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UNCuyo: las elecciones perdidas por un Cornejo casi en retirada

Hechos graves en el gabinete del gobernador Cornejo surgidos en el año suman más palidez al núcleo duro del Emperadorcito. Es el gran derrotado en la UNCuyo.

Cornejo preferiría que el año 2026 comenzara de nuevo, para sortear con mejor estilo la serie de escándalos alrededor de varios de sus funcionarios. Sumdo a  la flamante derrota en la UNCuyo.

Cornejo preferiría que el año 2026 comenzara de nuevo, para sortear con mejor estilo la serie de escándalos alrededor de varios de sus funcionarios. Sumdo a  la flamante derrota en la UNCuyo.

Las balas le entran al gobernador Alfredo Cornejo por todos lados y además de lidiar con un gabinete que no tiene nada que envidiarle a una comarca feudal, el emperadorcito está atravesando un mal momento político: lo agrava la derrota en las elecciones de la UNCuyo.

Si hay un símbolo para Cornejo en la vida de Mendoza ése es el cielo que lo preparó: la universidad pública, allí donde no perdió en las últimas tres elecciones. Si hay un símbolo para Cornejo en la vida de Mendoza ése es el cielo que lo preparó: la universidad pública, allí donde no perdió en las últimas tres elecciones.

En la acción política, se sabe, suceden triunfos y derrotas. Anoche, las urnas en la elección universitaria para elegir a la nueva rectora Adriana García, los números del oficialismo dejaron más que un sabor amargo.

Suponer que estamos frente a un verdadero límite institucional para ralentizar el desenfreno del gobernador radical es, de algún modo, una forma de esperanza: el peronismo triunfante volvió a reunir allí a todos sus "eso no es peronismo, sino el mío".

Habrá que esperar el desempeño de las nuevas autoridades (un binomio femenino, como nunca antes y esto es un dato de profunda dimensión).

Y así medir con mejor precisión si los cuarteles de invierno que alojan al PJ en Mendoza sirven para educar la madurez y el sentido de la responsabilidad en la praxis pública de sus dirigentes.

La universidad, como tantas otras instituciones, merece ser parte del futuro. No hay iluminados allí, ni mucho menos, pero es un aporte que garantiza políticas serias y fundamentos técnicos a toda proposición superadora.

UNCuyo

La UNCuyo ha sido sostén de las gestiones, y hasta las mínimas, de las ejecuciones del gobernador Cornejo, apoyada en su renovada Franja Morada.

Muchas de sus oficinas más encumbradas han servido de escenario para urdir sus maniobras políticas. Y se convirtió en el laboratorio de su poder desmesurado, en algunos casos. Más aún: en ciertas etapas el rectorado fue un apéndice de la Casa de Gobierno. Y un banco de suplentes de funcionarios.

Nada ha sido cuestionado desde la mayor casa de estudios del oeste de Argentina en relación a Cornejo y sus políticas. Ni siquiera una gestión cultural tan pueblerina y sin pretensiones. Nada ha sido cuestionado desde la mayor casa de estudios del oeste de Argentina en relación a Cornejo y sus políticas. Ni siquiera una gestión cultural tan pueblerina y sin pretensiones.

Primó el espíritu de cuerpo, el "sí, señor" como herramienta democrática. De hecho la UNCuyo fue amurallada, bien al tono de los barrios privados o de la fealdad de las jaulas del Metrotranvía que arruinan la estética urbana.

Encerrarse dentro de los muros universitarios fue y es una de las evidencias de la impotencia de Cornejo y ballet ante un fenómeno que el Emperadorcito y sus gastados asesores siempre maquillaron: la inseguridad.

Toda vez que el Emperadorcito necesitó adhesiones ciegas para encaramarse en lo más alto de la pirámide del poder, echó mano a la UNCuyo. Fueron leales y, sobre todo, obedientes, al estilo de las sectas religiosas. Los sucesos han digerido la suma de sapos en el estómago de varios radicales: desde aliados de Néstor Kirchner hasta libertarios de Javier y Karina.

Es que, en verdad, Cornejo nunca dejó a la UNCuyo sin rumbo. Hasta se convenció que su cosmovisión de una Mendoza más cercana al progreso necesitaba del "vibrante" debate de los más calificados universitarios.

Pero no le avisaron o acaso quiso evitarlo, que ese debate siempre necesario podía incluírlo, cuestionarlo, criticarlo y, eventualmente, suplantarlo. Pero no le avisaron o acaso quiso evitarlo, que ese debate siempre necesario podía incluírlo, cuestionarlo, criticarlo y, eventualmente, suplantarlo.

Y ante la amenaza, y como buen radical de paladar negro (expertos en internas de las interna, por si acaso), el Emperadorcito se hizo dueño del debate.

Manejó la narrativa a su antojo. Exageró logros, encanutó problemas. Es una técnica que le ha servido para "ser" el poder. Y para estar en el centro de las decisiones, aún cuando los electores se manifiesten como ayer, en la UNCuyo.

En realidad el suyo ha sido un monólogo, como en muchos otros ámbitos de la vida pública de la era Cornejo. En realidad el suyo ha sido un monólogo, como en muchos otros ámbitos de la vida pública de la era Cornejo.

Cornejo

Y este fracaso lo deja a Cornejo (o debiera) en un estado de reflexión, aunque el Emperadorcito crea que él está destinado para otros asuntos. Más grandes. Más serios. Más proyectuales. Posiciones más nacionales: su asignatura pendiente.

La realidad de la elección de la UNCuyo, sin embargo, contrasta con este gobernador "idealista". Y le avisa del modo menos planeado que tal vez el suyo ha sido un relato más que pobre: empobrecedor. Menos futurista y sí de manguera más larga para el bombero ante el siniestro.

Demasiado poco, hasta para un Emperadorcito. Demasiado poco, hasta para un Emperadorcito.

El crujido de estas elecciones quizá sea más estruendoso con el paso de los días. Si será un tema que se corregirá en los próximos meses o en lo que resta de su gestión (una eternidad), nadie lo sabe.

Cornejo suele encerrarse (como casi siempre), frente al tablero de ajedrez, en esta clase de instancias. Y no es de anoche esta postura, sino de la mañana de ayer, al votar en esta segunda vuelta universitaria.

Sabía que el triunfo era una opción lejana. Confiaba en un volantazo. Y hubo volantazo: pero en contra.

Mendoza

Por algunas de las razones esgrimidas la flamante derrota de Cornejo provoca un terremoto en el núcleo de los inquilinos de la Casa de Gobierno en Mendoza.

Dos caminos parecieran abrirse como lo más claro ante un paisaje aturdidor e inesperado.

Apostar a los mismos, a los de siempre, con la ausencia de las bajas en trámites judiciales y en otros negocios, con la encíclica cornejista en la punta de la lengua aún dormidos.

O abrir el juego apelando a una renovación de nombres, a la aceleración de la gestión centrada en Mendoza, a mostrarse tocado pero no hundido.

Uno de los senderos es más cornejismo y hasta debajo de la sopa. El otro camino es compartir poder y ceder la última opinión, a veces. Uno de los senderos es más cornejismo y hasta debajo de la sopa. El otro camino es compartir poder y ceder la última opinión, a veces.

No hay que subestimar jamás al Emperadorcito, pero, ya sabemos, es otro derrotado en la arena política.

A veces no se trata de reunirse con amigos, sino que los enemigos quieran reunirse con uno.