Nos toman por idiotas, tenemos la libertad de ser o no ser
Una carta firmada por 24 premios Nobel, los insultos presidenciales, los decretos insensatos y el desprecio a la cultura resumen y revelan una política idiota
Dostoievski, Spinetta, Artaud y Lacan composición idiota de IA Grok
Distinguir lo que está bien de lo que no, es una tarea cotidiana, inherente al humano y nadie está exento, ni en lo individual ni en lo colectivo. Aguzar el sentido crítico debería ser una obligación, aunque ser idiota sea una libre elección.
Los números hablan, pero hay que traducirlos
Días atrás, el presidente Milei publicó una nota en las páginas del diario Clarín. Una nueva contradicción a la vista de los ingenuos. En marzo del 2025 Milei calificó a Clarín como "la gran estafa argentina", ahora, luego de otorgarle lo que por entonces le negó, que el grupo liderado por Héctor Magnetto se quedara con el paquete accionario de Telefónica, escribe y promociona sus escritos en el diario que él calificó como estafador. Todo encaja. El grupo liderado por Héctor Magnetto -como suele ocurrir- obtuvo lo que pretendía: el paquete accionario de Telefónica, lo que sumado a Telecom lo convierte en propietario del 70% del mercado de la telefonía móvil. El título de la nota de Milei sería inadmisible hasta en un pasquín barrial. Una cifra de 20 dígitos, para señalar que Argentina vivió equivocada hasta su llegada. Una cuenta tan cierta como insustancial a la hora de explicar la economía de un país en un proceso histórico de 90 años. El número seguramente es correcto, las conjeturas, no.
Papelón mundial
Tal como sostuvimos en este mismo diario, el partido de la Selección Argentina contra Inglaterra y su colofón tuvo más incidencia que años de gestiones diplomáticas, y a la vez, despertó más comentarios que los dislates de Trump. El mundial terminó con la derrota Argentina frente a España, pero no se disolvió en esa frustración deportiva la cuestión que se azuzó en esa semifinal.
Se puso en agenda -como nunca- el reclamo legítimo de la República Argentina por la soberanía de las Islas Malvinas, sin embargo, la cancillería argentina desaprovechó torpemente esa oportunidad impensada que se abrió. Esto desveló otro tema que explica más y mejor el porqué de los reclamos que no deben cesar. Permisos de explotación de petróleo que sólo beneficiarán a las empresas que operan y a Gran Bretaña, país usurpador.
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"Es momento de gestión, no de política partidaria"
La conspiración inexplicable
Las apuestas sobre quién se quedaría con la Copa FIFA siempre estuvieron mayoritariamente a favor de España, y esto no es una elucubración ni una metáfora, pues todo se dirime en apuestas. La magra actuación de la selección campeona, entonces, le dio alimento a especulaciones de toda naturaleza, especulaciones exactamente dicotómicas a lo sospechado, que nuestra selección iba a ser favorecida hasta conseguir su cuarta estrella. No ocurrió. El categórico motivo por el cuál Argentina no obtuvo otra copa hay que asignarlo completamente a eso que solemos menospreciar o ignorar: el otro. Esta vez, el otro, o sea España, fue rotundamente superior, aunque duela aceptarlo.
El pecado ajeno que redime del propio
Estalló en el mundo digital una campaña, o algo similar, en el que señalaban a nuestra nación como un país racista. Intelectuales prestigiosos y opinadores furtivos coincidieron (otro milagro) en rechazar esa adjetivación. En los argumentos abundaban las críticas hacia quienes las profirieron. O sea, la negación por contraste. Es atendible que suene absurdo que los belgas, portugueses, españoles, norteamericanos, alemanes, franceses sindiquen a cualquier otro país como racista, pues la historia en eso les confiere un lugar muy destacado como para que anden mirando pajas en nuestros ojos, pero tampoco eso nos excluye como sociedad de tener comportamientos y discursos poco ecuménicos. La descalificación propia existe. La segregación por rasgos, origen, color de piel es inocultable, aunque las leyes la condenen en sus textos.
Pasión por las etiquetas
El universo actual está poblado de tags, o sea, de etiquetas. Es un asunto que adultera los significados. Reemplaza con adjetivos a los sustantivos y esto, claro, elimina lo substantivo. A poco andar, revela una precariedad intelectual que asusta. Por más prevalencia de la imagen, es la palabra lo que nos organiza como seres racionales. La reducción léxica es análoga al encogimiento del pensamiento. Y no está mal ni es presuntuoso sentir vergüenza por padecer una representación institucional que degrada la concepción cultural de un país, de nuestra república.
Que el presidente -legal y legítimo- de Argentina, en tierra de Vinicius , de Freire, de Tancredo Neves, de Amado, del mismísimo Fernando Henrique Cardoso, dispare insultos hacia su par y llame basura a un miembro del máximo tribunal del país más grande de Iberoamérica (además de principal socio) no puede resultarnos inocuo, y mucho menos, gracioso.
El tiempo es veloz
El gobierno nacional ya ha ocupado el 67% de su tiempo de gestión. Haber conseguido que la inflación no se convirtiera en híper podemos considerarlo un mérito. Eso no constituye aceptar la especulación estúpida de la cuenta del 14 mil por ciento. Bien lo explica un economista, esa cuenta surge del último índice de inflación del gobierno de los Fernández (Alberto y Cristina) pero es equivalente a que un equipo de fútbol haga un gol en el primer minuto del partido y se suspenda. La cuenta daría que ese equipo ganaría 90 a cero, pero es un cálculo disparatado y ridículo. Igual, el mérito es tan indiscutido como el padecimiento por el ajuste. La macro marcha bien, la sociedad la pasa mal, muy mal.
