dinero significativa. Además, en la Argentina sólo pueden comprarse hasta 200 dólares por mes y son muy pocos los que pueden acceder a esa posibilidad. En este contexto los alquileres temporarios ganan lugar entre inquilinos y propietarios.
Este tipo de renta funciona en cualquier parte del mundo como una opción para el turismo y, en los últimos años, las plataformas que los ofrecen se expandieron y popularizaron. En el país, crecieron porque los inquilinos necesitan menos requisitos para ingresar, los propietarios pueden alquilar en dólares y operar por plazos más cortos; además, para quienes usan servicios online de oferta y reserva acceden a beneficios propios de esas webs, como descuentos, reintegros y promoción, a la vez que generan un ingreso a valor de cambio de moneda extranjera que es mucho más elevada en un plazo corto que lo que puede pagar un local mensualmente.
Una noche en un departamento monoambiente en Palermo, con dos camas, se ofrece en la plataforma Airbnb por 20 dólares. Si se multiplicara eso por 30 días, da una suma de 600. En pesos y a tres años un alquiler de similares características no genera esa renta. Las consecuencias: menos oferta y precios más caros.
Todo esto llegó al Congreso donde la senadora nacional y vicepresidenta de la Comisión de turismo, Ana María Ianni,presentó un proyecto para que dentro del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación se desarrolle el Registro Nacional de Viviendas de Alquiler Turístico Temporario.
La propuesta busca que las plataformas que ofrezcan, intermedien o celebren contratos de locación temporarios con fines turísticos, en la página web cuenten con un campo especial para que el propietario informe el número de inscripción en el registro. También prevé que se suspenda toda publicación que no cumpla con el requisito y una multa, suspensión o apercibimiento para quienes no cumplan.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya existe un registro de alquileres temporarios que fue creado para que se inscriban los titulares, administradores, gestores, intermediarios u oferentes de inmuebles de propiedades en esa modalidad. Está regulado bajo la Ley 6255, pero de acuerdo a la base de datos en la que hay que inscribirse, hay unos 300 departamentos para uso temporal aunque los relevamientos realizados en las páginas que ofrecen estos servicios muestran una oferta de más de 20 mil inmuebles.
Fernando Álvarez de Celis, Director Ejecutivo de Tejido Urbano, geógrafo y economista urbano explicó a MDZ que “el tema alquileres en la Argentina siempre fue una problemática histórica que se tensiona en épocas de crisis económicas”.
Desde el punto de vista del experto hay un ingrediente adicional, de orden macroeconómico: la bimonetización del mercado inmobiliario. “Las propiedades están dolarizadas y nuestros salarios están en pesos, por lo que la diferencia entre el alquiler y la venta es muy grande y se separa en época de crisis”, señaló.
Según Álvarez de Celis, la Ley de Alquileres trajo problemas. “Generó que muchos propietarios decidieran sacar sus unidades del mercado. Eso generó menos oferta y un aumento en los precios”, explicó.
En este contexto aparecen los alquileres temporarios como una ventana a una oportunidad económica. Desde el punto de vista de Álvarez de Celis, “el propietario encuentra ahora algo que no encontraba antes: la oportunidad de tener su negocio inmobiliario; porque el negocio inmobiliario no es el del alquiler, sino el de la venta o el de la reserva de valor. La gente compra una propiedad, sobre todo su segunda propiedad para reservar valor. Con el alquiler temporario creen que eso lo van a cubrir. Hoy el alquiler temporario no es solamente el premium, sino que la gente alquila cosas de menos calidad a un valor más alto”.
Para el experto, lo que sucede “en este clima es un problema” y “uno de los problemas que tenemos en Argentina es la diferencia entre las leyes que hacemos y la realidad”, por eso, dijo, “se necesita una regulación real de cosas que se puedan cumplir”.
Cuando se habla de alquileres temporarios hay que tener en cuenta que no sólo tienen fines turísticos. Migrantes, pacientes y estudiantes del interior, trabajadores golondrinas son algunos de los perfiles que buscan un lugar por un período corto de tiempo en diferentes ciudades del país. También hay que hacer foco en otro aspecto que contribuye a este fenómeno y que constituye un problema en sí mismo: la falta de crédito para acceso a la vivienda.