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Crisis con Brasil: Milei se gradúa en apagar incendios con más fuego

Milei en crisis con Lula y Brasil en su revolución imaginaria no repara en quiebre de relación comercial: habría más inflación y menos dólares.


El presidente MIlei finalmente consiguió en una revolución imaginaria de la que pareciera estar atrapado llevar la crisis con Brasil a un terreno que hace apenas una semana era impensado y cuyo motivo es solidarizarse con el reacio a dejar el poder, Jair Bolsonaro (militar, para más datos).

Si Milei hace política, su par de Brasil también. Y hay un abismo colosal de praxis. Si Milei hace política, su par de Brasil también. Y hay un abismo colosal de praxis.

Las usinas de información cercanas al poder en Brasilia están amplificando el ánimo de Lula y de su estrecho círculo de estoicos: que Milei no deje de hablar hasta el final de la campaña presidencial.

En tiempo real y debido a una impostada perfomance del presidente argentino en solidarizarse con un ex presidente que no quiso dejar el gobierno ante las campanas de la democracia (tal como Trump), y sembrando de nide dudas el sistema electoral sabiendo que perder no era una opción, ha trizado las relaciones comerciales con Brasil.

Brasil

Puede gustarte o no el Brasil. Pero lo que debe asumirse es que el país vecino es el principal socio comercial de Argentina. Y muy principal.

Un eventual congelamiento del comercio bilateral (tanto de exportaciones como de importaciones) entre los países tendría un impacto severo sobre la economía argentina (y no de ninguna revolución imaginaria).

Brasil no es solo el principal socio comercial del país, sino también el destino clave de nuestros productos manufacturados de mayor valor agregado.

La política tensa y afloja en un movimiento casi innato, perpetuo, y complementario. Pero esta crisis no se evidencia como pasajera. La política tensa y afloja en un movimiento casi innato, perpetuo, y complementario. Pero esta crisis no se evidencia como pasajera.

Asistimos a un escenario en el cual cada uno hace su campaña. Y en el cual la lucha será cruel y mucha. Y ni siquiera terminará con cualquier resultado electoral.

La campaña de Milei es no hablar en serio sobre la economía de Argentina, sobre la nebulosa en numerosas áreas del sector público y dejar pasar los temas importantes. Cuando decide comunicarse, el presidente tiende a inclinarse muy rápido por interlocutores que suelen ser como el público devocional.

La campaña de Lula, en tanto, es fortalecer su candidatura y respirar un poco de aire fresco en medio de una paridad sofocante que compromete a los encuestadores y analistas, de cara a la elección de Brasil en octubre venidero. Milei le ha dado esas bocanadas a Lula. Y en los primeros sondeos del impacto de esta pelea insólita el brasilero lleva las de ganar.

La campaña de Bolsonaro, finalmente, es insistir en una metodología bien castrense y del siglo XX: esperar la amnistía en caso de colocar a uno de lo suyos al frente del país. Después de todo es coherente: Bolsonaro ha sido un militar de carrera intrascedente.

Milei

Lula lo esperó una vez, hace pocos días. No hizo mucho alboroto pero dejó algún comentario. Y ante la insistencia del presidente Javier Milei en calificarlo en un modo bastante barrial, con la ganancia de este escándalo en su bolsillo. Lula reaccionó y dejó al país con la mínima representación diplomática.

Ninguno de los dos líderes son reconocidos por recular en chancleta.

Argentina

En un caso extremo, en el que se congelen las relaciones comerciales, las principales vías de impacto socioeconómico en Argentina son importantes: gente con rostro, gente que trabaja, gente que asiste a espectáculos que siempre traban su vida.

La industria automotriz en el Mercosur funciona bajo un esquema de integración productiva cruzada (las fábricas en Argentina producen ciertos modelos e importan componentes y otros modelos desde Brasil).

Desabastecimiento de autopartes: Argentina depende críticamente de insumos e industrias pesadas brasileñas para ensamblar vehículos en Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe.

Más del 60% de los vehículos producidos en suelo argentino se exportan a Brasil. Un freno comercial paralizaría las plantas locales, derivando en suspensiones masivas, pérdidas de empleo directo e indirecto y caída del PBI industrial.

No es mejor el panorama analizando lo que podría desatarse en el vital rubro "exportaciones" e "importaciones". Caída brusca del ingreso de divisas (Exportaciones). Recordamos: Brasil es el mayor comprador individual de la oferta exportable argentina.

El impacto en el agro y la industria alimentaria haría que Argentina perdiera a su comprador N°1 de trigo en grano, harina, cebada, malta y productos lácteos. La caída de precios afectaría la rentabilidad del sector primario.

Se calcula que pérdida de divisas estaría entre 10.000 a 12.000 millones de dólares anuales, en concepto de exportaciones. Retornaríamos a la escasez estructural de reservas en el Banco Central (BCRA).

Y otro gran tema que podría derivar en caso que esta lucha prsga y escale en virulencia: nos traería más presión inflacionaria. Al comprar insumos sustitutos importados desde otros destinos, más lejanos, eso se trasladaría a los precios finales al consumidor.

Argentina y Brasil mantienen intercambios energéticos estacionales estratégicos (electricidad en picos de demanda y exportaciones de gas natural desde Vaca Muerta hacia el sur brasileño). La interrupción afectaría la planificación energética de ambos países.

Lula

En el Primer Trimestre de 2026, según datos del INDEC, el intercambio bilateral mostró la consolidación del esquema de desregulación y la respuesta del comercio exterior a la dinámica del tipo de cambio y la actividad en ambos países.

Exportaciones Argentinas a Brasil: el sector agroindustrial (trigo, cebada, malta y lácteos) y el sector automotriz representaron más del 65% de los envíos.

Importaciones Argentinas desde Brasil: con el repunte gradual de la industria y la venta de autos en el mercado local, las importaciones de autopartes, chasis y maquinaria ligera mostraron un incremento moderado frente a los niveles mínimos de 2024.

Balanza Comercial Bilateral (Trimestre I - 2026): el saldo se mantuvo en niveles de cercano equilibrio con leve sesgo deficitario para Argentina, muy lejos de los desbalances estructurales de 2022 y 2023.