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Radiografía de la mora: crecen las deudas y se frena el acceso al crédito

El escandaloso crecimiento de la morosidad bancaria y no bancaria domina la agenda, pero la foto y el mapa de la mora muestran realidades interesantes.

Se incrementa la morosidad con los bancos.   

Se incrementa la morosidad con los bancos.   

El tema de la morosidad es, sin duda, uno de los focos de debate de los últimos meses. Desde MDZ se advirtió sobre lo que ocurría en el sistema financiero hace ya un año, cuando aún se veía la punta del iceberg. Hoy, cerca de seis millones de personas están con problemas de mora.

Más allá de las chicanas políticas, el tema es relevante porque tiene efectos macroeconómicos, al complicar la expansión del crédito, porque las instituciones financieras son más prudentes a la hora de evaluar nuevos préstamos, lo que afecta la demanda agregada y el nivel de actividad. Esto se retroalimenta por el hecho de que un número importante de familias no podrá volver a acceder al crédito durante un largo tiempo. Veamos una radiografía de la mora, en base a datos de Econviews.

La foto

El cuadro general muestra que la irregularidad del crédito bancario al sector privado se ubica en más del 7%, cuando dos años antes era 1,5%, y la del crédito no bancario pasó de 7,5% a 30,4%. Esto, en dinero, sería algo así como de $1,3 a $12,2 billones y de $0,6 a $4,6 billones a precios de hoy, respectivamente.

Los bancos registraban alrededor de $156,5 billones de crédito al sector privado no financiero, frente a $15,4 billones otorgados por proveedores no financieros. O sea, los bancos ponen 91 de cada 100 pesos de crédito y los proveedores no financieros, los 9 restantes. Pero, cuando se miran solo los pesos en mora, el reparto pasa a 73 y 27 ($12 billones frente a $4,5 billones). Entonces, el crédito no bancario representa menos de una décima parte del financiamiento, pero explica más de una cuarta parte de los pesos en mora.

Las tasas continuaron elevadas: según el BCRA, la de préstamos personales promedió 66,6% nominal anual en junio, y la de tarjetas de crédito se ubicó en 85,2% nominal anual.

Las tasas continuaron elevadas: según el BCRA, la de préstamos personales promedió 66,6% nominal anual en junio, y la de tarjetas de crédito se ubicó en 85,2% nominal anual.

Personas, no pesos

Ahora, hablando de personas en lugar de pesos, la relación se da vuelta. Hay 3,68 millones de deudores en mora con algún proveedor no financiero, contra 3,06 millones en bancos. Entre los 5,45 millones de morosos únicos con bancos o proveedores no financieros, 2,39 millones tienen atrasos solamente fuera del sistema bancario, 1,77 millones solamente con bancos y 1,28 millones con ambos.

Si se contemplan los fideicomisos de recupero, que no originan ningún crédito, sino que compran una cartera ya incobrable o ejecutan garantías, el total asciende a 5,88 millones. Ese segmento agrega 430.522 personas cuyos únicos atrasos informados están allí. Sin ellos, los morosos serían 5,45 millones.

En líneas generales, se tiene que, sobre 21,18 millones de deudores registrados, el 27,8% tenía atrasos graves con al menos una entidad; o sea, más de un cuarto del universo de personas con crédito está en mora, por lo que la magnitud de los números muestra que el problema dejó de ser solo un tema entre privados, considera Econviews.

Viejos deudores

Pero el problema no es a quién se le prestó, sino qué le pasó al que ya tenía crédito. Porque la caída en mora no es un evento aislado. Durante los doce meses previos al primer incumplimiento, los futuros morosos aumentaron su cantidad promedio de acreedores de 2,32 a 3,34, un 44%. A precios constantes, la deuda no bancaria de esos futuros morosos más que se duplicó en el mismo lapso, de $1 a $2,2 millones promedio, y siguió trepando hasta el mes mismo de la caída.

Entre quienes se mantuvieron siempre al día, el aumento de acreedores fue de 12%, de 1,67 a 1,87. La exposición al crédito no bancario siguió el mismo patrón y pasó del 70,4% de los futuros morosos un año antes al 85% en el mes de la caída.

Es importante remarcar que tener varios acreedores no es lo mismo que estar en mora con varios: el 40,2% de los morosos tiene un único acreedor en todo el sistema y, entre los que tienen más de uno, el 64,9% está en mora con una sola entidad. El default con varias entidades a la vez existe, pero no está muy extendido, y el promedio de acreedores por deudor subió apenas de 1,70 a 1,92 en dos años. De modo que, en general, la mora no es el resultado de que todas las deudas de una persona caigan al mismo tiempo.

Lo que se observa, entonces, es una acumulación previa. Antes de dejar de pagar, el deudor típico amplía su deuda, suma acreedores y se apoya cada vez más en prestamistas no bancarios. Puede responder a una demanda de consumo mayor, a una caída de ingresos o a la necesidad de cubrir vencimientos anteriores.

Los jóvenes

La mora, lógicamente, baja con la edad. La tasa mensual de entrada fue de 3,49% entre los menores de 25 años y de 0,96% entre los mayores de 65, una diferencia de 3,6 veces. Medido como incidencia acumulada, el 39,7% de los menores de 25 que estaban al día hace dos años cayó en mora alguna vez, contra 15,6% en el último tramo etario.

La foto muestra que el 35,8% de los menores de 25 con crédito tenía atrasos graves con algún prestamista, contra 29,5% entre los 35 y los 44 y 15,5% entre los mayores de 65. Y aparece sobre los saldos, donde la irregularidad bancaria va de 28,3% a 7,5% y la no bancaria de 44% a 24,8% entre los 55 y los 64, con un repunte a 26,2% en el segmento de los más grandes.

Claro que el canal por el que empiezan es distinto. El 60,1% de los menores de 25 registró su primer incumplimiento en un proveedor no financiero, contra 47,1% entre los mayores de 65. Y, cuando caen, caen enteros. El 82,4% de los morosos menores de 25 tiene todas sus posiciones irregulares, contra 46% de los mayores de 65, que suelen conservar alguna obligación al día.

Aun así, los jóvenes no son el centro monetario del problema: sus deudas son mucho más chicas, con un promedio de $280.000 contra más de $1,5 millones a partir de los 35 años, de modo que los tramos intermedios concentran bastante más pesos irregulares. La mora juvenil involucra a mucha gente, pero por montos bajos.

La deuda, además, está muy concentrada, lo que matiza la lectura por edades: el 1% más endeudado de las personas humanas explica el 30,8% del saldo del sistema y el 10% más endeudado, el 64,3%. Pero la desigualdad es bastante pareja entre tramos etarios, así que lo que distingue a los jóvenes no es una distribución más desigual, sino un nivel de deuda mediana mucho más bajo.

El mapa

Para personas humanas, Buenos Aires tiene 15,18% de irregularidad y concentra el 35% del crédito a hogares, de manera que es a la vez la provincia más grande y una de las más golpeadas. Arriba de ella quedan solo distritos chicos: Santa Cruz, con 17,8%; La Rioja, con 17,1%; Catamarca, con 16,8%; San Luis, con 15,7%; y Tierra del Fuego, con 15,3%.

En el otro extremo aparecen el campo y CABA. La Pampa marca 6,2%; Entre Ríos, 8,5%; CABA, 8,7%; Santa Fe, 9,6%; y Córdoba, 10,5%, todas por debajo del promedio de 12,4% de las personas humanas. La lectura es que el conurbano y las provincias chicas están peor que el interior productivo, algo que tiene su correlato en los datos de actividad.