Brasil, Lula baja el desempleo al mínimo en una década
La izquierda en Latinoamérica no está en crisis como sueña la derecha: Lula en Brasil cierra 2025 con el menor desempleo en diez años.
El presidente Lula de Brasil baja el desempleo. Qué es la izquierda y la derecha. ¿Todavía existe o es el pochoclo (o el opio) de los pueblos?
Así como me causaba asombro en su momento leer en los reportes de los corresponsales extranjeros en Argentina que el gobierno de los Kirchner era de izquierda, me causa asombro que los movimientos denominados por su apego al mote rápido como progresistas lamenten la caída de Maduro en Venezuela.
Del ridículo es de lo único que no se vuelve, decía el general Juan Domingo Perón, cuando le repetía al ala de la izquierda de su movimiento aquello que querían oír, pero no olvidaba hacer lo mismo, un rato después, con los que integraban los sectores de la derecha.
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Perón conformaba a todos y él hacía y deshacía con el aire imperial del que se creen herederos naturales, los militares, hasta los cabos.
Así, el general no motors iba a concebir un paquidermo político que, a la luz de los hechos y a la sombra de la historia, nunca fue ni chicha ni limonada.
Izquierda
¿Qué es la izquierda en Latinoamérica? ¿Hugo Chávez, el prestamista más caro del mercado salido de una Venezuela que ejecutó con la condena de transformarlo de un país rico, hasta este presente, una nación en el borde agrio de la miseria?
La izquierda: ¿es el dictador de los trópicos, Nicolás Maduro? O el caso del prófugo Evo Morales como el máximo irresponsable de Bolivia, al punto de forzar la devastación de su "patria amada" por una payasada ideológica, ¿eso hace la izquierda?
El presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, ¿es la izquierda?
Lula en el eterno retorno al Planalto, ¿es la izquierda en Brasil?
¿La señora Myriam Bregman, más en onda con los eurodiputados caviar, es la izquierda en Argentina?
Sino no es por decoro, al menos deberían hacerlo para no quedar peor de ridículos que este muñeco literario bananero.
Latinoamérica
El papelón de la "extracción" de Maduro de Venezuela, tan rápido que hasta da calor que haya sido más bien un trámite, es para la izquierda en Latinoamérica un hecho tan trascedente como lo fue la caída del Muro de Berlín en 1989 para Europa y el resto del mundo.
Con el paso del tiempo iremos tomando cabal conciencia del significado de la caída del populismo y la impactante captura de Maduro. Y de paso se deberá discutir el nada ortodoxo recurso al que apeló Donald y sus muchachos. Trump extendió los límites de la democracia a un nivel estratosférico.
En este clima raro, por decirlo del modo más suave, la retrógrada, panfletaria, trasnochada y onanista izquierda latinoamericana ha terminado un ciclo. Fue una experiencia que frente a los problemas severos de América Latina prefirió postergar el progreso para dejar en buena parte de la región el gris sórdido de las crisis económicas y sociales que la derecha busca revertir.
En Argentina seguimos padeciendo la ejecución de un populismo ordinario al que siempre le quedó mejor percibirse como la "nueva izquierda", venderse como la región de los bien pensantes. Lo cierto es que los gobiernos de la "patria grande" funcionaron como portadores de un curioso modo de administrar países: dejarlos pobres, destrozados, hasta la peor amargura.
Venezuela
Una versión de música ligera sobre lo que podría haber pasado en Venezuela, no este fin de semana, sino hace muchísimos años.
Así como todas las ilustraciones que acompañan este artículo están hechas con Inteligencia Artificial, otro tanto con la canción Comité Bananal descabezado:
"En la selva de asfalto no manda el león,
manda un gatito con sed de ambición...".
Ayer Maduro, hoy Trump. Venezuela busca su destino
La Venezuela que se ha despojado de un papanata mayúsculo, pero un criminal implacable, es el peor artefacto de las políticas de la izquierda, los coloridos mandatarios y mandatarias que la película argentina La Cordillera dirigida por Santiago Mitre tan bien retrata en un acercamiento a la vanguardia esclarecida del siglo XXI.
El único que entiende el juego de las combinaciones entre política y la sociedad es el camarada presidente Lula da Silva.
Y todos deberían haberse dado cuenta cuando en la asunción de esta presidencia que transita, Lula nombró a un ministro de Economía que los hombres de derecha no se hubieran animado a entronizar: Fernando Haddad.
Brasil
El gobierno del presidente Lula en Brasil cerró 2025 con una de las tasas de desempleo más bajas desde que comenzaron los registros oficiales hace más de una década
Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la tasa de desempleo se situó en el 5,2% en el trimestre móvil de septiembre a noviembre de 2025. Ese fue el nivel más bajo desde 2012.
Entre las buenas noticias surgidas en Brasil con los indicadores en mano el gobierno de Lula se encamina a marcar los niveles más bajos de pobreza y desigualdad de la historia del vecino gigante.
El ministro de Desarrollo Social de Lula, Wellington Dias, afirmó que el país está en camino de alcanzar los niveles más bajos de pobreza extrema, pobreza y desigualdad jamás registrados, proyectando 2026 como un año de importantes avances sociales vinculados a la coordinación de políticas gubernamentales.
Al hablar de la eliminación oficial de Brasil del Mapa del Hambre de la ONU, Dias destacó que este hito demuestra el impacto de las decisiones gubernamentales. Citó las cifras de desnutrición y la metodología basada en un promedio de tres años.
"¿Por qué? Porque cerramos ese año con el 2,5 % de la población en situación de desnutrición o malnutrición con hambre, es decir, con alimentación insuficiente. Y cerramos 2024 con el 1,7 %", explicó.
Dias también mencionó los indicadores de movilidad juvenil, citando un estudio que, a lo largo de 10 años, el 70% de los adolescentes abandonaron la Bolsa Familia, vinculando el resultado a la integración con las políticas de educación y nutrición.
Desempleo
De cara a 2026, Dias afirmó que Brasil debería entrar en un nuevo ciclo que combine el crecimiento económico con la reducción de la desigualdad y el fortalecimiento de los servicios públicos, incluyendo la seguridad pública y la protección social.
La mayor economía de América Latina tiene actualmente 5,6 millones de personas desempleadas, un 7,2 % menos que hace tres meses y un 14,9 % menos que hace un año. Casi un millón de brasileños encontraron trabajo en 2025, según cifras oficiales.
El empleo alcanzó un récord de más de 103 millones de personas, mientras que la tasa de empleo entre la población en edad de trabajar aumentó a alrededor del 59%, otro máximo en la serie estadística.
El crecimiento del empleo en varios sectores, en particular los servicios, la administración pública y la seguridad pública, ayudó a impulsar la mejora del mercado laboral.
Medios brasileños destacaron las cifras como una señal de recuperación económica y fortaleza del mercado laboral.
Brasileros
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva saludó los datos en las redes sociales, calificándolos de "un récord en la serie histórica" y un motivo de optimismo de cara a 2026.
"Aunque 2025 aún no ha terminado, seguimos batiendo récords. El desempleo más bajo de la serie histórica y el aumento de los ingresos de la población", escribió Lula recientemente en X.
Las cifras también han alimentado el debate sobre la composición de los nuevos empleos y la persistencia del empleo informal, un problema que ha acompañado los recientes avances del mercado laboral.
Los analistas locales dicen que si la tendencia continúa, podría respaldar el consumo interno e impulsar la confianza empresarial en 2026.
Los datos laborales también tienen peso político a medida que Brasil se acerca a las elecciones presidenciales de octubre, en las que Lula busca la reelección.