Construir es complejo y demanda tiempo, demoler puede ser rápido y eficaz
El proyecto para cambiar la carta orgánica del Banco Central de la República Argentina puede resultar ajeno a la mayoría de la población, los impactos no lo son. Sin abrir juicios sobre beneficios y perjuicios, es un eslabón más en la cadena de las políticas del gobierno nacional que establece leyes para que la política tenga menos injerencia en el diseño de un país, en el diagrama de una nación, en la construcción armónica de una república. También el proyecto de "inviolabilidad de tierras", que desde su nombre disfraza otros propósitos no expresados, conspira con el proyecto de un país independiente, libre y soberano.
En Argentina la propiedad privada es tan inviolable como en la mayoría de los países que funcionan con democracias liberales. Este proyecto constituye una apertura indiscriminada, que favorece las concentraciones extranjeras e impide la acción Soberana del Estado en cuestiones estratégicas. Esto tampoco es nuevo. Las administraciones anteriores también pecaron por liberalizar asuntos que en los países desarrollados no liberan con tanta gentileza.
En tiempos de ciencia, la ficción no es el mejor recurso
Por decreto el presidente amenaza a extranjeros que ofendan con palabras o gestos a la Argentina. Una ridiculez insoportable. Con el propósito de atribuirse un patriotismo que se evidencia impostado, publica un decreto que renueva la ofensa a la cultura nacional. Por insensato y pedestre. Por imperceptible e inaplicable, esto desnuda la pobreza argumental de un gobierno que destaca por la destrucción de instituciones y el abandono de funciones intransferibles del Estado.
Un escrito firmado por decenas de científicos y por 24 personalidades que han merecido el Premio Nobel en distintas disciplinas, acude nuevamente al gobierno nacional de Argentina para instarlo a que no siga desmantelando el enorme patrimonio científico tecnológico que ha destacado a la Argentina en todo el Globo. El desfinanciamiento de la educación superior y de la investigación lo advierten las figuras más prominentes del Mundo. El abandono súbito de funciones y estamentos del Estado, se constata a diario en las rutas nacionales. Entes como el INPI, el INTA y la Dirección Nacional de Vialidad, desarticulados, desfinanciados y mal tratados, impactan en lo cotidiano. Se traduce en pérdidas concretas. De recursos. De calidad agropecuaria. De garantías. De producción. Y sí, también en pérdidas de vida.
Confusión de la I y de la A
Mal podríamos asignarle responsabilidad a la inteligencia artificial. El problema radica en la confusión entre fundar y fundir. En esta gestión, como ha ocurrido tantas veces, se arrogan la cualidad de fundadores. Ignoran o peor, desprecian la Historia. Desconocer la posición de Argentina en el concierto mundial en aspectos tan variados y disímiles como artes, deportes, ciencias, organización de la sociedad civil, tecnología, filosofía, innovación, es lo que lleva a estos dirigentes ocasionales a pronunciarse y auto proclamarse próceres de vaya a saber qué hazaña. Mientras, el Coro de Niños pierde su voz al promediar sus 60 años de rica trayectoria, todo mediante un decreto que silencia un coro, pero que no podrá apagar todas las voces.
Nos toman por idiotas
Innegable que "idiota" es utilizado hoy como uno de los insultos más frecuentes. Una etiqueta que no siempre simboliza lo mismo. Según su primer uso y etimología, idiota era aquél que no se involucraba en lo público. Los atenienses lo usaban. Entendían que quienes no se inmiscuían en asuntos de interés público eran idiotas, Eran ajenos a la política pero igual debían tributar. La acepción que emplea Dostoievski es bien distinta, aunque irónica: El Idiota es el príncipe Myshin, protagonista de esa novela, quien adquiere ese apelativo por su condición de buena gente, sensible, honesto e ingenuo. Claude Roy tituló su ensayo sobre Artaud -el creador de la teoría del Teatro de la Crueldad -como el Idiota Sagrado.
Podemos deducir que el abanico de opciones para ser y sentirnos idiotas es amplio, pero admitir que nos traten de idiotas no es conducente ni sano. Que el propio presidente agravie e insulte a cuanto crítico aparece, sea dirigente político, periodista, artista, científico u obrero, es inaceptable.
Noción de nación
Un acto de mínima rebeldía y creatividad en medio del mundial logró sacudir la telaraña que nos somete sólo a combatir la pobreza cotidiana y encendió el motor de la pertenencia colectiva. Las Malvinas son Argentinas. Los argentinos no somos racistas. La Patria incluye a todo el territorio y la superficie marítima, pero también a quienes la habitamos y honramos sin solemnidades ni propósitos trascendentes. Esa activación que ha tenido mayor impacto y consecuencia que cualquier discurso en Cadena Nacional, debería ser conducida con la estatura que la Argentina merece. Sin agravios, sin ofensas, sin mezquindades. Recobrando la cordura de la dirigencia. Rescatando la importancia de la cultura nacional. Impidiendo que todo lo construido se derrumbe. Evitando que la insensatez ocupe lugares de preeminencia y tanto espacio, recuperando el sentido auténtico de una democracia. Soñar no cuesta tanto, el desafío es despertar.