Un presupuesto millonario para un ministerio sin políticas

Un presupuesto millonario para un ministerio sin políticas

El incremento de casi 1.350% en la inversión en políticas de género y diversidad no se ven reflejado en la realidad.

Ana Mármora

En noviembre del año pasado -en medio de un año económicamente complejo y atravesado por las restricciones, el cierre de comercios, pérdida de empleo y aumento de pobreza que trajo la pandemia del coronavirus y su gestión en nuestro país-, la Argentina incluyó por primera vez la perspectiva de género y diversidad en el presupuesto para el siguiente año.

En esa oportunidad, el ministro de Economía celebró el incremento de casi 1.350% en la inversión en políticas de género y diversidad como un hecho histórico sin precedentes. La creación del Ministerio de las mujeres, géneros y diversidad fue otro de los sucesos festejados por todo el arco político oficialista. Sin embargo, los funciones y misiones que se le atribuyeron en su creación tuvieron poco impacto en la realidad y por el contrario, la inversión de dinero fue la vidriera de un suceso de escándalos administrativos y dudosas licitaciones millonarias.

El femicidio de Úrsula Bahillo conmovió a la sociedad.

En enero y febrero de este año, en plena pandemia y entrada a la “segunda ola” de la pandemia, la sociedad fue conmovida al conocer el desgarrador pedido de ayuda de Úrsula Bahillo, asesinada por su exnovio. “Te juro. Me siento muy mal, amiga, no doy más. Te juro que estoy muy triste. Amiga, me dijo que me va a matar. No aguanto más. Casi me quebró la mano, no puedo mover la muñeca, te juro”, suplicó la joven que tres días antes había hecho una denuncia sin ningún tipo de efecto ni política que proteja su vida.

En aquel momento, el Ministerio de las mujeres, géneros y diversidad  estuvo abocado en su planificación anual, que devino en la licitación de un servicio de catering para el 2021 -en plena restricciones por la pandemia y crisis socio-económica- por un total de 51,8 millones de pesos. Esto generó decepción, repudio y una primera evidencia de la ineficacia de esta cartera desde donde finalmente se debió dar de baja la millonaria compra estatal.

En ese clima tan alejado de sus misiones y funciones tampoco extrañó que en marzo de este año la ministra Gómez Alcorta y su ministerio con financiamiento millonario hiciera silencio absoluto frente a las 86 mujeres embarazadas que huían de las autoridades del gobierno de Gildo Insfrán por temor a ser separadas de sus hijos y con miedo de perder a sus hijos por nacer.

En un gesto de complicidad, Gómez Alcorta incluso celebró que el gobernador formoseño firmara el “Acuerdo Federal para una Argentina Unida contra la violencia de género”.

Tampoco ha perdido la oportunidad de defender a Victoria Donda, en contra de la prisión efectiva de violadores y quien fue acusada por su propia empleada doméstica a quien tuvo más de 10 años trabajando “en negro” negándole derechos que tanto la ministra como la titular del INADI se jactan de defender y desconociendo el “ethos” de las profesiones femeninas al que tantas veces se refirió la filósofa Edith Stein.

Leyenda

Y si de doble moral se trata, la titular del Ministerio de las mujeres, géneros y diversidad ha decidido callar frente a violaciones de los derechos humanos de mujeres en Formosa pero ha sido una férrea defensora de la escandalosa compra millonaria del Ministerio de Salud de penes de madera y otros elementos por 13 millones de pesos.

Llegando a esta parte, resulta imperioso resaltar que la línea de la inversión millonaria sin eficacia es una política continuada según se prevé en el proyecto de Ley de Presupuesto para 2022. Para el año entrante el Gobierno pretende destinar más de 2 billones de pesos para la implementación de políticas con perspectiva de género. Esto equivale al 15,4% del monto total.

Al Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidades se le asignaría $9.362 millones, un incremento real de 13,4% respecto al presupuesto vigente de 2021.
Infografía: gentileza de Buena Data.

Según se ha fundamentado en el proyecto, los sectores considerados estratégicos para el desarrollo económico, tales como la construcción, la industria manufacturera, el transporte y el sector energético están “fuertemente masculinizados”.

Entonces, advertidas que fueran las numerosas incoherencias, hipocresías y despilfarros de los recursos estatales por parte de esta cartera sería pertinente que respondan: ¿Dónde estaban mientras se empobrecía al país para licitar caterings millonarios con los recursos de los ciudadanos? ¿Qué tan selectiva es su empatía que silenciaron las atroces violaciones a los derechos humanos a al menos 86 mujeres embarazadas en Formosa? ¿Dónde estaban cuando se liberaban violadores en plena pandemia?

Los caprichos ideológicos devinieron en que la propia Gómez Alcorta haya pedido silenciar a Claudia Subelza, la concejal que pidió investigar el aborto forzado que realizaron en Tartagal, Salta, por el cual murió una beba de casi 6 meses de gestación a quien su mamá llamó Milagro. La ecuación es sencilla, cada vez más plata y menos políticas. Cada vez más ideología y menos realidad.

Ya lo dijo Edith Stein, “El alma de la mujer está moldeada como un refugio donde otras almas puedan desarrollarse”, pero mientras haya mujeres silenciando mujeres atribuyéndose su defensa ningún desarrollo para el genio femenino será posible. 

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