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Microrrelato, el género ideal para impacientes y logrado a la perfección por Disney Pixar

Este tipo de cuentos son tan cortos como un poema y existen desde hace siglos.

El género del microrrelato o el relato brevísimo es un género que parece ajustarse perfectamente a los tiempos en los que vivimos. Las personas queremos todo ya, en este mismo momento, no somos capaces de esperar más de 10 minutos ni tampoco de mantener la concentración por mucho más tiempo. 

“Se ha perdido o ha disminuido mucho la capacidad de esperar, por ejemplo uno viaja en transporte público o lo está esperando ¿y qué hace? No puede estar sin hacer nada, mira el celular o mira un video en el celular. Antes, en el pasado, la gente esperaba y no pasaba nada”, cuenta el doctor Santiago O´Neill, jefe de la clínica de la memoria y neuropsiquiatría de Fundación Favaloro.

El microrrelato y también las microficciones son relatos cortos que, en menos de un minuto, pueden leerse o mirarse y aún así cuentan una historia. Parecen géneros narrativos ideados particularmente para la cultura en que vivimos ahora, una cultura consumista de información masiva. Nuestra atención pareciera medirse por cantidad de caracteres de un tweet o segundos de un reel de Instagram. Sin embargo, el microrrelato es mucho más antiguo que las redes sociales; el microrrelato ya existía en la Edad Media. En España, uno de los exponentes más antiguos es Joan Timoneda, quien publicó su libro de novelas y microcuentos “El patrañuelo” en 1567.

Los microrrelatos se caracterizan por ser narrativos y ficcionales breves y “es un texto que tiene más dicho que no dicho”, afirmó la doctora Teresa Téramo, coordinadora académica de la Maestría en Comunicación Audiovisual de la Universidad Católica Argentina. Para la especialista, es un gran debate cuándo comenzaron a existir este tipo de narraciones, según ella son tan antiguas como la humanidad. “Diría que todo texto narrativo, todo relato, todo cuento, toda novela nace de un microrrelato. De hecho Disney Pixar tiene muy claro porque justamente, para testear a veces con determinado personaje o producto, lanzan un corto de menos de un minuto y después ven que funciona porque empieza a circular por festivales, gana premios y desde ahí hacen el largo”, agrega.  

Este género, familiar de la poesía y los haikus, está presente desde hace siglos, pero en Argentina no tiene la misma visibilización que en otros países. Según Téramo, esto se debe a varios motivos, uno de ellos es que un gran número de autores de microrrelatos en el país fueron mujeres y por ello no se difundió -en el siglo pasado- su trabajo. Por otro lado, insiste en que es un género literario acorde a nuestros tiempos actuales, donde buscamos brevedad, lecturas muy cortas y disfrutar en el caso de la literatura de algo breve. Por este motivo, es que hoy en día en las librerías abundan los libros de este estilo de cuentos.

En esta línea coincide O’ Neill, poniendo el foco en el valor del tiempo. “Hay otro factor que tenemos que tener en cuenta que es el tiempo. Digamos, la mayoría de la gente no tiene tiempo o prefiere no gastar el tiempo en cosas que pueden durar mucho, pero las personas en edad promedio no quieren destinar mucho tiempo a algo, prefieren hacer 5 cosas que duren menos tiempo antes que hacer 1 que dure más. Tiene que ver con las características de la sociedad, con el ritmo en que vivimos en general”, explica el médico de Favaloro. 

Entonces, ¿es un mal de la postmodernidad que nos acostumbráramos a leer solo hasta 280 caracteres o a no llegar a ver el final de un video de más de 5 minutos? O’Neill dice que la concentración se puede entrenar, como sucede con los niños pequeños, que empiezan leyendo cuentos cortos y con el tiempo pueden leer narrativas más largas. Asimismo, recomienda que para mantener activa la memoria y la concentración hay 3 cosas que deben hacerse: mantenerse activa físicamente, mantenerse activa mentalmente y mantenerse activa socialmente.