Este martes, show del vice de Macri, con entradas muy limitadas

Sanz sigue diciendo que no aunque su nombre es sostenido por muchos dirigentes que alimentan un juego de nombres alrededor de la figura de quien acompañaría a Mauricio Macri como vicepresidente.

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Gabriel Conte

Macri y Larreta con Morales y Cornejo.

Las mujeres radicales quieren que sea una de ellas quien acompañe a Mauricio Macri como candidata a vicepresidenta y no romper lo conseguido con el rol de Gabriela Michetti. Creen que esa decisión tendría implícita la idea de "ampliar Cambiemos". En este punto son dos nombres los que suenan los de la senadora nacional mendocina Pamela Verasay, que responde 100% a Alfredo Cornejo pero es mujer (lo cual garantiza que el gobernador mendocino se meta en la fórmula tangencialmente) y Karina Banfi, una diputada nacional bonaerense de "pañuelo verde" que preside la Red Latinoamericana de Mujeres Parlamentarias.

Latiendo aún la idea de "ampliar" y sin refuerzos externos, este martes se presentarán ante el propio Mauricio Macri tanto Cornejo como Gerardo Morales. Los dos llegan con triunfos: el mendocino habiendo vencido en la PASO al candidato macrista y con la esperanza en ganar la elección general en septiembre. El jujeño, con el primer éxito de Cambiemos (al modo en que se construyó en esa provincia, parecido al de Mendoza, más amplio) después de 10 derrotas. 

Morales elogió hasta el hartazgo a Macri y sostuvo que "si la gente votara sólo marcados por la situación económica yo no hubiera ganado". Pero radical mañoso y con experiencia, con la misma facilidad con la que alaba al gobierno nacional lo provoca en forma crítica, punzando el nervio más sensible de Macri, Jaime Durán Barba. En este punto, coincide con el resto de los socios del Pro: lo critica Morales del mismo modo en que lo hacen Cornejo y Elisa Carrió. No será a coro, pero la mixtura de sus cantos contra el ecuatoriano que estudio en Filosofía y Letras de Mendoza con Arturo Andrés Roig y Enrique Dussell cobran fuerza a escasos dos días del cierre de los frentes que competirán por la presidencia.

Mientras Cornejo sueña con gente del peronismo o de otros partidos para sumar a Cambiemos, que pasen el test de "republicanismo" y que aporten a la consolidación de un bifrentismo a escala nacional que divida de un lado a los populistas y del otro a los que sostienen la vigencia de la Actual Constitución, Morales prefiere poner los pies sobre la tierra y sugiere que se elija entre dos hombres  de su partido: Ernesto Sanz o Mario Negri.

El asunto es que Sanz no quiere. Nadie le saca el "no" de la boca, aunque hay una llamativa ola de menciones hacia el sanrafaelino que ayudó a crear Cambiemos y luego se retiró a su pago chico -según su porfiada versión- "para siempre".

Los medios porteños levantan su nombre, aseguran verdades tales como que tiene seniority, esa antigüedad jerárquica que pocos logran componer hoy, contactos en el mundo empresario y, sobre todo, el hecho de los propios periodistas no deberían estudiar demasiado sobre él, porque lo conocen.

Pero Sanz esta misma tarde volvió a decir que "no" y no parece ser un coqueteo en la búsqueda de que lo convenzan (aunque nadie descarta nada en medio del cortejo que otros radicales llevan adelante alrededor de quien funge de "macho alfa" de Cambiemos, sin que nadie lo haya elegido como jefe partidario y ni los resultados de la gestión empoderen definitivamente como líder indiscutible.

No hay mucho tiempo más por delante. En 48 horas ya nadie más podrá subirse al oficialismo nacional, ya sea que se transforme en una nave espacial conquistadora o rememore al Titanic. Y el 22 de junio, ya tendrán que estar los nombres definitivos para mandar a imprimir las boletas.

En los corrillos radicales largan nombres que hacen eco en el Pro y vuelven con forma de música o ruido. Así sucedió, por ejemplo, con el Laura Montero, de quien muchos en Buenos Aires ni siquiera saben que es la primera vicegobernadora mujer de la historia de Mendoza y la creen todavía anclada en el Senado, en donde se lució en el pasado. Pero de inmediato recuerdan que podría responder a Julio Cobos y la descartan, de puro radicales que son.

El Pro chucea con sus mujeres: Patricia Bullrich, Carolina Stanley y hasta con la continuidad de Gabriela Michetti.

Pero este martes los radicales llevarán su propio "no", como lo hace Sanz cada vez que alguien le consulta. Y allí se sabrá si ponen al mendocino en un brete o si éste deja de ser considerado parte de una manada y sostiene sus propias decisiones.

Por cierto, también se sabrá si es real que es Macri quien larga ternas y oficia de ManPower de la política: acepta o rechaza solo por estar en donde está.

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