Brasil: por qué The Economist dice que el nuevo presidente será más de lo mismo
The Economist figura al actual Brasil como un avión "detenido en la pista", a menos de 10 días de las elecciones en busca de nuevo presidente.
Brasil más allá de las encuestas de la campaña presidencial fue comparado como un avión "detenido en la pista".
El 4 de octubre de 2026 Brasil comienza a definir el presidente que estará a cargo del país cuando se inicie el primer turno de las elecciones generales, a las que "The Economist", con todo lo que significa su análisis para el mundo que decide, no muestra ninguna expectativa de cambio.
Y si la osada afirmación provoca dudas, los datos son claros ante los recelos. Y además, de paso, reflejan la situación de Brasil tanto como la del resto de los países más gravitantes de la región.
Duele comprobar que Latinoamérica no ha salido del siglo XX en el diseño de sus "patrias". O para hacer una síntesis, lo de "patria grande" es realismo mágico. Y eso que hubo una historica alza de los commodities en los primeros 25 años del siglo XXI.
-
Te puede interesar
Netflix tiene una serie sobre corrupción que no puedes pausar ni un segundo
Para el semanario británico de noticias, economía y política internacional fundado en septiembre de 1843, no lo dice, pero lo sugiere, lo más innovador de la región es la consolidación del populismo en sus gobiernos, de un extremo al otro.
Brasil
Hace más de seis meses informé sobre un empate virtual en la campaña política de Brasil entre los dos únicos candidatos con posibilidades reales: Lula y el hijo de Bolsonaro.
Las encuestas más profesionales mantienen la cautela sobre la presencia de una tendencia definitiva del electorado. Al menos en el escenario de primera vuelta. Y justamente todos los sondeos coinciden que el presidente recién se conocerá en el segundo capítulo de esta historia.
The Economist
En un editorial publicado el jueves "The Economist" comparó a Brasil con un avión "detenido en la pista", que se enfrentará a otra elección desalentadora con candidatos "desoladores". Es la previa ante nuevo turno electoral entre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y la familia Bolsonaro.
"Ninguno de los dos resulta convincente a la hora de abordar los dos mayores problemas de Brasil: la corrupción arraigada y la expansión incesante del gasto público", comunica la publicación.
Un fragmento de la editorial se amplifica hacia el resto de los países de Latinoamérica, al señalar que "a lo largo del último medio siglo, en lugar de conquistar los cielos, la economía brasileña se ha estancado tanto en relación con sus pares como en comparación con el crecimiento medio mundial. Las elecciones generales del 4 de octubre ofrecen pocas esperanzas de un cambio de rumbo".
La revista es conocida por su pensamiento liberal en economía y con aires progresistas en cuestiones sociales. Esa fórmula la mantiene en el ruedo al más alto nivel de los decisores del mundo.
Insiste en una defensa de las reformas económicas, así como del objetivo que tiende a la reducción del gasto público.
Y se detiene en la candidatura de Renan Santos (Missão) como la que más se "aproxima a lo que el momento exige". Aunque Santos tampoco escapa del tono crítico y severo que utiliza The Economist.
"Ni él ni ningún otro outsider lograron avanzar frente a las maquinarias políticas rivales de Lula y Bolsonaro. El país se encamina hacia una crisis previsible", dice.
Elecciones Brasil
"The Economist" escribe en su editorial sobre Brasil que, "a pesar de la corrupción y la visión limitada de los políticos adeptos al reparto de favores y fondos", muchas de las instituciones vitales del país siguen funcionando, como la Policía Federal, que ha investigado el fraude de Daniel Vorcaro, del banco Master, y "la conspiración golpista" de la familia Bolsonaro.
También elogia a la prensa brasilera "feroz e independiente", a la diplomacia "respetada en todo el mundo" e "incluso al Supremo Tribunal Federal", que, "a pesar de sus muchos defectos, fue capaz de enviar a prisión a alguien que conspiró para dar un golpe de Estado", en referencia a Jair Bolsonaro.
Sobre los dos candidatos principales, el editorial señala que Lula, a pesar de mantener una postura correcta respecto al medio ambiente, "hizo muy poco para impulsar el crecimiento económico o contener el gasto público".
Por su parte, Flávio Bolsonaro es descrito como alguien que "niega que los seres humanos estén causando el cambio climático, cuestiona la integridad de las urnas electrónicas e insinúa que no respetará el resultado si Lula gana".
Resume la visión de país del candidato de la oposición, en modo lapidario: "Su principal propuesta es indultar a su padre".
Campaña política
Por último, la revista The Economist traza un escenario como "probable" sobre una crisis provocada por la "fuerte aceleración del nivel de endeudamiento y de los costos de financiación" del gobierno.
Y por si fuera poco este visión sobre el Brasil que se viene a mediano plazo, los editores británicos se parecen a los adolescentes góticos, afirmando que "el futuro brillante quedará en suspenso durante al menos otros cuatro años. No está totalmente muerto", ironiza, luego de la sentencia.
Humor inglés pero con realismo mágico.





