Ganadores y perdedores en las PASO de Mendoza

Aquí, un clásico de MDZ: los ganadores y perdedores de la elección, con una mirada subjetiva.

Equipo de Política de MDZ

Fernández Sagasti y Cornejo.

Estos son los ganadores y perdedores de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en Mendoza, que llegó cargada de incógnitas en el peronismo y que dejó sorpresa con consecuencias hacia adentro de la principal fuerza opositora.

Ganadores

Bunker Cambia Mendoza 2019

Suarez, el gran ganador. Arrancó desde atrás, con Martín Kerchner como el preferido por el gobernador Alfredo Cornejo y supo ganarse primero su confianza y luego, la candidatura, a fuerza de gestión como intendente de la Ciudad de Mendoza y la buena imagen que se reflejó en los sondeos que lo catapultaron a la precandidatura. Su trabajo fue intenso y por momentos, difícil, debido al escaso conocimiento de su persona en el resto de la provincia.

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Anabel, la gran ganadora. Aunque perdiera, ganaba. Su sector se había propuesto disputarle el poder interno al oficialismo del Partido Justicialista que concentraba el poder de gobierno en cinco municipalidades. Sufrió la escisión del kirchnerista Guillermo Carmona y, así y todo, construyendo poder para 2023, lo obtuvieron en 2019. Deja en off side a las familias rectoras del peronismo de los últimos años, los Bermejo, los Félix y los Miranda, entre otros protagonistas.

El Partido de los Jubilados. No sabían si llegaban a conseguir la personería política y lo hicieron sobre el límite de las fechas. No pasaron las PASO, pero merecen estar en la lista de ganadores debido a que, siendo nuevos, dejaron atrás a fuerzas políticas que han participado con insistencia en las elecciones y emergen como novedad, aun con candidatos que no llegaron a ser difundidos masivamente por los medios de comunicación.

Cornejo. Se lleva un triunfo lógico a su estrategia de disputa de poder nacional. Le sirve si se lo aceptan como moneda de cambio porque, en definitiva, era lo que se esperaba.

Stevanato. Desde la oposición interna a los hermanos Bermejo, fue elegido por ellos para garantizar la continuidad del peronismo en Maipú y lo consiguió. Una mezcla de renovación y permanencia en una comuna que nunca ganó otro partido.

Perdedores

Félix, Gabrielli, Bermejo, Miranda y Cassia, de charla.

El peronismo de familias. El oficialismo partidario del Partido Justicialista, alimentado por familias que se han ido pasando el poder a lo largo del tiempo, siempre creyó que ganaba y actuó de tal manera, disminuyendo al adversario y con cierta actitud soberbia. El cristinismo de Anabel Fernández Sagasti los aplastó en casi toda la provincia, menos en San Rafael y Maipú, donde era obvio que iban a quedar atrincherados los viejos líderes.

Omar De Marchi. Posiblemente tentado desde la Casa Rosada para estorbar a Alfredo Cornejo, rompió el primer mandamiento que fijó la mesa chica de Cambiemos: "No competirás contra el oficialismo en la provincia en que seamos gobierno". Filtró encuestas que lo daban arrasando, y fueron mentira. 

Protectora. A todas luces podrían estar entre los ganadores, porque duplicaron la cifra requerida para participar de la elección general. Sin embargo, perdieron mucha fuerza y consiguieron la mitad del impulso de las PASO anteriores. Se estrenaron como "fuerza política", como partido (aunque no lo quieran verbalizar así) y se puede esperar que incrementen el respaldo en las elecciones generales, nutriéndose de los perdedores que quedaron en el camino o bien, de los que ya eligieron internamente y ahora van por otra oferta electoral para Mendoza.

José Luis Ramón en las PASO 2019.

El PI y Dante González. El ex dos veces diputado nacional obtuvo una cifra ínfima de votos que indican probablemente que no funciona más el sistema de "alquiler de marca" de un partido al mejor postor.

El FIT. Ya no tiene figuras emergentes ni se configuran como aquella "alternativa" para los denominados "hippies con Osde", votantes de clase media que buscaban equilibrios legislativos. Su rol en los lugares en donde tiene representantes fue más más de capricho que de acción.

Kerchner. De hiperministro a competidor en una PASO por la intendencia del departamento del contrincante de Cornejo. Kerchner le fue a Sebastián Bragagnolo lo que De Marchi a Cornejo: se molestaron. Pero el resultado lod ejó fuera de las boletas y de competencia cuando al principio estaba espectado como posible gobernador.

Kerchner quería el lugar de suarez, pero cornejo lo envió a una misión casi imposible en luján.

Carmona y Niven. Los presidentes del PJ y el PD quisieron hacer patria en sus comunas y fueron deportados por las urnas. Ambos perdieron las primarias por paliza: el peronista en Capital, donde en el peronismo se impuso Martín Sevilla, y el ganso en Junín, donde el precandidato de Mario Abed, Héctor Ruiz, arrasó. En el caso de Carmona, perdió la segunda primaria consecutiva a cargos ejecutivos, ya que en 2015 quise ser gobernador pero tampoco pasó el filtro de las PASO.

Celso Jaque. El ex gobernador Celso Jaque intentó reaparecer en la política mendocina volviendo a sus orígenes: Malargüe, de donde fue intendente durante dos períodos. Jaque intentó volver y era precandidato a jefe comunal en la lista de Anabel Fernández Sagasti. Contra los pronósticos apresurados de muchos, Jaque perdió contra José Barro y no será candidato. 

La Junta Electoral y el "control" del Gobierno. La elección desdoblada obligaba a que el control de todo el proceso estuviera a cargo de la Provincia. La Junta Electoral, con la Corte a la cabeza, y el Ministerio de Gobierno. Todo fue un fracaso: la elección arrancó, las urnas no llegaron a algunas escuelas porque "se atrasaron los colectivos" y el escrutinio fue lento. Tanto, que al terminar el día solo se habían publicado los datos del 30% de los votos a pesar de que el Gobierno salió a festejar. Es decir, de manera extraoficial los datos estaban. Pero las páginas oficiales no los mostraban. 

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