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Changas, apps y deuda: cómo es el cóctel que cambió el trabajo de los argentinos

Una encuesta de Sentimientos Públicos retrata el paso de la sociedad salarial a la "changarial", un sistema de pluriempleo que ya es transversal a todas las clases.


La sociedad salarial en general, y la Argentina del único empleo con recibo de sueldo, en particular, quedaron atrás. Según una encuesta nacional de la consultora Sentimientos Públicos, a cargo de Hernán Vanoli y Juan Bonacci, el 38,6% de los consultados se las rebusca con más de una fuente de ingresos, frente a un 53,6% que tiene un solo trabajo y un 7,9% que está desocupado. Entre quienes trabajan, formales o informales, cuatro de cada diez completan el mes con changas, aplicaciones o un segundo empleo.

Según los autores, estamos frente al paso de la sociedad salarial a la sociedad "changarial". Además, el estudio revela que el pluriempleo se convirtió en un estilo de vida transversal en términos de clase, mientras que el desempleo sí sigue concentrándose en los sectores de menores ingresos.

La edad es un factor ordenador del mapa. El pluriempleo desciende a medida que se avanza en años. Así, tres de cada diez mayores de 55 tienen más de un trabajo. El empleo único queda como patrimonio de las generaciones que se formaron dentro de la sociedad salarial, los boomers y los adultos mayores.

Más trabajos, más deuda

Otro vertical que destaca el estudio es el vínculo entre precariedad y endeudamiento. En todas las situaciones laborales la deuda alcanza como mínimo a casi la mitad de los encuestados: el 47% de quienes tienen un solo trabajo, el 51% de quienes combinan dos empleos y el 53% de los desocupados. Pero la cifra se dispara entre quienes complementan con changas o apps: llega al 67% de quienes tienen un trabajo principal más changas, y al 88% de quienes suman dos empleos y además recurren a plataformas.

La consultora desliza la pregunta sobre si se trata de pluriempleados que se endeudan para poder trabajar, o de personas para las cuales la deuda misma se volvió una forma de sostener el trabajo.

Qué trabajo quieren los argentinos

Consultados sobre qué formato elegirían si estos alcanzaran para vivir, solo el 43% se inclina por el esquema clásico, o sea, en blanco, presencial y con jefe. El 29% prefiere un trabajo registrado pero híbrido, el 9% uno informal con horarios flexibles y el 19% el trabajo informal por plataforma.

Entre los millennials, apenas el 38% elige el formato clásico y un 24% optaría directamente por las plataformas. Por su parte, los centennials son los que más valoran el empleo registrado, donde ocho de cada diez lo prefieren, presencial o híbrido, una proporción más alta que la de los boomers y los adultos mayores, las generaciones que más vivieron la sociedad salarial.

Los autores bautizan el fenómeno como el "gataflorismo" nacional: quiero lo que no tengo. Quienes están afuera del mercado laboral son los que más añoran el formato tradicional —el 51% de los desocupados desea un trabajo en blanco, presencial y con jefe—, mientras que quienes están adentro son los que más flexibilidad reclaman.

La reforma laboral y el escudo sindical

En este marco, la búsqueda de flexibilidad no se traduce en apoyo a una de las . El 66% cree que va a perjudicar a los trabajadores, el 15% la considera dolorosa pero necesaria y el 17% dice que no lo afecta.

Pero los autores advierten que no se trata de nostalgia por el viejo modelo del siglo XX, ya que dentro del universo que rechaza la reforma, menos de la mitad desearía un empleo tradicional de ocho horas con jefe. Y el 56% cree que frente a la reforma los sindicatos van a ser cada vez más importantes para proteger a los trabajadores.

Esa confianza crece notablemente entre los pluriempleados de clase media y alta —los que tuvieron que sumar horas de trabajo para sostenerse—, mientras cae entre los pluriempleados de los sectores más bajos.

Según el informe, el resultado es una mayoría que quiere al mismo tiempo menos Estado fiscal y más protección laboral, rechaza la reforma de Javier Milei pero a la vez le reclama la promesa incumplida de bajar impuestos y burocracia.

Una mayoría que, concluyen, todavía no encuentra en la oferta electoral una traducción de sus propios anhelos contradictorios.