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Las paradojas de Javier Milei: su vocero lo condenó a seis meses de parálisis comunicacional

El gabinete le reclamaba al presidente que era necesario un cambio de portavoz para catapultar la gestión, invisibilizada hace seis meses por Adorni, que había limitado al extremo las conferencias en 2026.


Javier Milei cedió. Durante más de tres meses se resistió a moverlo a Manuel Adorni, incluso de la vocería presidencial. Su defensa a ultranza del jefe de Gabinete, en medio de las acusaciones por su nivel patrimonial, hizo que su Gobierno esté incomunicado. Es mentira que el ministro coordinador seguía como portavoz.

En el marco de un 2025 con muchas menos conferencias de prensa que en 2024, la tónica se agudizó en este año. En lo que va de 2026, solo encabezó dos conferencias de prensa a agenda abierta e hizo dos anuncios, junto a otros funcionarios.

La posición de Adorni era tajante antes de sus problemas judiciales. Desde que asumió como jefe de ministros, consideró que someterse a las consultas de los periodistas podría hacerlo trastabillar, que aquello que lo llevó a la cima del poder y de la popularidad política, ahora le resultaba un lastre. Entendió que nada podía capitalizar si permitía preguntas sobre aspectos que no le sumaban a él o al Gobierno.

Por tal razón, dispuso a comienzos del año que solo iba a dar conferencias si había anuncios de relevancia para hacer. Caso contrario, iban a pasar semanas sin contacto con la prensa. Y así fue. Durante enero y febrero no hubo comunicación alguna frente a cámara.

El intento de control de agenda mediante formatos digitales

El año pasado, Adorni ya había tomado cartas en el asunto. Discontinuó las conferencias de prensa para evitar malos momentos y grabó desde Balcarce 50 distintos programas por YouTube en su programa llamado "Fake, 7, 8". Se trató de una edición muy parecida al ciclo kirchnerista que se dedicaba a defenestrar a periodistas y opositores. Llegó a hacer anuncios oficiales por esa vía.

Tras el inicio de las primeras acusaciones en su contra por su estilo de vida, Adorni fue empujado a dar una conferencia de prensa el 25 de marzo en Casa Rosada, donde tenía como objetivo desarmar las polémicas que atravesaba en torno a sus viajes y los primeros datos que se mencionaban sobre sus propiedades. Eligió un tono confrontativo y sus decenas de asesores le habían sugerido cuestionar algunas notas periodísticas que denunciaban su accionar y que ponían en duda el apoyo del Gabinete hacía él, algo que retrató MDZ.

Sin embargo, esa conferencia no salió como se esperaba. Su hostilidad y la falta de respuestas sobre las denuncias que se presentaron en esos días hicieron que el jefe de Gabinete deba regresar a la clandestinidad, atrincherado en su despacho, una constante en este tiempo. Intentó correr la agenda política con algunos anuncios a comienzos de mayo, pero nuevamente se encontró con interrogatorios sobre las nuevas revelaciones judiciales en su contra. Había arruinado el anuncio sobre el lanzamiento del Súper RIGI y un histórico decomiso de droga, que comunicaron en la sala de conferencias los ministros Luis Caputo y Alejandra Monteoliva, quienes terminaron ofuscados en la intimidad por no poder haber sacado rédito de esas medidas.

La última conferencia de Adorni, junto a Caputo y Monteoliva

Desde entonces, no hubo ninguna aparición pública de Adorni hasta la última entrevista con La Nación +, donde reconoció que mintió durante años con su patrimonio.

El impacto en la gestión y el malestar del Gabinete

Pero el futuro de Adorni ya estaba marcado desde antes. Los ministros le comunicaron al presidente la necesidad de revertir la parálisis de la comunicación oficial. Había ocurrido apenas semanas después del inicio del escándalo Adorni, tras la inclusión de su esposa en el avión presidencial durante marzo en el Argentina Week.

Es inadmisible que no podamos comunicar ninguna medida, tenemos grandes anuncios económicos y pasan de largo, es increíble”, afirmaban hace varias semanas distintos miembros del Gabinete.

El malestar con el expanelista radicaba en este punto. No todos creen que sea un corrupto. Pero sí planteaban su descontento por su falta de capacidad para responder sobre las acusaciones en su contra y cómo esa dificultad impedía que cualquier noticia positiva pueda informarse.

Así lo reconoció este mismo viernes la senadora Patricia Bullrich, ministra de Seguridad durante dos años, quien aseguró este viernes que ahora "se podrá destrabar la comunicación" del Gobierno.

En otras palabras, Manuel Adorni provocó que la gestión de Milei se quede incomunicada durante seis meses. Primero por su obstinación de no querer abrir lugar a preguntas por fuera de sus anuncios y luego por su decisión de evitar responder sobre sus causas judiciales. Nunca quiso salir del primer plano y permitir que los funcionarios realicen conferencias sin su presencia.

El presidente era consciente de que muchas medidas positivas de su gestión “estaban invisibilizadas”, pero asumió todo tipo de costo político y de imagen de su administración en su afán de querer sostener al contador.

No obstante, llegó hasta este punto. Mientras lo sostiene como jefe de Gabinete, Milei admite que es imposible seguir su mandato sin poder enfatizar en los supuestos logros de su Gobierno, más en épocas donde solo abundan las noticias negativas y no por maldad del periodismo, sino porque no alcanza la difusión en redes, con centenares de posteos diarios. Sabe que requiere que todo el aparato comunicacional vuelva a funcionar, teniendo a la economía como principal aspecto a potenciar en la vocería.

El cambio de estrategia: de la confrontación al perfil técnico

Con esa lógica se llega a la designación de Adrián Ravier, un economista de perfil técnico, económico y menos confrontativo que su antecesor. Se terminó la época de “domas” desde los atriles. El principal exponente de la altanería libertaria profundizará su ostracismo voluntario. Se seguirá refugiando en las catacumbas que ofrece los despachos de Casa Rosada, mientras busca como mostrar su inocencia en Comodoro Py.